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jueves, 14 de mayo de 2015

Urge cambio ley electoral


Algo se ha hecho mal cuando la corrupción se convierte en un fenómeno endémico o parece ser el motor que impulsa al sistema. Pero si hay que buscar culpables no es en los políticos sino en los que  idearon el presente Estado de partidos; y bien podemos decir estados ya que para empeorar las cosas hay nada menos que diecisiete, a los que hay que añadir el central. Cada uno de ellos diseñado tal como indica el mismísimo Tribunal de Bonn,  según nos apunta A.G. Trevijano hasta la extenuación, para ser apéndices incrustados en el Estado. Se trata de partidos pertenecientes al Estado, pagados por el Estado y controlados con mano de hierro por las oligarquías y jefes de cada uno de los respectivos partidos.  El hecho del control oligárquico sobre todos los partidos políticos de masas, pertenezcan estos al Estado o a sus verdaderos dueños, es decir, a la sociedad civil, obedece a  un principio universal descubierto por Robert Michels cuando estudiaba la socialdemocracia alemana allá por 1909. Michels formuló, para su sorpresa, la que denominaría “Ley de hierro de la oligarquía”: 
“La organización es la que da origen al dominio de los elegidos sobre los electores, de los mandatarios sobre los mandantes, de los delegados sobre los delegadores. Quien dice organización, dice oligarquía”. Cita
Nos guste o no los partidos de masas funcionan así y no hay nada ni de malo ni bueno en ello; lo importante es conocer ese principio universal y no obviarlo de las promesas y planteamientos políticos. Por eso, la tan mareada cuestión de la democracia interna de los partidos además de ser una entelequia resulta algo que al ciudadano nos debe mantener despreocupados, ya que según la ley de hierro siempre controlarán a los partidos de masas unas oligarquías comandadas por un jefe de partido. En todo caso, la influencia de las bases sobre su partido no deja de ser una cuestión interna y allá se las compongan dichas bases con los de arriba.

Recientemente en España se produjo un intento de proyectar democracia interna en un nuevo partido llamado Podemos. Al final, ha resltado inevitable que las luchas por el poder y las pasiones que someten a las oligarquías que ambicionan controlar todo partido de masas hayan acabado con el espejismo de los círculos en los que intentó dividirse la democracia interna de Podemos. Dicho espejismo surgió de las asambleas y manifestaciones del 15M y ha sido hecho pedazos por la realidad de la ley de hierro; ese principio universal implacable como la misma ley de gravedad. Si los que empezaron liderando el partido prometieron un imposible bien pudo ser por simple ignorancia, algo curioso teniendo en cuenta que los líderes son profesores universitarios de ciencias políticas, o un engaño para alcanzar el poder aplicado a una población ignorante sobre los principios más elementales de la política y dispuesta a creer en los reyes magos.

Así que muchos decepcionados ante el espejismo de los círculos de Podemos deben estar planteándose aquello de: “apaga y vámonos”; tanto si han participado en los círculos como si estaban expectantes a ver qué pasaba. Si son conscientes de la situación, su decepción debe haber sido enorme. 


Los que conocíamos la ley de hierro de los partidos de Robert Michels solo estábamos expectantes del cuándo, no del cómo. Al final se trata de un partido más que se ha sumado a los otros con una oligarquía controlándolo. Fin de la historia de un Podemos que se suma a lo que precisamente criticaba. Un partido como tantos otros que pretendió en sus comienzos dar un giro a la política de España mostrándose radicalmente de izquierdas y según se enfrenta a las realidad impuesta por la partidocracia patina en la pista de hielo de la política al viento de las encuestas mientras las soflamas populistas pierden fuelle.

Entonces, si no puede haber democracia interna en los partidos, ¿dónde podemos encontrarla? ¿Es que la democracia se trata de una de tantas utopías? ¿Es que la democracia es un ideal y por lo tanto tampoco existe en la realidad?

Esto nos lleva a un delicioso planteamiento que nos puede conducir a la libertad política: la democracia ya ha sido probada en el banco de pruebas de la historia con éxito cuando las trece colonias americanas se independizaron de Inglaterra y la descubrieron tras ensayo y error casi por casualidad... 


Si la democracia existe y no puede darse dentro de los partido de masas, ¿dónde entonces se encuentra? Pues la respuesta está en que la democracia se halla fuera de los partidos: en ese espacio real y tangible que existe entre el ciudadano, su representante (pertenezca o no a un partido) y la forma en que podemos elegir y controlar a esos representantes. Esa es la ley electoral que hay que cambiar.

La democracia empieza por el candidato civilizado: esto es, que o bien forma parte de un partido financiado solo por sus miembros y nunca por el estado, o es alguien que ya se ha distinguido por algún servicio a la comunidad y presenta por libre un programa avalado por mil ciudadanos; digamos perteneciente a un distrito electoral pequeño monádico
de unos cien mil habitantes, tal como apunta en su Teoría de la República A.G.Trevijano, .

¿Queréis democracia? Pues diputado de distrito uninominal (uno por distrito), con carácter imperativo (por parte de sus electores) y revocable (podemos quitarlo) en cualquier momento, en caso de deslealtad. El programa electoral debe equivaler al documento que firma Vd ante notario cuando da poderes para que alguien le represente en algún acto: una herencia, etc. Recuerdo la precisión del notario especificando a mi representante
(quien iba a estar presente por mí) los límites de sus atribuciones cuando firmé un poder notarial. Pues ese documento notarial equivale al compromiso de mi elegido en las urnas cuando se da la democracia formal. Vd debe tener a un representante eligiendo a alguien que esté presente por Vd en el Congreso, no que represente a un jefe de partido. La representación es el primer paso hacia la democracia; por lo tanto, el cambio de la ley electoral es indispensable si queremos democracia. 

De seguir en las mismas y mareando la perdiz, como hacen todos los jefes de partidos de masas cuando comentan una variación en la ley electoral, es evidente que volvemos al chocolate del loro pues hacen lo posible para cambiar la ley electoral sin que lo sustancial cambie. Es hora de una toma social de conciencia por parte de los ciudadanos porque nos demos cuenta de la suplantación de la democracia verdadera por la partidocracia, y por ende, exijamos ese cambio. Por este motivo Red de Blogs Comprometidos, al que tengo el honor de pertenecer, lanzamos una campaña en el único lugar al que tenemos acceso: en las redes sociales. Y lo hacemos con el hashtag #yoelijocandidato porque se trata de eso. Se trata de que los candidatos nos representen a nosotros y no al jefe de su partido político. Para ello es imprescindible el cambio de la ley electoral: fuera listas y elección directa de un candidato por distrito electoral para irnos a representar en el Congreso de Diputados, lugar por cierto donde el gobierno debe tener absolutamente prohibida la entrada; como tantas vece he comentado. El legislativo (diputados) jamás debe mezclarse con el ejecutivo (gobierno). Si lo hace será otra cosa, pero no es democracia.

PD

¿No os habéis planteado nunca que en las actuales circunstancias nos podríamos ahorrar el descomunal gasto de los diputados. Al fin y al cabo esa tomadura de pelo que llaman disciplina de voto y de partido garantiza que lo que propone el jefe de partido junto a su oligarquía sea lo que se vote. Con que se reunieran tan solo los jefes de partido, cada uno con su cuota de votos, todo lo demás sobraría en el Congreso de Diputados. Piensen en ello. Montados ya en la turbulenta ola de la partidocracia; las listas ni abiertas ni cerradas: con el jefe de partido en cada lista sobra. Y si nos ahorrásemos también el gasto de las comunidades autonómicas ¡Qué bien viviríamos los ciudadanos y cuántos tendría que trabajar todos de verdad.

Vicente Jiménez

jueves, 23 de abril de 2015

Empecemos todo de nuevo


Si os pregunto: ¿Qué es más fácil, construir o destruir? Rápidamente me contestaréis que resulta mucho más fácil pegarle unos martillazos a un mueble y destruirlo. En cambio, construir un mueble sería ya harina de otro costal. Empero, si nos centrásemos en cuestiones pertenecientes al mundo de las ideas abstractas y de pensamiento destruir ideas puede resultar sumamente complejo y a veces irrealizable.

Una secta, por ejemplo, puede con relativa facilidad convertir en adepto
a una persona que se halle en un momento de relativa debilidad emocional o psicológica. Los mismo acólitos convierten a nuevos adeptos y así el grupo de la secta puede aumentar de forma casi exponencial. Por lo tanto sumar es fácil, veremos qué pasa con restar.

Desprogramar de una secta a una persona requiere mucho esfuerzo, tiempo, paciencia y el trabajo de verdaderos especialistas que no siempre alcanzan el éxito. He aquí un caso de construcción fácil y destrucción difícil: fue fácil programar al sujeto metiéndole ideas en la cabeza, pero extremadamente difícil desprogamarlo.


Fuente: Wikipedia Firma Constitución EE UU

En nuestras vidas se han ido sumando cientos de miles de leyes: Leyes del Estado Central, leyes de cada comunidad autónoma, leyes de la unión europea, reglamentos de los ayuntamientos.., leyes por aquí y por acá solapándose, duplicándose y puede que hasta entrando en conflicto. Todas se vertieron a toneladas de forma brutal sobre los ciudadanos, que tiene que aplicar el mayor de los sentidos comunes para no meterse en problemas con la ley porque no conocer la ley no te exime de su cumplimiento. Y a eso le llaman seguridad jurídica y Estado de Derecho,  cuando tengo la sospecha de que ni los pobres jueces tienen capacidad para conocerlas. Es probable que en 30 años no se acuerde de ellas ni aquellos que las crearon alegremente. Pero la espada de Damocles de una ley que puede ser desempolvada en cualquier momento está ahí para lanzarse cual ave rapaz sobre su presa.

Así que vayamos a lo de destruir: ¿os imagináis ahora ponerse a revisar toneladas chatarra legal para quitar las leyes que sobran, las que no se utilizan, las que se solapan, las que no ahora no tienen sentido y las que de verdad faltan? La misma Comunidad Europea aconseja empezar a quitarse leyes de encima porque la verdad es que ya ni ellos se aclaran. Este sería un ejemplo de algo a destruir para organizar la Comunidad Europea, Las Comunidades Autónomas o el Estado: para separar el grano de la paja. Y ahora la terrible pregunta inevitable: ¿solo contemplaremos un problema de leyes o hay más aspectos a tratar en el carísimo sistema organizativo territorial español productor de miles de toneladas de chatarra legal, normativa, duplicidades, o una hipotética revisión de competencias autonómicas y del Estado, entre otras perlas que las CC AA nos ha regalado?

Está claro que la única forma barata y eficiente de resolver el problema en el que nos han metido los políticos mediocres que nos guiaron a un sistema de estados de partidos, oportunistas y algunos de ellos muy corruptos es quitarlas de un plumazo. Las comunidades autónomas deben desaparecer y unos juristas, médicos y especialistas deben montar las cosas bien desde el principio para proponer un sistema justo y democrático al pueblo y que éste lo elija libremente, no como la vez anterior. Deben ser gente honesta, culta y bien formada, pero sobre todo que no surjan de ningún partido sino que surjan de la sociedad civil y representen a la sociedad civil. Esto quiere decir que sea la sociedad civil quien los elija y por lo tanto las listas de partidos también deben desaparecer de un plumazo, así como la financiación de partidos, sindicatos, patronales, ONG, fundaciones, etc, por parte del Estado. España necesita a gente patriota que solo piensen en el bien de la nación española, de los ciudadanos. Así lo hicieron los padres de la patria useña: gente inteligentísima que tiraron a la basura la primera constitución que escribieron porque vieron que no funcionaba. Tuvieron esa valentía e hicieron la segunda constitución porque vieron que la primera no les había funcionado: todo un acierto ¿Vosotros os imagináis a nuestros políticos actuando con el mismo conocimiento de la ciencia política, talento, honradez y valentía? Y llevamos ya más de 30 años

domingo, 19 de abril de 2015

Diferenciando nación y Estado


¿Primero el huevo o la gallina? Pues no, aquí está claro: primero fue el Estado y después vino la nación. Los Reyes Católicos fueron capaces de crear un nuevo estado sometiendo a la turbulenta nobleza. Por cierto – los descubrimientos tecnológicos siempre han sido claves como uno de los motores de la historia. Recuerdo cuando un viejo profesor de historia me explicaba a mis catorce años en aquel excelente bachillerato antiguo donde lo que contaba era el esfuerzo y los conocimientos cómo el descubrimiento de la pólvora en Europa tuvo mucho que ver con la unificación definitiva de España pues los hasta entonces casi inexpugnables castillos donde se enrocaban los señores feudales en caso de ataque dejaron de ser refugios seguros gracias al invento de la pólvora. Los cañonazos demolieron muros y derechos feudales e inauguraron el absolutismo. Los Reyes Católicos siguieron una táctica militar muy acertada. Llegaban al castillo con su ejército, ¿te rindes y lo entregas? ¿Ah no? ¡BOOM! Las piedras y murallas saltaban por los aires y conquistaban la fortaleza sí o sí. Que el señor feudal lo rendía, pues el ejército rendido pasaba a engrosar el de los Reyes Católicos: se unificaron los territorios de España ante el poder absoluto de un monarca y se acabó la Edad Media. 
Fuente: ABC.es
Una vez unificada los habitantes de aquellas tierras llegaron a tener poco a poco el sentimiento de pertenecer a una misma nación: España. Éste es un hecho histórico y un derecho de los españoles inalienable. La emocionante lectura de los galdosianos episodios nacionales ofrece un retrato histórico del patriotismo indiscutible existente en el S XIX en todo el territorio español. Por lo tanto España es una nación unida indiscutible.

En cambio, EE UU al carecer de historia cuando se formó no pudieron unificarlo en una nación siguiendo el mismo proceso que en España: cuando echaron a los ingleses se encontraron que no sabían que hacer. No existía precedente histórico alguno. primero intentaron una confederación y fracasó la primera constitución. Los mismos que redactaron esa primera constitución al ver que la cosa no funcionaba redactaron una segunda. En todo el proceso y sin buscarlo inventaron la democracia moderna. Por lo tanto, las federaciones surgen cuando las nuevas naciones se ven incapaces de estructurar históricamente un estado unitario. Querer federar o confederar España entra en el absurdo más esquizofrénico y solo denota ignorancia de los conceptos más elementales o algo peor.

Ahora bien, otra cosa es una secesión por medio de la guerra. En ese caso hay que callarse. De esa forma se separaron Cuba o Filipinas, por ejemplo. Una vez ha corrido la sangre y se ha ganado la independencia viene lo de la nación si un territorio se ha secesionado. El Estado español y el useño se ganaron a cañonazos.

Dividiendo un territorio en Comunidades Autónomas y pasando competencias en un juego sucio de tira y afloja (por el poder y nada más que por el poder) tampoco puede crear Estados nuevos. No ha ocurrido nunca y quien sigue a A.G. Trevijano (a quien tienen escondido de los medios para que no hable) así lo puede corroborar.

Lo de regalar un Estado que acabe en nación se refiere a los imperios coloniales de hace dos siglos donde continentes separaban a colonizadores de colonizados. Entonces el país invasor, digamos el Reino Unido, le regalaba la independencia a un país africano o asiático, por ejemplo: son los únicos casos de regalo que ha habido en la historia. No inventemos ahora la sopa de ajos con cebollas.

jueves, 12 de diciembre de 2013

¿Estados federados en España? No saben de lo que hablan


No hace falta mucha revisión, sino constatar primero cómo se desarrolló y después acabó todo para afirmar que los nostálgicos republicanos deberían cambiarse el nombre. No son republicanos: son comunistas, bolcheviques, neofascistas o neo lo que sea: cualquier cosa menos republicanos. En primer lugar, por el hecho de no querer tener a un rey nadie puede hacerse llamar republicano. Ser republicano es desconfiar sistemáticamente del poder, y eso es lo que menos les preocupa. Quizá podríamos llamarlos antimonárquicos o algo así: ¡vamos!, que no quieren tener rey; pero después serían incapaces de ponerse de acuerdo, como ya les pasó una vez y liaron la que liaron. Desde luego, muchos de ellos sueñan con un estado totalitario a la vieja usanza de la URSS como modelo; de aquellos estados totalitarios bien puestos como el de Lennin o puede que como el de los Cameres Rojos o el de Mao. Nadie lo sabe...; todo lo contrario que un republicano de verdad, que ante todo lleva en su ADN la desconfianza hacia el poder: eso significa ser republicano. Un republicano podría hasta aceptar a un rey, pero lo que jamás soportaría y siempre abominaría es de un estado totalitario, aunque estuviese disfrazado de democracia republicana. A.G. Trevijano con muy buen entender acuñó el término de repúblico, para distinguirlos de los republicanos: simples reaccionarios que anhelan volver a fracasar como ya hicieron en una ocasión.

La diferencia entre republicano y repúblico es un ejemplo del problema no resuelto del lenguaje político: desde el s XVII se han volcado en nuestras realidades de organización social tantos conceptos y situaciones que ni siquiera tenemos nombre para cada uno de ellos. Si el tema es ya complejo per se, imaginad cómo se distorsiona la situación si carecemos de nombres para designar toda esa maraña de nuevas realidades sociales. Es la babelización (1) del lenguaje político lo que hace tan difícil ponerse de acuerdo; más teniendo en cuenta que se traducen en pasiones y codicia. Podemos considerar que desde que Maquiavelo escribió el Príncipe, pasando por su discípulo Hobbes (aunque no fueron coetáneos); que es quien acuñó el lenguaje político utilizado hasta ahora, pocos vocablos se han añadido y sí mucho han evolucionado los conceptos desde el S XVIII. En efecto, desde Hobbes ha llovido y mucho en el desarrollo y en el cómo las sociedades se han organizado.

Cuando escucho a esos señores tertulianos y políticos televisivos, que en mi opinión tanto daño están haciendo a causa de su ignorancia en ciencia política, se me ponen los pelos como escarpias: no solo desconocen de qué están hablando, sino que como en la torre de Babel tampoco se ponen de acuerdo en los nombres con los que deberían designar a las cosas en sus acaloradas discusiones: no saben de lo que hablan ni se ponen de acuerdo en los vocablos; eso que para Hobbes era tan importante: dar un nombre apropiado a cada cosa... Como para entenderse entre ellos, y sacar agua clara.

Y aquel espectador o escuchante que no tenga idea de ciencia política porque sea médico o fontanero y está obligado a saber ciencia política creerá en lo que dicen porque afirman sus disparates con el mismo dogmatismo, certeza y seguridad que un obispo sobre el púlpito. Y seamos serios señores..., el obispo nos está hablando de asuntos trascendentes de moral o fe; sabe de lo que habla, pero los tertulianos dedicados a hablar de política deberían estudiar un poco de ciencia política por lo menos y eso implica también conocer el propio idioma: el español (no el castellano).

No solo desconocen el idioma y los conocimientos básicos y elementales de filosofía política sino que todavía no se han enterado de que moral y política fueron separadas desde los tiempos de Maquiavelo, y al carecer de argumentos solidos optan por el dogmatismo como defensa. Al ir saltando de dogma en dogma y de descalificación en calificación, tales como eres un fascista (aunque no sepan qué significa), etc; atender al espectáculo grotesco de tanta ignorancia resulta una ejercicio de desinformación concentrada. Y estos tertulianos y políticos se atreven a contarnos unas tonterías con una seguridad que espanta: que si hace falta una reforma de la constitución para ir con listas abiertas y conseguir más democracia, que si en la reforma hay que obligar a los partidos a tener democracia interna, que si una España federal asimétrica... el desvarío más impresionante y variopinto señores:



No solo se demuestra matemáticamente que las listas abiertas son un fiasco, sino que con un mínimo de sentido común cualquiera puede ver que el verdadero poder consiste en confeccionar la lista... Ya no hacen falta ni matemáticas: common sense nada más. Y otra en la frente, ¿qué quiere decir "más democrático"? Si se refiriesen a más separación de poderes, aún; pero esto ni se lo plantean...

Ignoran que la democracia no es juego político sino normas: una normativa para relacionar y separar poderes dando representación al ciudadano desde el origen: que vendría a resultar como cuando damos poderes a alguien ante notario para estar presente por nosotros en un acto civil (herencia, etc...)

Se lían con lo más elemental: confunde el partido de fútbol con el reglamento del juego. La democracia se refiere al reglamento y la política al partido de fútbol, al juego. 

En cuanto a que un partido político sea democrático o no por dentro es algo que a los ciudadanos nos da igual... Lo que interesante es la democracia fuera del partido; y que ese partido no pertenezca al Estado sino a la sociedad civil: que esté presente en la Cámara por nosotros, los ciudadanos; y no simplemente obedeciendo a su jefe de partido.

Pero ya, lo que suena a chunga  total es cuando algún iluminado dice que hay que montar un estado federal asimétrico en España; y se queda tan campante el muy ignorante.

¿Cómo se puede desconocer el ABC más elemental  cuando se supone que eres un experto en política? Las federaciones se montan cuando unos estados están separados y entonces acuerdan juntarse por motivos que suelen ser económicos y de defensa. 

¿Que quieren hacer con España estos locos inconscientes? ¿Puede que separar primero todas las Comunidades Autónomas o las regiones en estados totalmente independientes como Francia, Inglaterra, etc., y después juntarlos en una federación? ¿Quien asegura que la recomposición de naciones independientes formasen una España como antes y que dos regiones se junten por un lado y otras cuantas por otro? Y lo de asimétrico ya es un dislate tal, que no creo que ni ellos sepan por qué le han puesto ese nombre.

Otro problema de babelización ¿Es que no se dan cuenta que federar España sería como romper un jarrón estrellándolo contra el suelo para ponerse después juntar las piezas con pegamento Imedio: si España es una nación mucho antes que Francia, Italia y muchas otras de abolengo, la quieren romper en trozos para después juntarlas, o qué; ¿en manos de que clase de "expertos insensatos" estamos?

Yo creo que como muchos se perdían las clases preparando y haciendo huelgas contra Franco, no estudiaron nada, se metieron en política por carecer de oficio ni beneficio y así nos va. Increíble cómo aguantó Franco, sin tan siquiera enterarse, de que tenía a tanta gente luchando a brazo partido en contra suya...

PD 
Queda también la posibilidad de que sí sepan de qué va el rollo y que su objetivo sea mucho más siniestro: blindar la canallada de las Comunidades Autónomas para poder corromperse con el engendro ya a tutiplen enrocados en sus reinos completamente blindados. Pero, ¿tan sinvergüenzas son? ¿Y nosotros? ¿Tan tontos...?
Vicente Jiménez

(1) De acuerdo con la Biblia, después del diluvio los hombres tenían un idioma común y con su orgullo quisieron construir una torre (la torre de Babel) que llegase hasta el cielo para ser como Dios; y Dios, para evitar el éxito de la edificación los castigó e hizo que los constructores comenzasen a hablar diferentes idiomas. Algo parecido a la burbuja  inmoviliaria: los hombres se vieron obligados a dejar la obra, no pudieron entenderse, se pelearon; y al final se dispersaron por toda la Tierra. De ahí en lingüística se utiliza el término babelización.

lunes, 29 de abril de 2013

Ideas sin hombres y hombres sin ideas


Este descontento fue transmitiéndose a las capas populares y, como primera protesta pública, aparecieron pasquines en las iglesias donde podía leerse:
«Tú, tierra de Castilla, muy desgraciada y maldita eres al sufrir que un tan noble reino como eres, sea gobernado por quienes no te tienen amor» Guerra de los Comuneros de Castilla
Ajusticiamiento de los capitanes comuneros en Villalar WILKIPEDIA

Pierre Vilar, en su Breve Historia de España presenta dos ideas muy interesantes cuya aplicación práctica nos solucionaría muchos de los problemas actuales: son ideas atrevidas; hay que reconocerlo, pero sólo un pueblo valiente puede alcanzar un destino digno.
En primer lugar, Vilar menciona las dificultades por las que tuvieron que pasar nuestros antepasados a principios del s IXX durante la Guerra Napoleónica, o de Independencia, al darse la desdichada circunstancias de que en Cádiz se hallara en esos momentos concentrada la flor y nata de la intelectualidad española, verdadera defensora de las ideas progresistas de la revolución del Nuevo Régimen que tanto había impresionado a Europa. En España, no llegaría nunca a asentarse del todo; aunque casi se alcanzó al coronarse la Constitución de Cádiz de 1812, tan abyectamente abolida por el Rey Felón Fernando VII. Por otro lado, la España atrasada, la España profunda luchaba a cuchillo para expulsar a un ejercito invasor paradójicamente capaz de traernos esas ideas nuevas. Esta circunstancia la expresó Vilar mediante una frase lapidaria y totalmente acertada que sintetiza aquella época: “por un lado, ideas sin hombres; y por otro lado, hombres sin ideas”. Desde Cádiz se luchaba contra Napoleón para imponer las ideas de la revolución que el mismo ejército invasor traía en la mochila, y por el otro lado se luchaba contra esas ideas progresistas para seguir en el mismo estado del orden medieval en que nos encontrábamos en España. Fue el bajo clero quien más impulso esa lucha desde las iglesias y promovió el odio hacia el nuevo régimen. Ese odio caló desde los púlpitos en una población absolutamente atrasada e ignorante. Por eso, "la Virgen del Pilar no quería ser Francesa": epitomaba el rechazo total al Nuevo Orden. Ese rechazo fue el predecesor de las desdichas que nos azotarían en las futuras Guerras Carlistas hasta llegar al presente.



Esta dualidad entre los que saben y no pueden y los que pueden y no saben está volviendo a ocurrir. Sirvan como ejemplo el movimiento 15M compuesto por personas cuya intención puedo presuponer honesta y de buena fe y donde otras deben formar el inevitable núcleo con una fuerte ideología de izquierda. Otros, menos honestos deben estar a las órdenes de la voz de su amo; sean quien sean esos amos que les pagan por hacer lo que hacen, intentando ser buenas correas de trasmisión... y así funciona ese grupo heterogéneo sin saber cómo y a dónde va. De lo que sí carecen todos ellos, sean el 15M u otros es de un líder que sepa lo que hace y tenga visión de Estado a largo plazo: es decir, carecen de un verdadero estadista que reconduzca toda esa energía potencial desperdiciada en energía cinética y productiva. Por eso, esa masificación inicial del 15M donde se unieron tantas personas de origen tan heterogéneo y que pudo cristalizar no ha quedado en nada. Tienen cierto poder de convocatoria y se mantienen en los medios, pero no tienen ninguna capacidad de influir en la política de España. Es más, inconscientemente cumplen el papel de que no surja un grupo verdaderamente organizado y pacífico con el objetivo de cambiar la Ley Electoral, o recomendar la abstención, que es algo que sí aterraría a las oligarquías políticas. Lo que hacen todos esos grupos, escraches (asco de palabra) incluidos, no sirve para nada de lo que pretenden; o más bien sirven para aumentar nuestros impuestos cuando nos vemos obligados a pagar los destrozos de los inevitables corpúsculos  violentos, o hemos de asumir el coste de un despliegue forzoso de las fuerzas de seguridad.

Por otra parte, tenemos verdaderos estadistas inteligentes que expresan sus opiniones ofreciendo soluciones sin que éstas sean divulgadas por los medios verdaderamente influyentes. Es decir, atesoramos hombres con ideas prácticas y geniales: pero estas ideas no llegan a los hombres sin ideas. 

Puede que estos últimos no las entiendan porque al ser expresadas por intelectuales no sepan utilizar un registro suficientemente claro y fácilmente entendible. Lo cierto es que ambos grupos no confluyen: son como el Nitrógeno y la Glicerina. Por separado totalmente inofensivos, pero de unirse ambos elementos se produciría la gran explosión. Y así estamos donde empezábamos con Pierre Vilar: las ideas sin hombres no llegan a conectar con los hombres sin ideas y volvemos a cometer los mismos errores de nuestros antepasados... la historia se repite.

Ahora deberemos desplazarnos más lejos en el tiempo y situarnos en el s XVI durante las Guerras de los Comuneros: Padilla, Bravo y Maldonado tuvieron en jaque mate al emperador Carlos I de España y V de Alemania (aceptemos la ironía), pero cometieron un error fatal: Aún habiendo vencido en algunas ocasiones al emperador, no se imaginaron un mundo sin monarquía. Se puede decir que teniendo la victoria en la mano varias veces al final siempre se la entregaron al emperador; y esta falta de perspectiva debida al periodo histórico en el que estaban encorsetados lo pagaron con sus vidas y sus cabezas acabaron insertadas en picas.

Si admitimos la posibilidad o evidencia de que el problema son las autonomías y los partidos políticos, hemos de concluir que hoy nos ocurre un fenómeno parecido al de los Comuneros de Castilla, ya que no somos capaces de admitir un mundo sin partidos políticos, cuando en realidad no son esenciales en una democracia.

En mi último artículo narro una maravillosa historia ubicada en un futuro imaginario donde un diputado pisa el Congreso por primera vez después de haber alcanzado el primer Estado Democrático en la historia de nuestra querida España. Además, se describen los pasos que se siguieron para conseguirlo (lo que los cursis llamarían hoja de ruta); grosso modo, claro. Se detalla qué hicimos y cómo lo hicimos: solo falta el cuándo para que nos diesen el sello de calidad. Así, el grupo que se reunió en la narración para confeccionar un programa electoral y defender los tomates de su tierra podría constituirse en partido político autofinanciándose; y sólo por motivos organizativos, pero no por motivos de ser órganos esenciales del sistema democrático. El método o reglas del juego estaba claro: división absoluta de los poderes legislativo y ejecutivo y representación real de los electores mediante el diputado de distrito: uno cada cien mil habitantes; y lo principal para empezar: La unidad política, no es el individuo, ni la familia, ni el ayuntamiento ni el partido político: nada de eso; como muy bien indica el filósofo y estadista A.García Trevijano. Éste es uno de sus grandes descubrimientos: la unidad políticas es el colegio electoral. Y desde el momento en que tenemos definida y bien localizada las unidad, ya podemos empezar a desarrollar el campo de la política desde una perspectiva científica.
Si tenemos en cuenta lo que puede llegar a ser y no es, de nuevo estamos repitiendo errores históricos: de igual forma que los Comuneros no percibieron ni en el último rincón de su imaginación la posibilidad de un mundo sin monarca, nosotros persistimos en no concebir la posibilidad de un mundo sin partidos políticos. Peor aún, muchos españoles creen estar viviendo en una democracia.




Vicente Jiménez


viernes, 2 de noviembre de 2012

¿ Podemos los españoles conseguir eliminar unas autonomías que nos empobrecen ?

COLABORACIÓN DE @FueraAutonomias

Es cierto que esta crisis es global pero también que ha dejado al descubierto nuestras propias vergüenzas como país. Podemos seguir hablando sobre las causas, la burbuja inmobiliaria, los bancos excesivamente volcados en el sector constructor/promotor o las cajas arruinadas por  gestores políticos, incluso sin formación financiera, más preocupados de hacer un aeropuerto innecesario o un rascacielos megalómano como sede de una pequeña caja de ahorros; pero la situación es la que es y mientras otros países ya han salido de la crisis o están empezando a hacerlo, los españoles vemos como en España no se atisba la salida del túnel.

¿Se han preguntado porqué tenemos más paro que Grecia o porqué España tiene el mayor índice de pobreza de toda la Unión Europea? ¿Se han preguntado porqué somos el cuarto país de Europa con más impuestos si nuestro estado del bienestar y los servicios de los que disponemos son bastante más reducidos y sin embargo la Administración sigue teniendo un enorme déficit?   Nuestro principal problema es una administración sobredimensionada, excesivamente burocratizada y sobre todo muy muy costosa. Una administración cuyo excesivo coste repercute negativamente en el ciudadano al suponer mayores impuestos pero menos servicios.  Resulta por tanto paradójico que se siga recortando en lo que necesitamos y no en lo que sobra, en lo que no necesitamos y además nos cuesta muy caro de mantener.

Mientras en cuatro años 350.000 familias han perdido su casa y el paro roza ya los 6 millones de personas, es sorprendente que desde que empezó la crisis hasta finales de 2011, los empleados públicos aumentaran en 350.000, casi todos en las autonomías.  El número de funcionarios en España está por debajo de la media europea y no hay más personal sanitario en los hospitales ni más profesorado en los colegios pues, al contrario, entre 2010 y 2012, en las aulas españolas hay 80.981 alumnos más pero 4.526 profesores menos.  ¿Qué ocurre entonces?

En total, el traspaso de competencias del Estado a las comunidades autónomas ha implicado un traspaso de 821.357 empleados. Sin embargo los asalariados de las autonomías superan ya los 1.740.000 empleados. ¿Dónde están esos 900.000 empleados de más que tienen las autonomías si no hay más médicos ni más profesores? 520.000 son enchufados en las casi 3.000 empresas, agencias o fundaciones autonómicas creadas para colocar a primos, cuñados y demás cohorte de la casta política. Estas son las empresas que no han parado de contratar gente, incluso en plena crisis y mientras se subían impuestos y se recortaban servicios sociales o se despedía personal sanitario o de educación.  El resto, unos 400.000 son el producto de multiplicar por 17 la estructura de gestión. No es cuestión por tanto de mejorar la gestión de las autonomías; es un problema estructural. 

¿Podemos pagar más por haber multiplicado por 17 la administración de la sanidad y que una ambulancia no te lleve a otra comunidad o que para que pueda hacerlo haya que gastar tiempo y sobre todo mucho dinero en convenios entre las 17 autonomías?

¿Es sostenible que cada comunidad tenga un sistema informático incompatible con el resto o que haya que gastarse los impuestos en crear “comisiones” de políticos y expertos para que los ordenadores puedan pasarse el historial médico de un paciente? ¿Tiene sentido que estemos pagando mucho más por gestionar la sanidad en lugar de dedicarlo a tener más hospitales y más personal sanitario o que un hospital de Canarias pida el historial de un paciente catalán, vasco o gallego y como mínimo tenga que buscar, y pagar, un traductor para no cometer un error médico?  Las mismas preguntas surgen si pensamos en la educación, la justicia...


¿Sabías que hay subvenciones a la abeja extremeña o la abeja catalana cuando en toda la península solo hay una única especie de abeja ibérica o que La Rioja tenía una Consejería de Sanidad autonómica, con toda su estructura y cargos, para gestionar un único hospital (ahora tres)?.  Que a pesar de que la Constitución Española dice que la política exterior es competencia exclusiva del Estado, la Junta de Extremadura creó en su día el cargo de asesora en Asuntos Africanos (sueldo 50.918 €)  y que las autonomías se gastan 310 millones de euros al año en “embajadas u oficinas exteriores”, destacando el caso de la ciudad de Sao Paulo donde existen 11 oficinas de autonomías a pesar de haber previamente una del Estado  [1].

Además del innecesario coste, el principal indicador del disparate autonómico es que somos el país que más informes emite y más burocracia genera, 17 mini-estados que dificultan la economía y hacen ingobernable el país.  ¿Tiene alguna lógica, después de tanto hablar del fomento de la economía para salir de la crisis, que un empresario pueda pasar un verdadero infierno burocrático,  con 17 normativas diferentes para todo, si abre un negocio con oficinas en varias autonomías?


¿España federal?

Mientras en Europa y el resto del mundo los países se unen buscando eliminar legislaciones, uniendo monedas, eliminando trabas administrativas y buscando hacer más sostenible y eficiente la administración para facilitar la creación de prosperidad económica y por tanto de empleo... en España nos inventamos las autonomías no sólo para multiplicar el gasto sino además la burocracia, y la ingobernabilidad.  Unas autonomías que nacieron para para integrar al nacionalismo vasco y catalán y teóricamente para acercar la administración al ciudadano pero que en la práctica se han demostrado insostenibles en cuanto se acabaron los generosos pero artificiales ingresos de la burbuja inmobiliaria.

Ahora, cuando la mayoría de los españoles quiere eliminar las autonomías o reducir sus competencias al mínimo, cuando Europa, el FMI... señalan a las autonomías como el principal problema que tiene España para salir de la crisis, muchos partidos (Psoe, IU, UpyD...) se afanan en pedir una España federal y otros como el PP se desviven en defender contra viento y marea la conveniencia del sistema autonómico con declaraciones tan sorprendentes como las de Javier Arenas proclamando que el PP defiende las autonomías todavía más que el PSOE. Otros políticos recurren a la demagogia y al discurso del miedo, pretendiendo asociar la eliminación de las autonomías con una supuesta disminución de las garantías democráticas.  Pero la democracia no depende de cuántos niveles administrativos y burocráticos se tengan (y se paguen) sino de cuestiones menos habituales en los discursos de nuestros políticos, pero muy necesarias, como la separación de poderes y la garantía de independencia de organismos de control como el Banco de España o el Tribunal de Cuentas. No hacen falta autonomías para tener y gestionar hospitales o colegios, pero sí hace falta una justicia totalmente independiente del poder político y sin ningún tribunal elegido por los partidos, sí hacen falta listas abiertas y partidos políticos más “democráticos”.  Aunque esos son temas que parecen no interesar a ninguno de los partidos del arco parlamentario estatal y autonómico, ni por supuesto a su cohorte de enchufados que igual prefieren el sistema actual que favorece la corrupción y el nepotismo. 

Hay muy pocos países federales en el mundo y si miramos su origen, en su mayoría surgieron uniendo territorios independientes para buscar un mayor tamaño y eficiencia. Otros como Australia, se justifican por ser muy muy extensos. Aquí en España, sin embargo, hemos ido contracorriente, dividiendo un país, creando 17 burocracias y multiplicando sin necesidad y lo que es peor, sin control, el gasto de una administración pública excesivamente engordada.  Es curioso que, en todos estos países federales, sus estados tienen menos competencias y menor porcentaje sobre el gasto público total que las autonomías españolas.  Sirvan como ejemplo la comparación entre los landers alemanes que “sólo” administran un 20% del gasto público (y hace pocos años decidieron ceder aún más competencias al Estado alemán) y las autonomías españolas que controlan alrededor del 56% del gasto público total.

En su defensa de las autonomías, algunos proponen adelgazarlas o reducirlas a 6, 5, 4...  Si multiplicar la burocracia y el gasto al dividir la administración se ha demostrado innecesario y sobre todo caro, ¿tiene alguna lógica mantenerlas aunque sea reduciendo su número?.  Sin duda tendrían un menor sobrecoste, pero seguiríamos “tirando” nuestros impuestos en mantener una administración sobredimensionada en lugar de invertirlo en lo que nos interesa.


Administración Local: Diputaciones, Ayuntamientos, entidades comarcales...

Mientras el disparate autonómico nos ha llevado a tener las regiones más “engordadas” del mundo, tenemos sin embargo la administración local con menos competencias y porcentaje de gasto público de toda Europa, si exceptuamos a miniestados como Malta o Luxemburgo.

A diferencia de las autonomías, la administración local es necesaria, aunque también necesita reformas.  Es incomprensible por ejemplo que un alcalde pueda decidir su sueldo o que tengamos más de 8.000 ayuntamientos y centenares de organismos comarcales innecesarios.

Las Diputaciones deben servir exclusivamente para prestar servicios a los municipios que estos no puedan asumir o que sea más eficiente gestionar de forma conjunta: bomberos, basuras, arquitectos, recaudación de impuestos…). Sin embargo, para su cometido, las Diputaciones no necesitan generar normativa ni tampoco tener cargos políticos salvo quizá la presidencia. El resto, incluidos los puestos directivos, deben ser empleados y técnicos por oposición libre.

La situación es tan dramática y tan urgente la necesidad de reducir aún más el déficit para poder reducir impuestos y eliminar los recortes en los servicios sociales básicos, permitiendo así empezar a dejar de empobrecernos y salir de la crisis, que se hace obligatorio adelgazar la Administración.  Pero, al contrario de lo que se ha recortado hasta ahora, lo que hay que eliminar de la administración es lo que sobra, no lo que necesitamos. Hay que repensar la administración, disminuyendo costes innecesarios y buscando la eficiencia para poder dedicar los recursos a lo que verdaderamente nos interesa. Centralizar en el Estado todo lo que sea mejor y/o más barato ser gestionado de forma centralizada.  Con el tiempo parte de esas competencias irán a Bruselas pues, si queremos competir con los países emergentes, no nos queda más que unirnos, disminuir costes y buscar la eficiencia. Y por otro lado pasar a los Aytos y Diputaciones las competencias que se gestionan mejor desde la administración local; reformando profundamente las Diputaciones , suprimiendo entidades comarcales y fusionando ayuntamientos pequeños.


Pero, ¿es posible eliminar las autonomías?

La Constitución Española permite pero no obliga a tener una administración intermedia entre el Estado y la Administración Local. 

Sería interesante analizar cómo han llegado muchas regiones a la autonomía o cómo incluso se obtuvo de forma ilegal en Andalucía. El estatuto de Cataluña de 2006 fue votado por menos de la mitad de los catalanes con derecho a voto (el 51,2% no lo votó). En el referéndum del primer estatuto andaluz, el 20 de octubre de 1981,  la abstención se acercó al 50% por lo que realmente sólo fue votado favorablemente por el 47,8% de los andaluces mientras el 52,2% no lo votó o lo hizo en contra o en blanco.  Peor aún son los datos del referéndum del segundo estatuto andaluz, el de 18 de febrero de 2007, donde  sólo acudió a votar el 36,28% de la población con derecho a voto por lo que el vigente estatuto de autonomía de Andalucía sólo fue votado favorablemente por el 31,05% de los andaluces.  7 de cada 10 andaluces no lo votaron o lo hicieron en contra o en blanco.

La estructura política e institucional de las comunidades autónomas está empobreciendo a los ciudadanos mientras sigue enriqueciendo a una casta política indigna.

En un primer paso, si hubiera voluntad política, se podrían empezar a adelgazar YA las autonomías: eliminación de TODAS las empresas, agencias y fundaciones públicas; eliminación o venta de las televisiones autonómicas; cierre inmediato de “embajadas” autonómicas y devolución inmediata de algunas trasferencias al Estado o los ayuntamientos.

En un segundo paso, habría que convocar referéndum y preguntar al ciudadano si está dispuesto  a seguir manteniendo el innecesario, ineficiente y caro sistema autonómico o prefiere ahorrarse los 86.000 millones anuales [2] que estamos pagando de sobrecoste para mantener las autonomías.

Es obvio que ningún partido va a tirar piedras sobre su propio tejado, sobre el sistema que da de comer a decenas de miles de enchufados en la Administración.  Así que esto sólo puede venir por auténtica exigencia ciudadana. Una sociedad civil activa no puede permitir que los intereses políticos terminen de arruinar a los españoles. Es hora de alejarse de consignas y movimientos partidistas, de sindicatos clasistas que sólo representan sus propios intereses o de medios de comunicación que sólo actúan como altavoces del mensaje de las castas políticas.  Sólo los ciudadanos españoles, de forma tan pacífica y civiliza como decidida y valiente, señalando y denunciando la situación podemos seguir despertando a la sociedad civil hasta que los partidos políticos terminen por tener que admitir la realización de un referéndum sobre las autonomías y las reformas estructurales que necesitamos para garantizar la democracia y evitar que nos vuelva a estafar la casta política en un futuro.

¿Cuántas veces hemos visto casos de corrupción en políticos de PP, PSOE, IU, CIU, PNV... que son defendidos por sus propios partidos o que incluso salen impunes tras recurrir hasta tribunales elegidos por el poder político o porque el delito ha prescrito?. 

Y sin embargo, ¿cuántas veces hemos sentido sana envidia al oír cómo en Reino Unido un ministro dimite por mentir sobre una multa de tráfico o en Alemania hace lo mismo otro ministro por copiar su tesis doctoral?  


El Presidente del Gobierno puede solicitar al Congreso de los Diputados autorización para efectuar un referéndum consultivo sobre el tema de las autonomías. (Ley orgánica 2/1980). El Congreso por mayoría absoluta puede autorizar la convocatoria y el Presidente del Gobierno solicita al rey su convocatoria. (Art.92.2 Constitución Española).   Desde este punto, para la ejecución del Referéndum se aplica el Régimen Electoral General (Ley Orgánica 5/1985).

Si el resultado del referéndum obliga a cambiar la Constitución, debe procederse a aplicar el artículo 167 de la Constitución Española e iniciar el trámite correspondiente.


Una inmensa mayoría de ciudadanos empiezan a señalar con el dedo a las autonomías como el principal problema que tenemos los españoles para poder hacer sostenible la administración y mantener el estado del bienestar.  Es cierto que las castas políticas siguen aferrándose a ellas mientras prefieren seguir recortando servicios y cargando el peso de esta crisis sobre el ciudadano.  Pero, si en Reino Unido o Alemania un ministro se ve obligado a dimitir por una simple multa de tráfico, ¿cuánto tiempo aguantará aquí una casta política indigna (desde la izquierda hasta la derecha pasando por los nacionalistas) sin atajar el cáncer autonómico que nos está arruinando, si la sociedad civil sigue empobreciéndose pero empieza a levantar su voz pacíficamente para señalar con el dedo a la raíz del problema?

[1] Datos del libro “La casta autonómica” de Sandra Mir y Gabriel Cruz.
[2] Datos del Banco de España referidos al año 2011.



Artículos legales relacionados con el tema:
Constitución Española:
Artículo 62.
Corresponde al Rey:
a. Sancionar y promulgar las Leyes.
b. Convocar y disolver las Cortes Generales y convocar elecciones en los términos previstos en la Constitución.
c. Convocar a referéndum en los casos previstos en la Constitución.
d. Proponer el candidato a Presidente del Gobierno, y en su caso, nombrarlo, así como poner fin a sus funciones en los términos previstos en la Constitución.
e. Nombrar y separar a los miembros del Gobierno, a propuesta de su Presidente.
f. Expedir los decretos acordados en el Consejo de Ministros, conferir los empleos civiles y militares y conceder honores y distinciones con arreglo a las Leyes.
g. Ser informado de los asuntos de Estado y presidir, a estos efectos, las sesiones del Consejo de Ministros, cuando lo estime oportuno, a petición del Presidente de Gobierno.
h. El mando supremo de las Fuerzas Armadas.
i. Ejercer el derecho de gracia con arreglo a la Ley, que no podrá autorizar indultos generales.
j. El Alto Patronazgo de las Reales Academias.

Artículo 92.
1. Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos.
2. El referéndum será convocado por el Rey, mediante propuesta del Presidente del Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados.
3. Una Ley orgánica regulará las condiciones y el procedimiento de las distintas modalidades de referéndum previstas en esta Constitución.

Artículo 167.
1. Los proyectos de reforma constitucional deberán ser aprobados por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de Diputados y Senadores, que presentará un texto que será votado por el Congreso y el Senado.
2. De no lograrse la aprobación mediante el procedimiento del apartado anterior, y siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del Senado, el Congreso por mayoría de dos tercios podrá aprobar la reforma.
3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras.
 
Ley Orgánica 2/1980
Artículo 6.
El referéndum consultivo previsto en el artículo 92 de la Constitución requerirá la previa autorización del Congreso de los Diputados por mayoría absoluta, a solicitud del Presidente del Gobierno. Dicha solicitud deberá contener los términos exactos en que haya de formularse la consulta.



  


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martes, 7 de agosto de 2012

¿Quién habla en nombre de los que no tienen voz?


Revisado junio 2014
El primer reportaje (ver enlace) de las historia donde aparecen documentados gráficamente los  gritos desesperados de las víctimas de los poderosos pueden observarse bordados en una de las viñetas de un enorme lienzo medieval que en estos momentos se conserva en el Centre Guillaume le Conquérant de la ciudad de Bayoux.

El Tapiz de Bayeux parece haber sido tejido por monjas francesas por mandato de Odón, arzobispo de Bayeux y hermanastro del rey Guillermo el Conquistador para servir de ornamento a la catedral de Bayeux el día de su consagración, el 14 de julio de 1077 y relata mediante una tira de imágenes, con inscripciones en latín, en el formato de una especie de película o cómic los luctuosos hechos que tuvieron lugar durante la conquista de Inglaterra por parte de los normandos en 1066.
 
Madre e hijo huyendo despavoridos FUENTE


En una de esta viñetas, concretamente, puede observarse cómo una madre y su hijo huyen despavoridos de su casa en llamas y a los dos guerreros que se la están incendiando.  Por primera vez un relato histórico enfoca su atención a los no poderosos, a los que no tienen voz.  Refleja la impotencia de las víctimas, dibujadas en forma de pequeñas figuras cuyo tamaño simboliza la ausencia de poder. Contrastan las figuras de los dos enormes y poderosos guerreros que cumplen las órdenes del brutal conquistador rey Guillermo. Fue una tragedia sin precedentes para la Inglaterra del s XI y esta invasión cambió Europa para siempre.

Los historiadores se preguntan ¿por qué invadieron los normandos a los sajones que habitaban Inglaterra? Y la respuesta parece estar en el éxito organizativo y económico de los sajones. Su sistema monetario era de los más avanzado de Europa y ello implicaba una organización administrativa que no tenían sus vecinos. No voy a tratar los eventos y circunstancias que precipitaron la tragedia, pero sí me fijaré en que quienes más sufrieron fueron, como siempre, los campesinos y habitantes de los pueblos y ciudades conquistadas y literalmente arrasadas. Los que no se sometieron fueron literalmente exterminados. Aunque la historia contempla poco a las víctimas, a los inocentes, esta vez si fijó su atención en aquellos que fueron sacrificados por los poderosos.

Cualquier lector avispado habrá ya adivinado la relación: "pero si algo parecido es lo que nos ha pasado aquí" guardando, claro, las distancia histórica. Nunca puedo evitar relacionar esta escena del año 1066 con la de cualquier dramático desalojo de 2012.  Los gritos, la angustia y la impotencia debieron ser las mismas tanto para los que perdieron un hogar como para los que han perdido el otro. Personas que a causa de los especuladores y banksters que originaron la crisis están sufriendo un paro de larga duración, o aquellos cuyas familias se han quedado sin ningún ingreso y viven una situación de indigencia; los que no han podido hacer frente a las letras de sus hipotecas han sido echados de sus hogares con la misma piedad que muestran los dos guerreros de Bayeux. Hay un factor común entre los brutales conquistadores del s XI y los y los especuladores, políticos corruptos y banksters que han causado esta otra tragedia sin precedentes, y ese factor común es algo tan viejo como la avaricia y la impunidad.

Las voces y gritos de las víctimas de los desmanes de los poderosos siguen escuchándose en España. Los políticos ni siquiera oyen y desde luego mucho menos los escuchan ¡Cuánto más humano hubiera sido ofrecer a las personas que más han sido arrastradas por el desastre económico la oportunidad de “alquileres de crisis”, o cualquier otra solución hasta que llegasen tiempos mejores y pudieran retomar su hipoteca y sus vidas. Cuánto más humano hubiera sido realizar una verdadera reestructuración de la Constitución y del Estado de las Autonomías, llegando incluso a plantear un plebiscito sobre la organización territorial, que se evidencia ya como imprescindible para nuestra supervivencia. Es imprescindible dar un buen uso al dinero. Todavía están derrochando los señores de la guerra en las autonomías con un ejército pretoriano de enchufados y vividores, de pícaros de toda índole. ¿Cómo hemos podido poner el poder en sus manos? Se repite el mito de Troya: hemos metido al enemigo dentro. Lo hicimos al aceptar esta constitución.

Han preferido condenar en pleno 2012 a la indigencia a los no poderosos, como ya se hizo con los sajones en la Inglaterra del año 1066. Los brutales guerreros que quemaron sus chozas han sufrido el mismo trato que los políticos y banqueros que desalojaron de sus casas a las víctimas de los sin sin voz- Hemos sufrido un sistema tan brutal como aquel en un sentido básico; los causantes de ambas tragedias no sólo no afrontaron castigo alguno sino que fueron premiados con riquezas, más poder e impunidad. Me niego a creer que la humanidad no haya evolucionado y en eso coincido con Tocqueville. Me niego a creer que la sociedad civil vaya a aceptar como corderos esta masacre. No podemos permitirlo, porque si lo hacemos seremos tan culpables como los criminales del s XI y los actuales. La historia no había enseñado todavía qué hacer a la madre y su hijo, cuya única opción era sobrevivir y huir sin ser masacrados. Pero nosotros sí que hemos recibido otras lecciones de la historia y podemos aplicar sus enseñanzas. No tendremos excusa si les dejamos depredando lo poco que ya queda.

Hemos evolucionado y las teorías políticas que pasan desde la incipiente democracia griega cuyo mandato se decidía mediante una especie de consenso asambleario para ciertas cuestiones. Ello se complementaba con otro sistema de cargos por sorteo para aquellos asuntos que reultaban más complicados y necesitaran de miembros especialistas y colegiados. El sorteo de cargos intentaba garantizar que todo ciudadano tuviese la oportunidad y el deber de participar en la vida pública de la polis o ciudad estado. Fueron las democracias con el ideal colectivo de la participación.

Hasta las democracias modernas representativas y por consenso han pasado algunos siglos, y se ha vertido mucha sangre. Pero las democracias modernas serán papel mojado si no conservan algo de ese ideal colectivo de posibilidad de participación. En estos momentos, la impunidad con que se mueven los corruptos hacen que sea difícil verse representado y mucho menos sin la posibilidad de participar con algo más que un voto cada cuatro años. Entonces, ante los casos de injusticia flagrante ¿quién habla en nombre de los sin poder, de los indefensos sin voz?
Vicente Jiménez


Bibliografía