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miércoles, 11 de marzo de 2015

#InMemoriam #11M


Atentados del 11 de marzo de 2004

Uno no deja de preguntarse sobre las incógnitas no resueltas sobre el 11M, pero lo que sí puedo afirmar fue lo que me ocurrió a mí junto a una gran mayoría que estuvimos en una manifestación en Barcelona.

Totalmente consternado está claro que, como tantos otros ciudadanos, fui a la manifestación que se convocó en repulsa por los atentados. La posición que pude tomar en la masiva manifestación fue casi en la cola. Más tarde me enteré por la TVE el tipo de  pancartas que figuraban en cabeza de la misma, que es donde estaban posicionadas también todas las cámaras de TV internacionales: BBC, CNN, etc. Curioso que quienes las portaban ocupasen ese lugar tan privilegiado: la cabeza de una manifestación y el lugar donde estaban todas las cámaras.

En una gigantesca pancarta, por ejemplo y para muestra un botón, figuraba “Aznar Asesino”. Más tarde escucharía en la BBC que las manifestaciones masivas eran contra el atentado y contra Aznar y su gobierno: el mantra de no a la guerra, etc. Ese es el poder de la manipulación. Lo que más tarde ocurrió y las consecuencias electorales e históricas que tuvieron lugar todos las sabemos: todavía las estamos pagando.

Uno no deja de preguntarse sobre las incógnitas no resueltas respecto al 11M. A diferencia de lo que les ocurre a los useños con el asesinato de Kennedy, no sé si alguna de nuestras generaciones futuras conocerán alguna vez la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad expuesta en un algún tratado de historia.

Vicente Jiménez


In Memoriam

jueves, 27 de noviembre de 2014

Hermano lobo, también tienes derecho a vivir

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Los niños entraron corriendo ilusionados en el museo. La escenificación era perfecta: figuras de cera, árboles de cera y luz artificial representaban a la perfección en escenarios separados la vegetación, el paisaje, los sonidos, amaneceres y anocheceres; un instante congelado del comportamiento y la vida salvaje de unos imponentes animales dramatizados en los que debían haber sido hace tiempo sus hábitats naturales. Se pararon ante el primer escenario que dramatizaba el comportamiento de caza de unos soberbios lobos ibéricos.

¡Mira papá, lobos!

Cuatro lobos estaban dando caza perfectamente sincronizados a un ciervo. El ciervo y los cuatro lobos estaban disecados y se habían extinguido hacía unos años, y así lo anunciaba un cartel:

Lobo Ibérico – Canis Lupus Signatus – Especie extinta a mediados del S XXI”

Un lobo adulto podía tener una longitud de entre 100 y 120 centímetros, y una alzada a la cruz de entre 60 y 70 centímetros. El peso variaba entre 30 y 50 kilos, aunque se han encontrado ejemplares de hasta 75 kg. Las hembras tenían unas dimensiones y peso inferiores a los de los machos.

Papá, ¿qué significa especie extinta?

Pues que ya no quedan otros lobos como esos en el mundo - fue la lacónica respuesta del padre. Y pasaron a la siguiente simulación. Unas focas...


Nunca más el lobo ibérico correrá libre por los bosques y montañas de Castilla la Mancha. Nunca más se escuchará su aullido o podremos observar a una loba cuidando con mimo a sus lobeznos. Esa pérdida no solo afecta a los de la generación que irresponsablemente la ocasionaron sino a sus hijos, y a los hijos de sus hijos. Afecta a todas las generaciones futuras. La pérdida de una especie es un daño irreparable e irreversible: las especies que se han extinguido en la historia de la Tierra son mucho más numerosas que las existentes actualmente; son los experimentos conclusos de la evolución. Por lo tanto, cada especie que sobrevive merece el máximo respeto porque las especies o sobreviven o mueren; y es evidente que el lobo ibérico ha sobrevivido a las cazas indiscriminadas y batidas despiadadas. Pero una cosa es sobrevivir a batidas medievales y otra muy distinta sobrevivir a batidas donde se utilizan sistemas de tecnología punta. La tecnología nos ha hecho amos y señores de las otras especies, de momento, hasta que la naturaleza diga basta...



¿Qué generación tiene el derecho de provocar la desaparición de otra especie?¿Es que una especie, que se supone inteligente, puede acabar con otra especie que además cumple una función primordial en el orden natural? Puede que con la extinción del lobo al no existir depredadores naturales para los ciervos, o conejos, o lo que fuese su dieta éstos se multiplicasen de tal forma que acabasen con las especies vegetales que los alimentaba y acabasen por morir todos de inanición después de representar un serio peligro para los cultivos. Puede que esa especie estúpidamente inteligente que extinguió a los lobos no tuviese tanto talento como creía porque solo había sabido considerar erróneos beneficios a muy corto plazo obviando el desastre que iba a provocar a medio y largo plazo.

El desastre se precipitó en un completo efecto dominó de desastres en extinciones de especies. Tampoco se oiría nunca mar el berreo del ciervo en los bosques.





A partir de ahora solo quedarían lo documentales del siglo pasado y unos cuerpos disecados a ser expuestos en nuestro triste museo imaginario.

Fueron burócratas ignorantes y mediocres los culpables de no hacer lo que debieron hacer y tomaron políticas equivocadas. Fue la ignorancia general que miraba para otro lado. Fueron un cúmulo de tristes circunstancias causadas por la ignorancia y la brutalidad del hombre ante su desmedida ambición. Todo un perfecto orden y riqueza ecológica estúpidamente destruida porque sus antepasados primaron intereses equivocados de ganaderos, de cazadores, de batidas salvajes indiscriminadas cuando de sentarse a hablar y sopesar con talento y criterios inteligentes se hubiese podido salvar todo: hubiese sido posible

Piensen en ello. Estamos a tiempo de evitarlo y solo tenemos una oportunidad: no habrá segunda.




Nota: quienes han seguido este blog se habrán dado cuenta de que está dedicado a la libertad colectiva, a nuestra libertad por encima de la igualdad y cualquier otra consideración; pero por supuesto a la de nuestros hermanos los animales. Decía un sabio que las sociedades pueden medirse por la forma en la que tratan a sus animales. Tenía toda la razón.

Vicente Jiménez

Yo le presté mucha atención.  Me lo pasó una de esas buenas personas que vale la pena conocer en twitter. @Teresa025650839 con la que intercambié unos mensajes muy interesantes. Eso no es extraño en los medios sociales. El contenido es impresionante. Debería ser de obligada exposición en los bachilleratos y universidades. No se pierdan palabra...








sábado, 11 de enero de 2014

En el país de los houyhnhmn


« Existe entre nosotros una asociación de hombres entrenados desde su juventud en el arte de probar, con un amplio vocabulario, que lo blanco es negro y lo negro es blanco; según para lo que se les pague. Para esta sociedad el resto de las personas son simples esclavos. Por ejemplo: si mi vecino quiere apoderarse de mi vaca, contrata a un abogado para que demuestre que la vaca le pertenece. Entonces, me veo obligado a contratar a otro abogado para que defienda mi derecho, ya que va contra la ley que un hombre pueda representarse a sí mismo. Ahora bien; en este caso, yo, que soy el propietario legítimo, me hallo ante dos desventajas: La primera es que, como mi abogado se ha ejercitado casi desde su cuna en defender la falsedad, cuando quiere abogar por la justicia - oficio que no le es natural- lo hace siempre con gran torpeza, o si no actúa directamente con mala fe. La segunda desventaja es que mi abogado debe proceder con gran precaución, pues de otro modo le reprenderán los jueces y le aborrecerán sus colegas, por degradar el ejercicio de la ley. No tengo, pues, sino dos medios para defender mi vaca. El primero es sobornar al abogado de mi adversario comprándolo con un doble estipendio que le haga traicionar a su cliente insinuando que la justicia está de su parte. El segundo procedimiento es que mi abogado dé a mi causa tanta apariencia de injusticia como le sea posible, reconociendo que la vaca pertenece a mi adversario; y esto, si se hace diestramente, conquistará, sin duda, el favor del tribunal. Ahora debe saber su señoría que estos jueces son las personas designadas para decidir en todos los litigios sobre propiedad, así como para entender en todas las acusaciones contra criminales, y que se les elige de entre los abogados más hábiles cuando ya se han hecho viejos o perezosos; y como durante toda su vida se han inclinado en contra de la verdad y de la equidad, es para ellos tan necesario favorecer el fraude, el perjurio y la vejación, que yo he sabido de varios que prefirieron rechazar un pingüe soborno de la parte a la que asistía la justicia a injuriar a la Facultad haciendo algo impropio a la naturaleza de su oficio.
Origen: wikipedia.org
Es máxima entre estos abogados que cualquier cosa que se haya hecho ya antes puede volver a hacerse legalmente, y, por lo tanto, tienen un cuidado muy especial en guardar memoria de todas las determinaciones anteriormente tomadas contra toda justicia común y contra todo sentido común de la Humanidad. Las exhiben, bajo el nombre de precedentes, como autoridades para justificar las opiniones más inicuas, y los jueces no dejan nunca de fallar de conformidad con ellas.
Cuando defienden una causa evitan diligentemente todo lo que sea entrar en los fundamentos de la misma; pero se detienen, alborotadores, violentos y fatigosos, sobre todas las circunstancias que no hacen al caso. En el que he mencionado antes, por ejemplo, no procurarán nunca averiguar qué derechos o títulos tiene mi adversario sobre mi vaca; pero discutirán si dicha vaca es colorada o negra, si tiene los cuernos largos o cortos, si el campo donde la llevo a pastar es redondo o cuadrado, si se la ordeña dentro o fuera de casa, a qué enfermedades está sujeta y otros puntos parecidos. Y finalmente consultarán precedentes, aplazarán la causa una vez y otra, y a los diez, o los veinte, o los treinta años, se llegará a la conclusión.
Asimismo debe consignarse que esta sociedad tiene una jerigonza y jerga particular para su uso, que ninguno de los demás mortales puede entender, y en la cual están escritas todas las leyes que estos abogados se cuidan muy especialmente en multiplicar. Con lo que han conseguido confundir totalmente la esencia misma de la verdad y la mentira, la razón y la sinrazón, de tal modo que se tardará treinta años en decidir si el campo que me han dejado mis antecesores de seis generaciones me pertenece a mí o pertenece a un extraño que está a trescientas millas de distancia.
En los procesos de personas acusadas de crímenes contra el Estado, el método es mucho más corto y recomendable: el juez manda primero a sondear la disposición de quienes disfrutan el poder, y luego puede con toda comodidad ahorcar o absolver al criminal, cumpliendo rigurosamente todas las debidas formas legales». Jonathan Swift, Los viajes de Gulliver, Parte IV, Capítulo V, publicado en 1726
Manoseado por los niños en las versiones infantiles y celebrado por los mayores en la versión completa, Los Viajes de Gulliver es más que una típica novela de viajes en plena etapa de descubrimientos geográficos. La crítica inteligentísima, sagaz, cortante y ácida que realiza a la sociedad de la Inglaterra del s XVIII tiene el acierto de no situarse directamente nunca sobre la misma Inglaterra sino en países imaginarios y lejanos; y esa precaución le salva el cuello. Siendo un “hombre montaña”, gigante en el país de los liliputienses o una pequeña mascota en el país de los gigantes; o bien realizando el papel de criado y sirviente de unos caballos: seres puros e inteligentes que no saben ni entienden qué es la mentira, introduce el tema de la relatividad como trampolín para cuestionar sistemáticamente los pilares más sagrados e inamovibles de aquella sociedad. Hoy día consideraríamos a Swift una persona políticamente incorrecta y sería tachada de facha, irracional, o cualquier otra fineza; ya que la lógica y el sentido común es su norte. Su personaje, Gulliver, no llega a encajar nunca en ninguno de los lugares a los que viaja porque es diferente y se rige por criterios propios basados en la experiencia y la observación de los mundos que va descubriendo: solo el último le satisface; el de los caballos que no conocían las palabras que no ·decían verdad”; es decir, que desconocían la mentira y por tanto la corrupción. Es a su amo el caballo, el houyhnhmn, a quien explica el delicioso texto que acabáis de leer.
Vicente Jiménez