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martes, 5 de noviembre de 2013

Directos hacia el liberalismo: John Locke


"Men living together according to reason, without a common superior on earth, with authority to judge between them, is properly the state of nature." John Locke (1632-1704)

“Todos los hombres guiados tan solo por la razón, sin nada superior a ellos en la tierra, sin autoridad para que se juzguen a unos y otros, es a lo que podemos llamar estado de la naturaleza”

The Estate of Nature o “Estado de la Naturaleza” - una idea común utilizada en los albores de la ciencia política moderna desde mediados del S XVII, donde se parte de un supuesto teórico: cómo sería el hombre en su estado natural si lo extrajésemos de la sociedad, fuera de la familia y sin el deber de subordinación a ninguna autoridad ni propiedad. Ese estado de la naturaleza primigenia deja al hombre solo ante los otros hombres, y se parte de un estado de igualdad ya que la naturaleza no pertenece a nadie: nadie puede apropiarse de un río o una montaña. Cómo se desarrolla ese hombre hasta llegar a las sociedades complejas y cuáles serían las posibilidades teóricas de relación desde que el primer hombre se encuentra con otro hombre, y cómo se monta el entramado de relaciones entre iguales hasta llegar a los distintos tipos de sociedades complejas desiguales es lo que en general se plantearon filósofos como Hobbes, Locke y Rousseau. Estamos en la época donde empezaron a desarrollarse también las ciencias modernas, y toda ciencia necesita de una unidad desde donde montar toda su estructura. Pues bien, esa abstracción del hombre aislado (mito de Adán en el judeo-cristianismo) constituye la unidad desde donde los distintos filósofos-científicos montaron también sus modelos para explicar ese salto desde el Estado de la Naturaleza donde primaría la igualdad de una ideal dorado hasta llegar a las injusticias y desigualdades sociales. El gran salto fue el plantearse cómo corregir las desigualdades que se daban en sus propias sociedades y encontrar la génesis de este problema no en sus propios países sino también en otras épocas históricas anteriores como Grecia, Roma, Edad Media..

Así ya vimos como Hobbes llega a la conclusión de que el hombre es libre por naturaleza y solo mediante un contrato social realiza un pacto para evitar males mayores: la guerra de todos contra todos; lo que obligaba a ponerse bajo el paraguas protector de un superman en quien se concentraban todas las virtudes, pero también todos los poderes.

Pero Locke coge esa misma unidad y la proyecta bajo una perspectiva distinta; y ésta tiene que ver con la usura y la propiedad. Locke apunta ya directamente hacia lo que se desarrollaría posteriormente como liberalismo; el laissez-faire y la propiedad por el trabajo. Básicamente, lo que plantea es que, por ejemplo, supongamos una manzana que ha crecido en un árbol salvaje en ese estado ideal de la naturaleza; pero desde el momento que eres tú quien la recolecta, ya has realizado un trabajo; y ese trabajo te da derecho de propiedad sobre la manzana. Es decir, para Locke la propiedad viene como un derecho natural que proviene del trabajo. En la Edad Media, la Iglesia Católica dominante prohibía la usura; función que recogieron los judíos prestamistas de muy buena gana y cuya religión no les prohibía para nada el mercadeo y la obtención de ganancias mediante préstamos abusivos; si bien es cierto que la Iglesia medieval basaba su riqueza en la propiedad de la tierra más que en el dinero. Para Locke, puesto que el prestamista realizaba un trabajo con el dinero, bien merecería la recompensa por ese trabajo. Tú recolectas dinero con el préstamo, pues la propiedad de ese dinero es tuya: la misma lógica que con la manzana...

Lo que hicieron los cristianos protestantes fue adaptar una nueva forma de cristianismo más acorde con el tipo de riqueza que poseían las sociedades de comerciantes: el dineroi.

Locke argumenta que el estado de la naturaleza no es un estado de anarquía, sino un estado de perfecta igualdad. Solo cuando aparecen los conflictos sobre la propiedad y la libertad es cuando aparece la necesidad de una sociedad civil. Al contrario de Hobbes, no nos unimos para preservarnos de guerras sino que la función del gobierno es la triple preservación de la vida, la propiedad y la libertad.

El gobierno para Locke es simplemente un elemento en ese proceso de preservación: el gobierno tampoco es estático. Debe responder a los cambios de las necesidades humanas.

Ya tenemos montado el entramado del liberalismo. Una base política social para la Inglaterra cuna de la Revolución Industrial. Quienes la promovieron fueron un tipo especial de cristianos protestantes: los cuáqueros. Pero eso lo dejamos para el siguiente capítulo. Después iremos al filósofo impulsor de las teorías socialistas: la otra rama de organización social. Rousseau llevará al máximo ese Estado Natural para deslizarse hacia la teoría del “mito del buen salvaje”. Si Locke conduce al liberalismo Rousseau inspirará las futuras teorías socialistas. Eso nos situará en la dicotomía del Capitalismo vs. Socialismo.

Vicente Jiménez


i Aunque empezaron los calvinistas, quienes adaptaron muy bien las teorías de Locke sobre la propiedad, el comercio, la banca, la ingeniería, y la ciencia fueron un tipo especial de protestantes: los cuáqueros. Aun cuando Burke expone magistralmente

martes, 22 de octubre de 2013

LEVIATÁN ¿por qué no lo leyeron?


La felicidad es un continuo progreso de los deseos, de un objeto a otro, ya que la consecución del primero no es otra casa sino un camino para realizar otro ulterior. La causa de ello es que el objeto de los deseos humanos no es gozar una vez solamente, y por un instante, sino asegurar para siempre la vía del deseo futuro. Por consiguiente, las acciones voluntarias e inclinaciones de todos los hombres tienden no solamente a procurar, sino, también, a asegurar una vida feliz; difieren tan sólo en el modo como parcialmente surgen de la diversidad de las pasiones en hombres diversos; en parte, también, de la diferencia de costumbres o de la opinión que cada uno tiene de las causas
que producen el efecto deseado.

Un incesante afán de poder en todos los hombres. De este modo señalo, en primer lugar, como inclinación general de la humanidad entera, un perpetuo e incesante afán de poder, que cesa solamente con la muerte. CAPITULO XI, DE LA DIFERENCIA DE "MANERAS", Leviatán. Thomas Hobbes.
 Un tema que Aristóteles jamás se hubiese planteado: la felicidad como un ansia y capacidad no de imitar a la naturaleza sino de transformarla. La concepción de "poder", para Hobbes, no se limitaba al "poder político absoluto" de reyes y gobernantes sino al poder de dominio sobre la Naturaleza. Esa idea sería recogida para adornar las mansiones inglesas los palacios europeos desde finales del s XVII: los parques y jardines han sustituido a los bosques salvajes rodeando mansiones y palacios.  Edad de la razón significa la aplicación de las matemáticas y la ciencia para domar la naturaleza: árboles dispuestos en hileras simétricas, figuras geométricas dividiendo grandes espacios de verde césped, composición de flores perfectamente alineadas y combinadas... Aunque los jardines ingleses y franceses difiriesen en estilos, la idea Hobbiana  transformadora de la naturaleza fue la impulsora; no la única, pero impulsora. A eso se le llamo la Edad de la Razón. Ya estamos enfocando la revolución científica e industrial que habría de venir dentro de doscientos años..

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Un profesor de ciencia política dijo una vez:

- Si Maquiavelo hubiese sido Sherlock Holmes, Thomas Hobbes habría tomado el papel de Watson.


En la concepción teórica sobre los Estados modernos hay que partir del tándem Maquiavelo-Hobbes. Si Maquiavelo dejó despejado de arbustos medievales el terreno para llegar a la idea de Estado moderno fue Hobbes quien diseñó la ciudad que se construiría sobre ese terreno.

Thomas Hobbes abandona la concepción aristotélica del hombre cuya felicidad sólo se alcanza como animal político en una ciudad que obtiene la perfección por medio de la virtud de quienes la habitan y le da la vuelta a la tortilla:

No se trata de conseguir ciudades perfectas como proponía Aristóteles ni nada por el estilo. Todo eso son utopías: se trata de evitar que ocurran cosas malas.... así que si Maquiavelo se atrevió sin contemplaciones a separar moral y política, Hobbes ya le le pone los cimientos al Estado moderno: el principio de autoridad en tanto sea garante de la paz, (o modernamente también, papá Estado árbitro del estado de bienestar), constituye el fundamento del derecho. El vocabulario político moderno fue en gran parte acuñado por Hobbes: nuevas palabras para designar nuevos conceptos: una absoluta revolución.

Para conseguirlo hace precisamente lo contrario que propuso Aristóteles. Se pregunta cómo sería el hombre si lo sacas de la familia, la ciudad, cualquier tipo de poder y se plantea cómo se gobernaría a sí mismo. Una vez conseguida la abstracción de ese hombre libre dice:

- Vamos a tomar todos los problemas y responsabilidades que comporta gobernarse a sí mismo y se los pasamos a alguien. Esa, esa es la idea principal de la democracia: les pasamos los problemas a los poderosos, divide y vencerás (separamos poderes), y que se peleen entre ellos y nos dejen a nosotros tranquilos.

Ahí es cuando Hobbes realiza la abstracción del representante perfecto: el que está presente por ti. Si bien es cierto que no lo pone en la figura de un presidente como harían en EEUU lo pone en la figura de un rey perfecto.


La tradición marca que Hobbes señaló formalmente el paso de la doctrina del derecho natural a la teoría del derecho como “contrato social”. Parte de la condición de un hombre libre capaz de autogobernarse que traspasa libremente esa capacidad a otro para evitar los problemas y peligros que comporta autogobernarse: ver Erich From, El miedo a la libertad, ya que vive en perpetuo peligro de que acontezca una guerra de todos contra todos (Bellum omnium contra omnes). Entonces, pacta con un soberano  una especie de contrato social. Será un "buen rey" quien los gobierne de forma perfecta. 

Ahora bien... quedó la duda, porque, ¿existen los reyes perfectos? envestidos de todas las cualidades de una especie de superman. Muchos en su época creyeron que con su libro Leviatán lo que estaba haciendo entre líneas era cargarse el concepto de poder absoluto para sugerir el concepto de representación; y lo hizo en un tiempo en el que dicha idea le hubiese costado la cabeza. De cara a la galería justifica el poder absoluto, pero tampoco podemos asegurar que fuese su verdadera intención.
Veamos por qué:



Si para Hobbes el Arte ha de transformar y no imitar ¿quién nos dice que Leviatán no intenta transformar el poder absoluto en su abstracción para llegar a la idea de "representación" desde nuestra perspectiva moderna (por cierto, perspectiva desconocida para nuestros políticos): al fin y al cabo la idea principal de Leviatán son el poder y la representación: “estar presente por ti porque yo te dejo... te doy poderes”: representación por poderes... primera condición matemática de la democracia.


Si hubiesen leído Leviatán, a los padres de la transición jamás se les habría ocurrido montar esta chapuza y llamarla democracia: un Estado de partidos incrustados en el Estado. Los países Europeos tampoco lo hubiesen aceptado: tenemos los mismos sistemas y por supuesto los mismos problemas en España, Grecia, Italia...


De tomar la interpretación clásica de Hobbes sobre el “poder absoluto” debieron haber aplicado los Estados de partidos actuales mediante un "contrato social" que jamás existió: los españoles jamás fueron libres de elegir; fueron libres de votar  y así seguimos.

De haber tomado la segunda interpretación, la que se carga el poder absoluto y apunta hacia la representación democrática, jamás hubiesen formado Estados de partidos. Lo que sí es cierto es que debieran haberlo leído fuese la que fuese la interpretación que le diesen.

Vicente Jiménez