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viernes, 2 de octubre de 2015

La verdadera representación en el origen


Diputado de distrito uninominal (un diputado por distrito electoral) con carácter imperativo (recibe órdenes del ciudadano) y cargo revocable (se le quita el cargo en caso de deslealtad al ciudadano)

Un hombre un voto, distritos todos considerados con la misma importancia, unos cien mil habitantes por distrito, se presenta quien quiera con mil avales de los vecinos. Todos mismas oportunidades de presentar sus programas. De pertenecer el candidato a un partido, éste ha de estar sostenido por sus miembros (nunca por el Estado); ni puede recibir ayudas ni subvenciones. A.G.Trevijano Teoría Pura de la República
Si el ciudadano estuviese verdaderamente representado desde el origen; es decir, partiendo desde la sociedad civil en su colegio electoral, los programas electorales de los aspirantes a diputados responderían a lo que le preocupa al ciudadano que vive allí: concretamente los habitantes de ese distrito electoral.

Los intereses de los ciudadanos que viven en ese distrito electoral responderían a cuestiones concretas, no a abstracciones: por ejemplo, los tomates y el vino de Los Palacios; o la permanencia de las industrias en los polígonos industriales; los inmigrantes que se admiten en ese distrito y su integración o aportación a la comunidad; la protección de la propiedad privada, opuesta a la regulación de los desahucios; las escuelas, los hospitales del lugar y lo que de verdad importa.

Todos eso que nos preocupa a los ciudadanos queda recogido por quien se presenta a diputado, y su programa electoral deberá ofrecer soluciones concretas. Ahí radica el GRAN SECRETO de la democracia formal: no en ofrecer soluciones abstractas utópicas o simbólicas para problemas abstractos. Los problemas ya los conocemos todos. Lo que le interesa al votante son las propuestas de soluciones que cada uno de los aspirantes se compromete a defender en el Congreso de Diputados.

¿Verdad que las leyes son concretas para situaciones concretas? Pues esas propuestas deben transmutarse milagrosamente a través del Congreso y una Cámara Intermedia en leyes concretas para solucionar problemas concretos de los ciudadanos de ese distrito concreto. Pasando, por ejemplo, desde los impuestos añadidos al precio del gasoil agrícola que interesaría a las comunidades agrícolas, puede que contrapuestos a los intereses de los automovilistas o el transporte. Porque en esas situaciones reales sí que todo el mundo es consciente de una máxima: lo que quitas de un lado lo tienes que sacar de otro lado. Dicho de otra forma: ¿quién paga la cuenta? Ya ningún ciudadano o político se atrevería a manifestar la estupidez de sanidad gratis para todos, porque nada es gratis. Un ciudadano informado deja de decir, y lo que es más importante, deja de creer estupideces y en el maná que prometen los populistas para emborracharse de poder.

En una verdadera democracia formal puede que los votantes que viven en el distrito electoral del tomate no quieran importación de tomate de Marruecos, pero eso entraría en conflicto con el diputado que defiende a los pescadores de Tarifa, y que pescan en esas costas africanas (por lo menos pescaban cuando yo hacía la mili). El motor de la democracia, el egoísmo, haría que ambos tuviesen que llegar a un acuerdo; y de esos acuerdos estarían muy informados, tal como propugnaba Jefferson, todos los ciudadanos de ambos distritos electorales. La verdadera democracia haría que fuese reelegido ese representante, o no. O incluso que el cargo llegase a ser revocado en caso de deslealtad hacia el votante de cierto distrito electoral que no viese perjudicadas sus aspiraciones. De esa forma, el diputado estaría cumpliendo con su verdadera función hacia el ciudadano. (Ver funciones)

Así, el votante está vigilante e involucrado en la política, el representante está presente por quienes debe representar y el Congreso cumple la función que debe cumplir: ser un campo de batalla donde se lleguen a acuerdos, y no un lugar donde sobran todos los diputados porque ni siquiera representan a su partido, ya que nadie puede representarse a sí mismo. Si está presente el representado sobra el representante, así que como los congresistas representan al Estado y no al ciudadano; pues sobran todos. Una reunión de jefes de partido, cada uno respaldados por sus votos, bastaría en este sistema.

Vicente Jiménez




































martes, 29 de septiembre de 2015

Medios de comunicación, brujos y alquimistas


Palabras mágicas
Los antiguos alquimistas, magos y demás creyentes en las más atávicas  supersticiones confundieron el signo lingüístico con la materia. El signo lingüístico lo explicó Saussure en las aulas en la universidad de Ginebra. Los apuntes  fueron publicados de forma póstuma por dos alumnos recogiendo y clasificando apuntes propios a los que sumaron los de otros alumnos. Básicamente el signo lingüístico explica la relación entre un concepto o significado y su «imagen acústica» o significante.

En el cerebro el sujeto interpreta el concepto de mesa (significante) y eso es lo que dice: "mesa" (significado).

El vínculo entre significante y significado de cada palabra se pueden equiparar en fortaleza al de los electrones al núcleo del átomo. Significante y significado resultan tan unidos en nuestra mente que es fácil confundirlos y no es de extrañar los antiguos magos y alquimistas trataba de controlar la materia y la naturaleza mediante las palabras: en eso consistían los conjuros. Los brujos y magos creían que la palabra y el objeto se fundían por lo que en vez de aplicar ingeniería sobre los objetos y transformar un trozo de hierro en una espada se podía aplicar ingeniería sopbre la palabra para que ese hierro se transformase en espada por medio de un conjuro. Así, mediante un "abracadabra" disponían del inmenso poder de controlar el mundo material, es decir, controlar la materia. El método científico y los últimos siglos de avances tecnológicos se derrumbarían como un castillo de naipes de ser cierta la magia porque implicaría que las estructuras en la que se ordenan los electrones pueden cambiar merced al comportamiento de unos electrones traviesos dispuestos a reestructurarse recibiendo las órdenes orales del mago.

Bien, pues la magia se ha hecho realidad, pues son los medios de comunicación utilizando tecnología punta los que con la palabra y la imagen suscitan las realidades del hombre moderno. Es decir, si algo no sale en televisión no existe. Un ejemplo inquietante de abracadabra podríamos tenerlo con, el "ahora,  eso no toca", que solía utilizar Jordi Pujol con mucho acierto y traicionado por su subconsciente. Quería Jordi Pujol indicar que cierta realidad debía desaparecer; o "ahora toca", y “abracadabra”, aparecía la realidad en todas las pantallas de TV3 de Cataluña, periódicos, etc, a la vez.

La varita mágica de que disponía el político eran unos medios de comunicación encadenadamente subvencionados con el dinero que los españoles le proporcionábamos. Y ello no ocurría solo con el Sr Pujol, quien curiosamente en los momentos de las elecciones desapareció de toda realidad en todos los medios de España. Ya nadie habla de él ni de su familia, como tampoco de otros personajes también desaparecidos de los medios en el momento oportuno y cuyas acciones están bajo sospecha de alta corrupción. Los medios de comunicación ofrecen mucha más información por lo que callan que por lo que dicen

Me siento un anacronismo hundido en este mundo virtual de realidades virtuales creadas por los medios. Un pez tiene infinita más memoria que la masa votante debido al desmedido bombardeo de información y desinformación donde la máxima de Jefferson sobre los periódicos es sistemáticamente eludida. Ello impide a la masa votante un escrutinio y análisis racional sobre la realidad, y bajo esas premisas el error del votante está garantizado. El votante no votará para defender sus intereses porque no podrá. Y para mejorar las cosas, las reglas de la democracia formal no se cumplen, y sin esas reglas la democracia tampoco tiene lugar. Será otra cosa, pero no democracia.

Los partidos de estado y los medios de estado, todos ellos subvencionados por el Estado, constituyen los enemigos de la libertad política. Este blog no suele comentar noticias, lo que sí intenta es ofrecer herramientas para analizar no solo la desinformación mediática sino además poder salir a la calle, tocar la calle y analizar la realidad por uno mismo. Que el signo lingüístico recupere la pureza que le atribuyeron los estudios de Saussure. La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad implica que significante y significado no pierdan su enlace, como tampoco lo hacen el de los electrones si no se les molesta. Volvamos a lo que el hombre de la calle llama "estar con los pies en el suelo" y no soñando nubes y votando para cumplir con los intereses de los enemigos del ciudadano libre.

Vicente Jiménez


viernes, 25 de septiembre de 2015

Periódicos sin gobierno o gobierno sin periódicos


Jefferson

"Yo mismo estoy convencido de que el mejor ejército siempre estará constituido por el sentido común de la sociedad civil. Podrán desviar al pueblo un momento, pero no para siempre. Las personas son los únicos censores de quienes les gobiernan: e incluso sus errores (los del pueblo) servirán para mantenerlos (a los gobernantes) dentro de los verdaderos principios de su institución (democracia formal). Castigar estos errores con demasiada severidad sería suprimir la única salvaguardia de la libertad pública. La manera de prevenir estas interposiciones irregulares de la gente es darles información completa de sus asuntos a través del canal de los documentos públicos, y de idear que esos documentos deben penetrar en toda la masa del pueblo. Ya que nuestra forma de gobierno está basada en la opinión pública, nuestro principal objetivo debe ser mantener ese derecho; y si dependiese de mí decidir si deberíamos tener un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no vacilaría un instante en preferir lo último. Pero debo decir que todo hombre debe recibir esos papeles y ser capaz de leerlos". Thomas Jefferson 1
Cuando Jefferson en 1789 concluye que si tuviese que elegir entre un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno elegiría la segunda opción, no enuncia este principio de forma baladí. Claro está, que dicha máxima se sustenta en solidas bases democráticas,  la honestidad hacia el pueblo y el del más puro patriotismo. Su discurso se fundamenta en que es el pueblo quien debe reafirmar o revocar al político, y si el pueblo se equivoca este hecho incluso reafirma el sistema de la democracia. Para que el pueblo no se equivoque a la hora de tomar decisiones debe recibir por, parte de los medios de comunicación la  verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Si las premisas son buenas el pueblo empleará el mayor de los sentidos comunes al tomar todo tipo de decisiones en caso de consultas, juzgar o elegir a sus representantes, o echarlos en caso de deslealtad hacia el pueblo.

Pero si la información ha de llegar a todos los rincones y hasta el último ciudadano de forma veraz y entera es el momento de hacer entrar las inteligentes observaciones de Tocqueville en su Democracia en América cuando manifestaba su asombro de que el gobierno de EE UU fijaba mucho su atención en que todas las comunidades americanas, por pequeñas que fuesen,  tenían su escuela; y la importancia dada a que todos los niños aprendiesen a leer y escribir y recibir una enseñanza pública a costa de los presupuestos del Estado. En cambio, la enseñanza superior ya debía ser pagada por los propios ciudadanos, si querían recibirla. Efectivamente, los periódicos ha de llegar a todos, pero todos ciudadano norteamericano debía saber leer y escribir con fluidez. Pero ante todo, y lo más importante, viene dado en el objetivo final: keeping the govenment in check; (mantener al gobierno controlado por parte del pueblo). Esto lo escribe Jefferson desde Europa perteneciendo al gobierno de los EE UU la víspera del día en la que estallaría la Revolución Francesa. Jefferson observa lo que está pasando en Europa y teme que se den las mismas circunstancia donde la sociedad la encuentra dividida en indefensas ovejas (el pueblo) devoradas por lobos (el gobierno)

Cuando comparamos la información veraz como un componente irrenunciable de los inventores de la democracia con la degeneración que estamos recibiendo tenemos una prueba más de la ausencia de las normas más elementales de la democracia en nuestro sistema de partidos. Los  bochornosos dislates que se escuchan en las tertulias televisivas y radiofónicas, los artículos cuyos titulares caen ya por el peso de la falsedad en la más bochornosa de las ignominias son el espejo del sistema de partidos. El gran engaño de que ir a votar es un ejercicio democrático per se crea un espejismo fatal en unos ciudadanos totalmente alienados. Ciudadanos sometidos constantemente a la gigantesca presión de un ejercicio de cinismo llevado a cabo sistemáticamente por unos medios al servicio del poder y no de los ciudadanos se aleja del principio de información por y para la democracia que propugna Jefferson.

En esta melé no nos queda claro si son los medios de comunicación y demás lobbies los verdaderamente poderosos o todo forma parte de la misma maraña. 

Ora ensalzan en un tiempo récord por generación espontánea a un personaje que se une a la casta que critica, ora crean nuevas naciones sacadas de la manga.

No es verdad que la verdad luzca y venza siempre con luz propia. La verdad tiende a fracasar y cuesta un inmenso esfuerzo y trabajo sacarla de las cavernas donde la esconden los corruptos. A falta de hombres de estado como Jefferson, somos nosotros, los ciudadanos, los que debemos airearla.

Vicente Jiménez




(1) I am persuaded myself that the good sense of the people will always be found to be the best army. They may be led astray for a moment, but will soon correct themselves. The people are the only censors of their governors: and even their errors will tend to keep these to the true principles of their institution. To punish these errors too severely would be to suppress the only safeguard of the public liberty. The way to prevent these irregular interpositions of the people is to give them full information of their affairs thro’ the channel of the public papers, & to contrive that those papers should penetrate the whole mass of the people. The basis of our governments being the opinion of the people, the very first object should be to keep that right; and were it left to me to decide whether we should have a government without newspapers or newspapers without a government, I should not hesitate a moment to prefer the latter. But I should mean that every man should receive those papers & be capable of reading them. Thomas Jefferson

QUOTATIONS ABOUT LIBERTY AND POWER: A Collection drawn from the Library of Liberty





















sábado, 15 de agosto de 2015

Jefferson, Montesquieu and the banks


We may extol the virtues of liberalism to the highest levels, but a question still would remain unanswered: is liberalism a cover up for a new dictatorship? Undoubtedly, globalization has released a new dictator which Jefferson had predicted and whether or not Jefferson coined it, for me it was Jefferson, or he was involved in it some way or another
“I believe that banking institutions are more dangerous to our liberties than standing armies. If the American people ever allow private banks to control the issue of their currency, first by inflation, then by deflation, the banks and corporations that will grow up around [the banks] will deprive the people of all property until their children wake-up homeless on the continent their fathers conquered. The issuing power should be taken from the banks and restored to the people, to whom it properly belongs”

But to give the government to the people some great thinkers like Machiavelli, who separated morals from politics therefore separating religion and state. Hobbes, who took over thinking about the power in the hands of the one building the notion of modern states. Locke, who realized that power could be divided and, above all, Montesquieu who separated and confronted powers to be in a balanced in perpetual tension. A “no taxation without representation” which sparkled the great American Revolution and the founding fathers, who put into practice the theories of those former great political philosophers. They all came into the arena to the extent that never in the history of humanity pragmatism had reached such high levels. I see them all, the founding fathers, gathering and discussing if the group of practical political philosophers could have a say, after all, in the future of the nation to be after the stroke of the inevitable whip of war to reach freedom. I'm sure they sat there thinking – So, Now what? What do we do with our freedom? Power in the hands of the one is out of the question. We've had enough of kings with George III. Power in the hands of the few isn't good either. The bunch of few parliamentary there in London were not very helpful, either; and power in the hands of the many can neither be considered. Remember what the mob did to Jesus? The mob can so easily be manipulated. So, they took the three of them and to be confronted confronted in perpetual tension. The President, the Senate and the Congress. All this in a nutshell of course.

But now, the whole issue has developed as Jefferson had predicted. I do not know if he foresaw the topic of globalization and how the market in the global village would affect the people. So the question remaining is how “power should be taken from the banks” as Jefferson said. Where is a new Montesquieu to take this tyrant and separate its powers to confront the financial issues in perpetual tension to achieve the happiness of the many? Where are the new founding fathers? Political power was a monster with three heads which had never been tamed but eventually was. How many heads does financial power have and would it ever be tamed as well?

Vicente Jimenez

miércoles, 21 de mayo de 2014

La tiranía no se conquista con facilidad - Thomas Paine



El deber de un patriota es proteger a su país de su gobierno
 "These are the times that try men's souls: The summer soldier and the sunshine patriot will, in this crisis, shrink from the service of their country; but he that stands it now, deserves the love and thanks of man and woman. Tyranny, like Hell, is not easily conquered; yet we have this consolation with us, that the harder the conflict, the more glorious the triumph. What we obtain too cheap, we esteem too lightly.".

“Estos son los tiempos que ponen a prueba las almas de los hombres; El soldado de verano (soldados a punto de licenciarse en enero y que habían contribuido al esfuerzo bélico durante el verano), y el patriota dispuesto solo cuando le resulta fácil servir a su país se arrugan ante el servicio; pero aquel que se mantiene firme merece el amor y el agradecimiento de todos los hombres y mujeres. La tiranía, como el infierno, no se les vence fácilmente; pero nos queda este consuelo: cuanto más difícil sea el conflicto, más glorioso será el triunfo. Lo que se obtiene fácilmente, no se valora”. Panfleto de Thomas Paine en pleno campo de batalla.

Soldado de verano: muchos soldados podían licenciarse en Enero y por lo tanto estaban a punto de poder hacerlo
Washington cruzando el río Dalaware Fuente Wilkipedia
El panfleto de Thomas Paine fue uno de los discursos más hermosos en la historia de Estados Unidos y la libertad. Claro como el agua fue utilizado por George Washington, el nuevo general de las fuerzas continentales de los rebeldes americanos en la Guerra de Independencia para encender de ardor patriótico la moral de una hambrienta y mal pertrechada tropa haciendo frente no solo al enemigo sino al peor de los inviernos registrados. Por el contrario, los ingleses disponían de una fuerza de mercenarios profesionales superior en número, mejor entrenada y bien pertrechada: abrigos, tiendas de campaña, armas, alimentos... Enfrente y separados por el río Delaware unos patriotas desarrapados se enfrentaban a los terribles hessian; el feroz ejército de mercenarios alemanes. El contexto de este discurso hay que situarlo en una situación límite del famélico y desnudo David contra Goliat. Fue Paine el precursor del patriotismo americano; un arma nueva y desconocida hasta entonces que cogió por sorpresa al enemigo y que en última instancia contribuyo a derrotarlos. Washington aportó la inteligente estrategia de cruzar el río Delaware en New Jersey la noche de Navidad de 1776 para dirigirse a Trenton, algo que el enemigo no eperaba tanto por el momento como por las terribles y gélidas condiciones atmosféricas. El resultado lo podemos resumir en el factor sorpresa y la pocas bajas por ambos lados. La tropa enemiga hecha prisionera junto al jugoso botín de guerra. Pero antes, Washington había tenido otra idea genial, sin la cual la desmoralizada tropa no le hubiesen seguido esa Nochebuena cruzando el río: hizo imprimir en su campamento cientos de copias de la soflama de Paine y leerla ante cada grupo de soldados que se acurrucaban en las numerosas hogueras del campamento militar. Ese discurso fue la chispa que encendió los corazones de la tropa y oficialidad. Sin Paine y acorralados por el ejército inglés que se les perseguía victorioso, el Ejército Continental hubiese probablemente sido destruido; y América no habría sobrevivido.

Pero ¿qué hacía un inglés como Thomas Paine en medio de la batalla de Trenton en plena Guerra de Independencia Americana escribiendo panfletos, y cómo había llegado hasta allí?
 

Hay que retroceder a su juventud, cuando viviía en Inglaterra. Después de la muerte en el parto de su mujer y de su hijo, de que su negocio familiar de fabricación de corsés cayera en la ruina y que el gobierno inglés lo despidiera de su cargo de inspector de impuestos por su lucha pidiendo al Parlamento mejores condiciones de trabajo, Paine se hallaba en una situación muy difícil. Pero entonces conoció a Benjamin Franklin, quien valorando la enorme valía de las ideas del que sería su amigo le aconsejó y ayudó para emigrar a las entonces todavía colonias americanas. Con una carta de recomendación de Franklin en el bolsillo aterrizó en 1774 en Filadelfia y consiguió trabajo como editor en un periódico. El periódico aumentó considerablemente sus ventas gracias a los editoriales de Paine y en 1776 se hizo famoso cuando publicó Common Sense (Sentido Común), donde preconizaba que las colonias americanas debían separarse del reino de Gran Bretaña. Common Sense cayó como una verdadera bomba en las colonias, de tal forma que John Adams llego a decir: “Sin la pluma del que escribió Common Sense la espada de Washington se habría desenvainado en vano”. Mas tarde Paine escribiría una serie de panfletos incendiarios para propagar la revolución y la lucha contra la opresión; The American Crisis (la Crisis Americana). Así Paine se convirtió en el verdadero ideólogo de la revolución americana. Sus proclamas y Common Sense se leían en secreto en las plazas, en las esquinas, en las tabernas, en las casas. El que sabía leer tenía siempre un corrillo de atentos escuchantes. En su Common Sense, argumenta que la independencia era inevitable basándose en el sentido común, en hechos simples y sencillos que la población entendía a la perfección. “El gobierno era un mal necesario del que estaríamos a salvo solo si era representativo y alterado frecuentemente mediante elecciones. La acción del gobierno en la sociedad debía ser reguladora y cuanto menos mejor”. Sobresale en el libro su llamada a la declaración de independencia. Su influencia fue directa en la Declaración de Independencia del 4 de julio de 1776 y Paine se enroló en el Ejercito Continental.
 

Al acabar la guerra Paine estuvo junto a su amigo Jefferson redactando la Constitución Americana. Si uno puso la forma, el otro puso parte del contenido ideológico; y el flamante gobierno americano le dio un merecido puesto en el Comité de Asuntos Exteriores del Congreso, pero allí se ganó en seguida poderosos enemigos. La libertad por la que había tanto luchado quedó enturbiada a causa de los poderosos esclavistas; y Paine no podía aceptar la esclavitud, como es natural. Fue vilipendiado mediante una infamante campaña pagada por sus enemigos en la nación que él había contribuido a crear. A los Estados Unidos de América les costaría ochenta y cuatro años después miles de muertos y una guerra fratricida el no haber escuchado a Paine y haberle despreciado. La abolición de la esclavitud necesitó también de otra guerra y otro mártir por la libertad: Abraham Lincoln.

Desilusionado por en lo que había acabado la libertad en América; una nueva nación con esclavos, Paine volvió a Inglaterra en 1787. Interesado por la ciencia su ambición era la de diseñar y construir un puente de hierro por primera vez. Esta labor de ingeniería la combinó con su pasión por la libertad y escribió Los derechos del hombre: obra clave en la Revolución Francesa. En el Club Liberal de Londres dio un famoso discurso en defensa de la libertad y la verdadera democracia en una sala llena de admiradores, pero también de horrorizados espías de la corona.

Aquellas cargas de profundidad contra la corona británica, el sancta sanctorum del sistema, en el mismo Londres ya era demasiado: ese loco no solo contribuyó decisivamente a que Inglaterra se quedara sin sus colonias de América sino que quería llevar la revolución y libertad al mismo corazón de Gran Bretaña. De nuevo se ganó enemigos poderosos y peligrosos, pero si sus enemigos eran poderosos también estaba arropado por amigos poderosos, y fue advertido de que no volviese a su casa al acabar la conferencia porque unos agentes lo iban a asesinar. Escapó al complot por los pelos embarcándose aquella noche hacia Francia. Allí llegó a tiempo para saborear la Revolución Francesa. Era el escenario perfecto para alguien como Thomas Paine.

Evidentemente el famoso Paine fue recibido en Francia como un héroe con todos los honores y aunque no sabía francés fue nombrado miembro de la Convención Nacional. Pero cundo la revolución llegó a la época del terror quien tanto odiaba la institución de la monarquía se opuso ante la Convención a que se guillotinara a Luís XVI tras su caída y también abogó por la vida de sus amigos girondinos (los que estaban siendo perseguidos por Robespiere y sus acólitos). Para Thomas Paine era la institución monárquica lo que lo que se había de derribar y no ejecutar al rey, porque aunque lo matases, otro ocuparía su lugar. Y esto tuvo la sangre fría, el valor y la gallardía de defenderlo ante los radicales jacobinos como Robespiere, Marat y Danton. Sus amigos girondinos fueron todos rápidamente cayendo al filo de la guillotina, pero por la amistad que Thomas Paine tenía con el entonces presidente Washington, un cauto Robespiere simplemente lo encarceló sin atreverse a firmar todavía la sentencia de muerte.

¿Por qué Washington, su amigo, no hizo nada para librar a Thomas Paine de la cárcel y de la muerte? Precisamente el mismo Paine que le salvó a Washington el trasero cuando en el campamento escribió aquella gélida noche la proclama que encendió los corazones y el valor de la desanimada tropa antes de cruzar el río Delaware? Para vergüenza y oprobio de Washington, la realidad es que ni siquiera contestó a la carta que Paine le envió. El motivo, la política: estaba negociando con la Corona Inglesa y Paine seguía en busca y captura por los ingleses por traidor, agitador y revolucionario; era el enemigo público número uno. En su única carta Paine escribiría a Washington:


Es imposible que a estas alturas no sepa la situación en la que me encuentro... Respecto a Vd. Sr., traidor en la amistad privada (pues eso es lo que ha sido en esta situación de peligro) y un hipócrita en la vida pública, el mundo no llegará a acertar si Vd es un apóstata o un impostor: si ha abandonado los buenos principios o nunca los tuvo.

Washington nunca le contestó, y el radical Robespiere, viendo que Washington se desentendía firmó al cabo de un año la condena a muerte de Paine. Un carcelero pasaba cada noche con la lista de penados y marcaba con una tiza una cruz en la puerta de los condenados a morir al día siguiente. Aquel día, Paine tenía la puerta de la celda abierta (la puerta se abría hacia afuera) con un permiso especial del alcaide a causa de unas altas fiebres y el guardia pintó la cruz por detrás. Al día siguiente le cerraron la puerta y la cruz quedó por dentro, con lo cual se libró aquella vez de ser guillotinado. Para cuando se dieron cuenta del error, la cabeza de Robespiere ya había rodado en la guillotina y Thoma Paine fue liberado. Con la salud quebrantada a causa de la estancia en prisión solo quería pasar sus últimos día en América, y su amigo Jefferson lo pasó de contrabando ante las narices de la flota inglesa en un barco de guerra americano, ya que los ingleses tenían cercados los puertos franceses para capturarlo si intentaba escapar a América. Dejaba atrás la salud y un año en una infame prisión esperando la muerte cada uno de los días de ese año: cada noche sin saber si iba a ser la última. Cada una de esas interminables horas escuchando atentamente si alguien se acercaba y marcaba su puerta con la fatídica cruz de la muerte.

Antes de morir, desilusionado con el género humano,  pero creyendo en la libertad América le regaló la última demostración de ingratitud: muy enfermo y sin fuerzas para sostenerse se levantó de la cama e hizo el largo y penoso camino hasta llegar al lugar para depositar su voto. El presidente de la mesa lo reconoció y le rompió la papeleta: “Lo siento, no es Vd. americano y no puede votar”, le dijo cínicamente. 

En América nunca le perdonaron, mientras vivió, su oposición a la esclavitud y la libertad de pensamiento religioso. La Guerra de Secesión estaba por venir todavía.

Vivió como un pordiosero en la América que él tanto había ayudado a forjar en una casa donde le dejaron vivir. Por su origen cuáquero quiso que lo enterrasen en un cementerio cuáquero, pero hasta eso le negaron. Murió en 1809 y lo enterraron en un campo de árboles frutales cercano que el estado le prestó: solo cuatro personas asistieron a su entierro, pero esos cuatro asistentes al sepelio fueron todo un símbolo. Dos de ellas una amiga francesa que iba a cuidarlo y el hijo de la señora. Hijo y madre uno en frente del otro con la fosa a sus pies y el cuerpo de Paine dentro: “Por quien luchó por la libertad de ambos países, tú hijo estás representando a América y yo a Francia en estos momentos” fuel el emotivo responso que sintetizo toda una vida en lucha por la verdadera libertad.

No suelo dar más de cuatro datos biográficos en mis escritos; pero la apasionante vida, lucha y sacrificio por la libertad y la verdadera democracia e igualdad entre los hombres le hace merecedor, salvando las distancias de fe, de estar en un podio junto a personajes como Buda, Jesucristo, o Luther King y Licoln. Como todos los redentores de la humanidad fue traicionado, perseguido, vilipendiado, incomprendido y sacrificado. Entender la democracia y la libertad es aceptar con valentía el mensaje de Paine, por su obra y sus acciones. Si Tocqueville fue el genial analista de la democracia en América, Paine fue el ingeniero de la misma. Sin él, la democracia formal no existiría.


Vicente Jiménez


jueves, 3 de abril de 2014

Trevijano, democracia formal, mónada, representación y otros conceptos.




Cartel de uno de las conferencias de A.G.Trevijano
El pionero que ha difundido en España la idea de democracia formal es un erudito de la cultura, el derecho, el arte y la historia: A. G. Trevijano, quien distingue la democracia formal de otros sucedáneos y ha aportado unas mejoras sustanciales a la democracia verdadera. Según Trevijano, ya disponemos de suficiente perspectiva histórica y experiencia para corregir errores tomando como modelo democracias como la de EEUU, única nación que en principio cumple a rajatabla con los requisitos de democracia formal; y la quasi democracia de países como Francia, Inglaterra o Suiza. Tras una vida dedicada a la búsqueda y lucha por la libertad  colectiva (diferenciándose de la privada) Trevijano ha aportado al mundo la idea de democracia formal apoyándose en pautas científicas, históricas y filosóficas donde mejora grandes aciertos y corrige errores baśándose en estudios profundos unidos a su propia experiencia cerca del poder.

Pero Trevijano no se queda ahí al elevar la filosofía política al podio de la ciencia descubriendo la unidad democrática, o monada, que él fija en el distrito electoral y cuyo núcleo sería el colegio electoral. La mónada supera el concepto de unidad matemática, que se limita a compara magnitudes, ya que en la mónada se reproducen todos los elementos que representarían el total de la sociedad política, incluida la unidad de poder. Por lo tanto, la primera unidad de poder sería el colegio electoral, no la familia ni el individuo ni el ayuntamiento y mucho menos un partido político.

Trevijano define concretamente la democracia formal bajo tres presupuestos y dos normas; y esta síntesis no surge por generación espontánea sino al hilo de grandes pensadores: Aristóteles, Marsiglio de Padua, Occam, Maquiavelo, Hobbes, Locke sintetizado prácticamente por Jefferson y los padres de la Constitución Americana.

Para el trevijanismo (permítanme que acuñe el término) la democracia formal parte de tres presupuestos fundamentales:

Pueden participar todos los miembros del distrito electoral en las mismas condiciones de igualdad. Léase en esto los ciudadanos con derecho a voto por cuestiones de nacionalidad, edad, censo y edad legal.

El juego se traduce en la existencia de una sociedad política intermedia entre la sociedad civil y el Estado.
 

Sin una sociedad política intermedia que parta de la sociedad civil para ser uno de los controladores del Estado, la sociedad civil está huérfana ante el poder.

Las decisiones se toman por mayorías y minorías.

El trevijanimo distingue el consenso social del político. El social se traduciría en normas sociales consensuadas como la de asistir con corbata a ciertos actos o no ir desnudos por la calle. Ahora bien, apostar por el consenso político como forma de tomar decisiones en vez hacerlo a través de mayorías y minorías parte necesariamente las oligarquías que  orbitaban en torno a un dictador desaparecido, ya que las oligarquías se reparten todas las estructuras de poder del dictador ausente mediante consensos: se necesitan los unos a los otros, aunque se odien, para mantener el statu quo de privilegios heredados de la dictadura de la que partieron; y por ese motivo ningún presidente podrá jamás tomar verdaderas decisiones de Estado sin el permiso de todos los demás partidos. Sin consenso no hay decisiones y si alguien rompiese la baraja perjudicaría a todos los consensuados. Cuando hay que tomar una decisión de Estado hacen piña: por ejemplo, jamás se plantearán desmontar los 17 estaditos con sus respectivos super-hiperpagados mediocres presidentes, altos cargos, legión de paniaguados y pantagruélicas e incontrolables administraciones junto a medios de comunicación, universidades, cátedras a quienes se suman una legión de vividores de todo pelaje, ONG, artistas de salón y caviar; todos socialdemócratas devoradores de recursos y dinero público; en las antípodas de los intereses de la sociedad civil, que son quienes pagan el convite. Para muestra un botón, ¿por qué no se lleva a cabo una consulta plebiscitaria en la sociedad civil? Autonomías si /no, con las cuentas, pros y contras encima de la mesa contrastadas con otros modelos territoriales. En primer lugar, ningún presidente de una partidocracia tiene el poder para tomar esa decisión sin estar consensuada aunque tenga mayoría absoluta; y en segundo lugar, sin esa corrupción se desmoronaría un sistema que se sostiene por y gracias a la corrupción. Y para empeorar las cosas, Europa está apuntada a la misma forma de hacer.

¡Ah! Que habría conflictos. Pues miren, precisamente la democracia formal se basa en el conflicto permanente de la clase política. Son las oligarquías las que necesitan respirar el aire de los consensos: esa palabra, según apunta Trevijano, apareció por primera vez durante los pactos de la Moncloa y es un concepto político inexistente en el mundo anglosajón. Sintetizando el ciclo: dictadura >>oligarquía por consensos>>democracia

Ahora, vamos con las normas que aplicaremos a estos tres presupuestos:

Representación de la sociedad civil

Representar significa “estar presente por”. Los antiguos griegos jamás utilizaron esta idea porque ellos decidían no mediante la democracia formal que nos ocupa sino la directa; es decir, siendo el mismo ciudadano, sin representante alguno, el que tomaba las decisiones votando directamente. Montesquieu ya advirtió que donde se halla el representado no existe el representante. En cambio, los reyes medievales sí utilizaron representantes para imponer su poder, pero la representación del pueblo se atribuye a Marsiglio de Pádua (1270-1342). En su Dictio II del Defensor Pacis establece un paralelismo entre la representación espiritual y la secular. No entraremos en los problemas de oposición que tuvo con el Papa, pero sí nos interesa que inauguró una nueva forma de oposición al mismo. Influyó en las opiniones políticas de su gran amigo Guillermo de Occam (1280/1288 – 1349). Marsiglio mantuvo que el verdadero legislador debía estar constituido por la mayoría del pueblo; quienes incluso tenían el derecho a castigar al príncipe. Propuso una especie de soberanía popular a la Iglesia, incluyendo en ella a los laicos. Planteaba instaurar unos Consejos Locales cuya misión debía ser la elección de Consejos Generales. El Consejo General podría también excomulgar e interpretar las escrituras, y el papado no debía tener prerrogativas especiales. Occam no llegó a atreverse a tanto, pero desarrolló un método absolutamente democrático para elegir al Consejo General. Margsilio y Occam formaron un buen tándem abriendo camino hacia la representación y democracia formal. A nadie se le escapará el paralelismo entre la mónada del Consejo Local y distrito electoral, o de Consejo General y ejecutivo.

Trevijano resuelve las elecciones de la mónada distrito electoral bajo una serie de principios, como hizo para establecer la forma de democracia formal. Estos principios garantizan una proporcionalidad siempre directa: “candidaturas uninominales elegidas por mayoría absoluta, a doble vuelta y en circunscripciones pequeñas, deben cumplir los siguientes principios:

Similar numero de electores en cada circunscripción.

Cadidatura uninominal

Similar número de votos para ser elegido diputado.

Mandato imperativo del electorado.

Revocabilidad de la diputación en caso de deslealtad al mandato”.

La separación absoluta de poderes en todo momento.

El historiador griego Polibio (264–146 AC) no solo fue testigo del saqueo y destrucción de Cartago sino que durante el periodo de la república romana acompañó a Escipión a sus campañas de África e Hispania (estos romanos eran unos fachas, mira que llamarla Hispánia :-) y ya apuntó la separación de poderes en la que se basaría Montesquieu y estudió el efecto dominó que se originaba al finalizar las dictaduras: u otro dictador tomaba el poder por herencia como en el caso de Corea del Norte, o mediante un golpe de Estado), como cuando Claudio sucedió al emperador Calígula; o el poder del dictador se descomponía repartiéndose mediante un consenso entre las oligarquías cercanas al dictador junto a nuevos arribistas oportunistas; y éstas oligarquías, por último, pasaban a ser democracias. “En el periodo del consenso, lo que gana la oligarquía lo pierde el pueblo tal como demuestra la teoría de juegos”. Trevijano
El periodo del consenso resulta ser el más largo y estable ya que la dictadura tiene puesto un cronómetro desde el momento en que se crea. Todos hemos de morir, y el dictador tampoco se escapa a la muerte. El consenso en cambio no muere fácilmente ya que es un monstruo de muchas cabezas: cabezas que se reproducen de forma exponencial porque los intereses que representa a cada familia originan más cargos hereditarios y otra maraña de intereses político-financieros y de poder. Uno será el cabeza visible, pero hay que garantizar que todos entren el el reparto para no romper el consenso. Ese incremento en el reparto no es por creación de nuevas riquezas y meritocracia sino, como se verá en el siguiente punto, por empobrecimiento material, cultural y moral de la sociedad civil. Al afectar la movilidad social por el mérito inevitablemente refuerza la inmovilidad de castas.
Trevijano distingue cómo la guerra fría tuvo enormes consecuencias para Europa, y tener que acudir a la ayuda americana también le afectó dramáticamente para resolver los problemas en los que unos dirigentes incompetentes nos metieron, no supieron resolver y acabaron originando la II Gran Guerra: se romperían los tres presupuestos de la democracia y las dos normas por miedo a que la libertad política pudiese ser una puerta abierta al comunismo en Europa. En España, la dictadura hizo lo propio en la Transición no por miedo al comunismo, y miedo al ruido de sables (Trevijano lo explica como testigo de primera mano) ya que la guerra fría estaba moribunda, sino por miedo a la libertad, “redujo el juego a una competición entre partidos políticamente correctos (contra el presupuesto 1o), integrados en el Estado (contra el 2o) y en un consenso (contra el 3a). Por miedo al control de los electores, adoptó el sistema proporcional de listas. Y por miedo al control de la corrupción, no separó los poderes del Estado... Donde hay conflicto social no puede haber consenso. Una sociedad sin conflicto solo es imaginable en la utopía.”. Democracia formal y democracia material, 21 de mayo de 2006. Antonio García Trevijano
Su mensaje está empezando a calar en la sociedad y la oligarquía durará lo que tarde en calar del todo.


Vicente Jiménez


viernes, 21 de marzo de 2014

Jefferson: La Declaración de Independencia


“… the object of the Declaration of Independence [was] not to find out new principles, or new arguments, never before thought of, not merely to say things which had never been said before; but to place before mankind the common sense of the subject, in terms so plain and firm as to command their assent . . . Neither aiming at originality of principle or sentiment, nor yet copied from any particular and previous writing, it was intended to be an expression of the American mind . . . All its authority rests then on the harmonizing sentiments of the day, whether expressed in conversation, in letters, printed essays, or in the elementary books of public right, as Aristotle, Cicero, Locke...” Jefferson

“...el objetivo de la Declaración de Independencia no fue el de encontrar nuevos principios o argumentos jamás pensados hasta entonces, o exponer cosas jamás dichas antes, sino presentar ante el hombre el tema bajo el  sentido común de forma tan sencilla que no se tuviese más remedio que asentir... Tampoco hubo intención de pretender ningún principio o sentimiento original, ni se copió nada de otro   texto; la declaración se limitaba a expresar el sentimiento americano... La raíz de su autoridad se sustenta en armonizar los sentimientos del momento sacados tanto de conversaciones como de cartas, ensayos,  impresos, o de los libros elementales de derecho público tales como los de Aristóteles, Cicerón y Locke...” Jefferson

Esta cita justificando la Declaración de Independencia transmite un potente mensaje no solo directo sino también entre líneas: cuando Jefferson, el autor de esta entrada, escribió la Declaración de Independencia de los Estados Unidos tuvo que afrontar varios retos: el primero y más obvio fue el de declarar la independencia americana al resto del mundo. Para ello tuvo que establecer las razones por las que América se había visto obligada a volcarse en una revolución y, desde luego, argumentarlo todo con unas bases muy sólidas. Ese todo se traducía en primero los principios y después los hechos. Es decir, contestar a la pregunta de por qué se rebelaban y después justificar un acto de rebelión y guerra abierta.

La Declaración de Jefferson cubrió todos los objetivo bajo el hilo conductor del pensamiento de Locke. Locke no había descrito una utopía, sino una realidad y Jefferson la demostró poniéndola en práctica. Cita a filósofos alejados de cualquier sospecha de estar en el bando de los utópicos. Ya sabemos que los filósofos utópicos parten de Platón: las realidades están en el pensamiento y nunca en nada relacionado con el pragmatismo y la realidad material. Utopía significa precisamente u-topos, es decir, ningún lugar... Algo que no existe ni puede llegar nunca a existir ni lograrse. Recordemos que Marx se fijó en Rousseau, filósofo tan utópico como como Platón y ya hemos visto cómo acabó el Muro de Berlín y derrumbe de la URSS y el comunismo . Ahora, la socialdemocracia no ha aprendido todavía la lección y seguimos en las mismas...

Por el contrario, Jefferson se fijó en los filósofos realistas: nombra a Aristóteles, Cicerón y Locke y podría haber mencionado a Maquiavelo: supo traducir en realidad el pensamiento filosófico de esos genios con lo que demostró que sus fuentes no eran utópicas. Por primera vez en la historia de la humanidad se fundó una república del gobierno del pueblo y para el pueblo después del periodo de democracia directa de los griegos.


Por último y no menos admirable fue la capacidad de Jefferson de encender con su retórica el deseo de libertad de unos cinco millones de colonos americanos en una tierra mucho más extensa que Europa a los que unió en una causa común: nada menos que una revolución; cinco millones de personas dispuestas a arriesgar sus vidas, su integridad física o sus posesiones por conseguir la libertad colectiva e individual.


Para convencerlos Jeffersson escribió un llamamiento retórico en prosa que inspiró a la audiencia; y digo audiencia porque la Declaración de Independencia fue más escuchada que leída a causa del analfabetismo reinante entre los colonos. De esta forma la declaración se difundió en las tabernas, en cualquier esquina de cualquier calle e incluso se leyó desde los púlpitos.


Nunca se había escuchado ni leído palabras que enardecieran y llegaran de forma tan directa al corazón como las expresada por el principio de la declaración: la calculada cadencia del lenguaje y sus mensajes incendiaron la pasión republicana, el orgullo como sociedad civil y el ardor revolucionario. Además, el mensaje de Jefferson tocaba y amplificaba la fibra sensible de sentimientos que ya estaban en la calle y no eran nuevos para la población.


Los americanos dispusieron además de un arma nueva muy poderosa que los ingleses no habían previsto: el patriotismo. Pero el mérito y descubrimiento del patriotismo fue mérito de Thomas Paine, al que dedicaremos otro post: será interesante eso del patriotismo.

Mientras queda la moraleja de cómo 40 millones de habitantes en España no han sido capaces de alcanzar todavía una democracia como aquella que se fundó en América con solo cinco millones de habitantes dispersos en una superficie mayor que Europa. Una democracia que surja del mismo origen de la sociedad civil a través de diputados de distritos pequeños y que representen a esa sociedad, sin listas abiertas ni cerradas porque hayan sido confeccionadas por el jefe de un partido que nada tiene que ver con esa sociedad civil, ni la conoce, ni espera conocerla. 
 


Vicente Jiménez

Miembro de Red de Blogs



Bibliografía

Samuel Johnson, Taxation No Tyranny: An Answer to the Resolutions and Addresses of the American Congress https://archive.org/details/cihm_20501


Political Writings (Cambridge Texts in the History of Political Thought) - Thomas Jefferson

Garrett Ward Sheldon, The Political Philosophy of Thomas Jefferson - Baltimore, 



Diferentes enlaces en el texto conducen a blbliografía que justifica lo dicho o a otros textos que los amplía 

lunes, 15 de abril de 2013

¿República o democracia?



I pledge allegiance to the flag of the United States of America,
and to the
Republic for which it stands, one Nation under God, indivisible, with liberty and justice for all."
"Juro lealtad a mi bandera y la República que representa, una nación bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos". Juramento de Lealtad a la Bandera de EE.UU.
El juramento a la bandera de los EE.UU no se refiere en ningún momento a la democracia, y sí menciona explícitamente la palabra república: la diferencia entre democracia y república que establecieron los grandes estadistas padres fundadores de esa nación no es baladí. En este artículo vamos a realizar el ejercicio intelectual de trabajar con criterios y no con opiniones, para así centrar nuestra atención sobre esta diferencia fundamental.
En primer lugar tenemos que establecer la diferencia entre una opinión y un criterio:
Una opinión se puede discutir y todos tenemos opiniones sobre esto o aquello y  además el derecho natural a poder manifestar libremente nuestra opiniones. No solo eso, resulta un ejercicio sano el respetar las opiniones de los demás, aunque no las compartamos. Sin embargo,  no todos tenemos criterio sobre cualquier tema: el criterio es una verdad universal hasta que se demuestre lo contrario; como en todo, claro.


Según el DRAE … Opinión: “Dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable”. Criterio: “Norma para conocer la verdad”.

Para aclarar la diferencia veamos el siguiente ejemplo. Cualquiera puede tener una opinión respecto a un edificio: le puede parecer bonito, lujoso, agradable, horrible o un engendro. En cambio, solamente un arquitecto profesional tendrá la capacidad intelectual y los conocimientos generales necesario para analizar ese edificio bajo una serie de criterios: y este criterio estará justificado por una verdad técnica o de cualquier otro tipo. Pueden ser criterios basados en las leyes físicas de la resistencia de materiales, distribución de la carga o cualquier otro concepto físico, legal o estético.
Después de este paréntesis, tenemos la bases para realizar el ejercicio intelectual que voy a proponeros. Básicamente, no hay diferencias entre una democracia y una república excepto en un aspecto muy sutil e interesante:

En una república la soberanía está en cada individuo, mientras que en una democracia la soberanía está en el grupo.

Cuando la soberanía está en el grupo implica que hay consenso. Consenso significa, en el fondo, que sacrificamos el pensamiento individual y tenemos forzosamente que aceptar el pensamiento único; pero el pensamiento único, en el fondo, es el de las dictaduras. Un ejemplo patente lo sufrimos en la dictadura de “lo políticamente correcto”. En España, en estos momentos, sabemos que hay ciertas cosas que caen por su propio peso, cosas evidentes, leyes naturales y de criterio económico, social y de sentido común cuya expresión pública está perseguida por la ley bajo la etiqueta de “racismo”. Piensen en la denuncia que le ha caído al alcalde de Badalona por parte de un fiscal por unos panfletos en la última campaña electoral refiriéndose al problema de convivencia que cierta etnia está causando en la zona. Bajo el criterio de las fichas policiales debe resultar que lo que expresaba el panfleto es evidentemente verdadero, pero el alcalde ha sido imputado de todas formas y seguramente de acuerdo a ley. Ello se debe a que quienes legislaron pusieron demasiado celo en la protección de la inmigración siguiendo posiblemente la dictadura de lo políticamente correcto. Una de las rémoras que arrastramos en la socialdemocracia en la que vivimos en toda Europa es perseguir la evidencia. Doblar la verdad mediante ingeniería social.
Esto es lo que se quiere evitar en la Constitución de los EE.UU. Y el ejemplo lo resume perfectamente el juramento a la bandera: Al mencionar la palabra república en el sentido en el que lo hace, el pensamiento único y el respeto al pensamiento individual queda asegurado. Es decir, la libertad del individuo de pensar y poder expresar lo que quiera, aunque se salga del grupo mayoritario es lo primero que le garantizan. Y el concepto más importante: que la ley no puede nunca perseguirle por ello.
En una República, los poderes de la soberanía recaen en el pueblo y se ejerce por el pueblo, ya sea directamente o por conducto de un represente, cuyos poderes están delegados. Representar significa que "están presente por ti" sólo donde tú no puedes estar físicamente. Si puedes estar, no hay representante que valga. Vendría a ser como cuando le firmas poderes a alguien ante notario. En una república, el grupo sólo puede asesorar y el individuo soberano es libre de rechazar el pensamiento de la mayoría del grupo.
En una Democracia, el poder soberano reside y se ejerce por todo el cuerpo de ciudadanos libres directa o indirectamente a través de un sistema de representación. Pero aquí el 49% tiene que someterse al 51%. Por lo tanto, el 49% no tiene derechos porque los ha perdido al perder la votación. Ese 49% han sido relegados a pertenecer al grupo de ciudadanos “sin derechos”. Así que una democracia vendría a ser una dictadura de la mayoría. A Sócrates, por ejemplo, lo ejecutó una democracia porque la sentencia la decidió una mayoría. Lo malo, es que Sócrates no había hecho nada malo ni perjudicado a nadie para merecer el castigo de una ejecución.

 Los cuáqueros que inspiraron la Constitución de los Estados Unidos pensaron que no querían que una mayoría coartara las posibilidades de la minoría recordando la historia de Jesús de Nazaret, que fue condenado injustamente también por una mayoría, a la que despreciaron con el nombre de "mobocracy", es decir, "chusmocracia" (mob = chusma peligrosa,agresiva y descontrolada). O dictadura de la chusma.
Por lo tanto, en la República de EE.UU se preocuparon de los derechos de las minorías individuales bajo la máxima de "libertad y justicia para todos". Eso quiere decir justicia igual para todos ¿os suena? Y donde las personas tienen derechos naturales en lugar de los derechos civiles. Esa protección de las decisiones de la mayoría se halla garantizada mediante una Carta de Derechos.
Interesante... Los fundadores de los Estados Unidos crearon la Autoridad política con tres legitimaciones que ningún otro pueblo ha podido igualar: Legitimación moral de la ruptura con la Corona británica mediante la Declaración de Independencia de 4 de Julio de 1776. Legitimación republicana de la Constitución federal de un poder personalizado y electivo, con la segunda Constitución, redactada por un comité presidido por Washington, tras el insólito hecho, que tanto impresionó a Tocqueville, según confiesa en la Democracia en América, de la auto-suspensión del poder colegiado que estableció la primera Constitución. Legitimación democrática del ejercicio del poder, mediante las Enmiendas constitucionales de 1791, presentadas por Madison como “barreras contra el poder en todas las formas y en todos los comportamientos del gobierno”. Antonio Ga-Trevijano, Teoría Pura de la República, EDICIONES MCRC.
En realidad, en los Estados Unidos se da una mezcla de los dos sistemas de gobierno: republicano y democrático. La gente disfruta de sus derechos  naturales de la República dados por Dios. En una democracia, los ciudadanos gozan de privilegios concedidos por el gobiernotambién conocidos como derechos civiles. De ahí los del Partido Demócrata y Partido Republicano,
Hay que situarse en el momento histórico: cuando los patriotas tuvieron la victoria en sus manos después de la Guerra de Independencia se vieron obligados a enfrentarse a decisiones muy importantes para no repetir las lacras endémicas de la "vieja y corrupta Europa", así que se encontraron ante la gran división política intelectual en qué basar lo que querían hacer con esa libertad conquistada a sangre y fuego. La respuesta se hallaba en dos filósofos políticos: Hobbes y Locke. Hobbes defendía que el poder se inclinase hacia el lado del gobierno y como consecuencia que la soberanía residía en el estado. Locke, por el contrario, estaba del lado de la gente y creía que la fuente de la soberanía era del pueblo por encima del estado.
Tengo la esperanza de que los EE.UU. Con todos sus defectos continúen siempre por el camino de la república porque personalmente valoro la libertad individual. No quiero vivir en una colmena.

Thomas  Jefferson dijo que la libertad y la ignorancia no podían coexistir.
España no ha sabido nunca lo qué es una democracia y no digamos ya una república, en el sentido purista del concepto: es imprescindible una amplia campaña de difusión de criterios que sean verdaderos y no estén vacíos de contenido, como pasa con el populismo porque su única función es abastecer los intereses de la casta parasitaria y no los del ciudadano.

En mi próximo artículo, dibujaré una situación que servirá de ejemplo para traducir de forma práctica lo que deberíamos hacer los españoles, según criterio de importantes estadistas, para empezar a solucionar los problemas que tenemos. Desde luego, sin una república en ese sentido puro de la palabra, resulta totalmente imposible solucionar nada y estaremos dando palos de ciego. Peor todavía: si no tenemos un golpe de suerte dejaremos a nuestros hijos y nietos la peor herencia que los españoles hayamos legado nunca a las futuras generaciones. Nuestra excusa - nuestra luctuosa historia - y nuestra responsabilidad es habernos dejado guiar por una nefasta ingeniería social. Y esto debemos solucionarlo sí o sí.






Vicente Jiménez