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jueves, 30 de enero de 2014

Sin consentimiento el gobierno no se legitima, Locke


Al ser los hombres, como ya se ha dicho, todos libres por naturaleza, iguales e independientes, ninguno puede ser sacado de esa condición y puesto bajo el poder político de otro sin su propio consentimiento. El único modo en que alguien se priva a si mismo de su libertad natural y se somete a las ataduras de la sociedad civil, es mediante un acuerdo con otros hombres, según el cual todos se unen formando una comunidad, a fin de convivir los unos con los otros de una manera confortable, segura y pacífica, disfrutando sin riesgo de sus propiedades respectivas y mejor protegidos frente a quienes no forman parte de dicha comunidad. Esto puede hacerlo cualquier grupo de hombres, porque no daña la libertad de los demás, a quienes se deja, tal y como estaban, en estado de naturaleza. Así, cuando un grupo de hombres ha consentido formar una comunidad o gobierno, quedan con ello incorporados en un cuerpo político en el que la mayoría tiene el derecho de actuar y decidir en nombre de todos. II Tratado, John Locke, Cap 8

No existió jamás en toda la historia de la filosofía política ningún misil capaz de torpedear de forma más destructiva la línea de flotación del antiguo régimen como cuando en 1689, y de forma anónima, John Locke publicó el II Tratado del Gobierno Civil. Y este pequeño párrafo, sintetiza la democracia representativa de una forma que bien quisiera grabada a fuego en las molleras de todos nuestros políticos: los que empiezan andadura y los de la vieja guardia, que por cierto y presuponiendo el beneficio de la duda deben ignorar por completo. Lo ideal sería que cualquier aspirante a político que no se hubiese  maleado todavía leyese a Locke, pero de forma inteligente.

De entrada, incluso a los de formación únicamente marxista debe gustarles el planteamiento lockiano sobre ese estado de la naturaleza inicial donde existía una especie de comunismo en el sentido de ausencia de propiedad: lo que estaba en la naturaleza era de cualquiera que llegase, y estaba allí simplemente para ser cogido. Para Locke, la primera propiedad es uno mismo, la propia persona, y ésta no se debe a nadie. Y si las cosas están ahí para ser cogidas, pues te acercas al árbol y coges la manzana; que precisamente no es ningún fruto prohibido ni mucho menos, como lo fue para los pobres Adán y Eva. Así que te acercas al árbol y coges una manzana.

Me la comeré tendido en aquel arroyo y saciaré mi sed después de comer - piensa el esforzado recolector.

Pues bien, Locke plantea que por el simple hecho de recolectar la manzana ya te pertenece: la propiedad lockiana es fruto del trabajo y el esfuerzo personal: pero como siempre hay pululando por ahí casta parasitaria y chorizos puede que algún “espabilao” te vea y diga:

! Uf ¡ Yo no subo hasta allí a coger una manzana y menos con este calor, se la quitaré a ese “pringao” que lleva una - porque no lo dudéis, así es como piensan.

Así que el “chorizo” se acerca y bonitamente te pega un garrotazo o te amenaza y se lleva la manzana.

Fuente: Wilkipedia
Esa situación es la que Locke solucionaría genialmente y de una forma absolutamente revolucionaria reinventando a Hobbes y Maquiavelo, como después comentaremos; y queda tan bien reflejada en la cita del principio. Cada vez que se lee te catapulta hacia ideas nuevas, se comprende mejor el presente y te hace recordar lo que aprendiste  de historia.

Nadie, que yo sepa, se había atrevido antes a decir que los hombres son libres por naturaleza y además pudiesen unirse en una asociación civil para defender la propiedad privada. Locke contrapone revolucionariamente el antiguo régimen de la propiedad de los aristócratas, que no habían habían dado nunca palo al agua, a la propiedad del hombre que trabaja y se gana el derecho de propiedad. Es la idea del hombre que se hace a sí mismo contrapuesto al que se lo encuentra todo hecho por herencia y derecho divino. Locke se está dirigiendo a unos hombres producto de una nueva interpretación de las Escrituras que se había separado de la ortodoxia de la Iglesia: los protestantes calvinistas. Aquellos que gusten de interpretaciones marxistas pueden llamarlos clase media o burgueses a esos nuevos hombres (pertenecientes a los burgos, o ciudades)

Cuando Maquiavelo escribió el Principe para Lorenzo de Medici, que gobernó la república de Florencia, dio un paso que sería seguido por Hobbes y Locke; cada uno mejorando al anterior. Por su puesto en la época del Renacimiento no había reyes en las repúblicas italianas, pero fue por un golpe de suerte. El mantenerse como repúblicas ya sí fue un gran paso que ojalá se les hubiese ocurrido también a los Comuneros de Castilla, cuando teniendo varias veces la victoria sobre Carlos I de España y V de Alemania le volvieron a dar la corona al monarca porque ni se les pasó por la cabeza que podrían haberse autogobernado sin necesidad de reyes; pero en fin, esa falta de perspectiva además les costó el cuello a los cabecillas de las revueltas.

Maquiavelo escribe en Florencia para los príncipes de las repúblicas, no para reyes. Es decir, para príncipes que se han salido de los parámetros normales de autoridad. Pues eso lo refinó Locke; y en vez de para príncipes escribió para los trabajadores. Ahora serían los trabajadores y comerciantes los que se saldrían de los parámetros de autoridad del antiguo régimen medieval. Podemos considerar que en ese aspecto Locke acabó de dar el gran paso que antes había emprendido Maquiavelo.

El texto también nos catapulta directamente a una idea sin precedentes: gobierno con el consentimiento del pueblo, y que sin consentimiento nadie puede atribuirse el poder del gobierno sobre nadie porque el hombre nace libre. Como consecuencia, si un gobierno no cubre las expectativas se le puede finiquitar. Es lo que hicieron en EEUU cuando echaron a los ingleses en la Guerra de Independencia porque les pusieron un 1% de impuestos en el té sin su permiso, entre otras cosas. Imaginen Vds...

Pues bien, Jeffersson cogió el II Tratado de Locke y casi lo calcó para escribir la propuesta de la Constitución de los Estados Unidos. Como Locke también embridó el poder, al igual que Montesquieu, pues resulta que el producto fue la mejor y más perfecta democracia constitucional que haya sido pensada jamás. Les van a la par Suiza y Francia, excepto por el pequeño detalle  de mantener los poderes separados menos cuando el presidente elegido por el pueblo francés, a doble vuelta, le pide a la cámara su aprobación en la investidura presidencial. Craso error: los poderes no deben juntarse ni para tomar café. Si no fuese por ese detalle Francia sería también una democracia que cumple con las normas de la democracia.

Y este final va para los que equivocadamente piensan que no hay que estudiar religión en la escuela. Pues me temo que sin la religión no podemos explicar el presente ni acabar de comprender lo que aconteció entonces; porque Locke plantea una nueva moral: el trabajo deja de ser un castigo divino y cambia aquel ganarás el pan con el sudor de tu frente por un ganarás la propiedad con el trabajo. Es una nueva moral de la cultura del esfuerzo y el trabajo que enorgullece y premia a aquellos que por sus medios llegan a más y obtienen más. Locke no se refiere solo a objetos sino puede ser que por sus excelentes cualidades alguien pueda ser elegido a representar o gobernar. El guante lo recogieron los calvinistas (protestantes que se habían escindido  de la Iglesia Católica en el S XVI) y de ahí pasó a Adam Smith, con lo cual tenemos ya la foto completa de los orígenes del liberalismo y el capitalismo. Así que podemos considerar el II Tratado de Locke como un  manifiesto anticomunista antes de que el comunismo existiera. Ahora bien, la leyenda atribuye al mismo Jefferson la advertencia del peligro que comportaría escorarse demasiado hacia un capitalismo salvaje y su deriva inevitable en torno a la plutocracia:
Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron.
Vamos bien, la plutocracia política ya han acabado con las Cajas de Ahorro, padecemos una epidemia de paro y desahucios y en estos momento dependemos de unos bancos además rescatados con nuestro dinero. Huston tenemos un problema y sobran comentarios, autonomías, políticos y paniaguados.
Para mejorar las cosas, la corrección política, esa perversa nueva religión manipuladora que predica machaconamente desde los nuevos púlpitos tertulianos la progresía plutócrata de champán y caviar intenta responsabilizarnos, cual pecado original, de las desgracias y pobreza de aquellos países que no gozan de las mismas libertades del mundo occidental, que tampoco nosotros las tenemos, si lo piensas bien: pues bien, si leen atentamente el pequeño texto del principio verán como Locke nos inyecta una buena vacuna de autoestima contra ese complejo de culpabilidad inducida; buena falta nos hace para paliar el bombardeo diario de los medios.
Vicente Jiménez
Bibliografía
II Tratado, John Locke Alianza Editorial, Material exclusivamente con fines didácticos.

martes, 5 de noviembre de 2013

Directos hacia el liberalismo: John Locke


"Men living together according to reason, without a common superior on earth, with authority to judge between them, is properly the state of nature." John Locke (1632-1704)

“Todos los hombres guiados tan solo por la razón, sin nada superior a ellos en la tierra, sin autoridad para que se juzguen a unos y otros, es a lo que podemos llamar estado de la naturaleza”

The Estate of Nature o “Estado de la Naturaleza” - una idea común utilizada en los albores de la ciencia política moderna desde mediados del S XVII, donde se parte de un supuesto teórico: cómo sería el hombre en su estado natural si lo extrajésemos de la sociedad, fuera de la familia y sin el deber de subordinación a ninguna autoridad ni propiedad. Ese estado de la naturaleza primigenia deja al hombre solo ante los otros hombres, y se parte de un estado de igualdad ya que la naturaleza no pertenece a nadie: nadie puede apropiarse de un río o una montaña. Cómo se desarrolla ese hombre hasta llegar a las sociedades complejas y cuáles serían las posibilidades teóricas de relación desde que el primer hombre se encuentra con otro hombre, y cómo se monta el entramado de relaciones entre iguales hasta llegar a los distintos tipos de sociedades complejas desiguales es lo que en general se plantearon filósofos como Hobbes, Locke y Rousseau. Estamos en la época donde empezaron a desarrollarse también las ciencias modernas, y toda ciencia necesita de una unidad desde donde montar toda su estructura. Pues bien, esa abstracción del hombre aislado (mito de Adán en el judeo-cristianismo) constituye la unidad desde donde los distintos filósofos-científicos montaron también sus modelos para explicar ese salto desde el Estado de la Naturaleza donde primaría la igualdad de una ideal dorado hasta llegar a las injusticias y desigualdades sociales. El gran salto fue el plantearse cómo corregir las desigualdades que se daban en sus propias sociedades y encontrar la génesis de este problema no en sus propios países sino también en otras épocas históricas anteriores como Grecia, Roma, Edad Media..

Así ya vimos como Hobbes llega a la conclusión de que el hombre es libre por naturaleza y solo mediante un contrato social realiza un pacto para evitar males mayores: la guerra de todos contra todos; lo que obligaba a ponerse bajo el paraguas protector de un superman en quien se concentraban todas las virtudes, pero también todos los poderes.

Pero Locke coge esa misma unidad y la proyecta bajo una perspectiva distinta; y ésta tiene que ver con la usura y la propiedad. Locke apunta ya directamente hacia lo que se desarrollaría posteriormente como liberalismo; el laissez-faire y la propiedad por el trabajo. Básicamente, lo que plantea es que, por ejemplo, supongamos una manzana que ha crecido en un árbol salvaje en ese estado ideal de la naturaleza; pero desde el momento que eres tú quien la recolecta, ya has realizado un trabajo; y ese trabajo te da derecho de propiedad sobre la manzana. Es decir, para Locke la propiedad viene como un derecho natural que proviene del trabajo. En la Edad Media, la Iglesia Católica dominante prohibía la usura; función que recogieron los judíos prestamistas de muy buena gana y cuya religión no les prohibía para nada el mercadeo y la obtención de ganancias mediante préstamos abusivos; si bien es cierto que la Iglesia medieval basaba su riqueza en la propiedad de la tierra más que en el dinero. Para Locke, puesto que el prestamista realizaba un trabajo con el dinero, bien merecería la recompensa por ese trabajo. Tú recolectas dinero con el préstamo, pues la propiedad de ese dinero es tuya: la misma lógica que con la manzana...

Lo que hicieron los cristianos protestantes fue adaptar una nueva forma de cristianismo más acorde con el tipo de riqueza que poseían las sociedades de comerciantes: el dineroi.

Locke argumenta que el estado de la naturaleza no es un estado de anarquía, sino un estado de perfecta igualdad. Solo cuando aparecen los conflictos sobre la propiedad y la libertad es cuando aparece la necesidad de una sociedad civil. Al contrario de Hobbes, no nos unimos para preservarnos de guerras sino que la función del gobierno es la triple preservación de la vida, la propiedad y la libertad.

El gobierno para Locke es simplemente un elemento en ese proceso de preservación: el gobierno tampoco es estático. Debe responder a los cambios de las necesidades humanas.

Ya tenemos montado el entramado del liberalismo. Una base política social para la Inglaterra cuna de la Revolución Industrial. Quienes la promovieron fueron un tipo especial de cristianos protestantes: los cuáqueros. Pero eso lo dejamos para el siguiente capítulo. Después iremos al filósofo impulsor de las teorías socialistas: la otra rama de organización social. Rousseau llevará al máximo ese Estado Natural para deslizarse hacia la teoría del “mito del buen salvaje”. Si Locke conduce al liberalismo Rousseau inspirará las futuras teorías socialistas. Eso nos situará en la dicotomía del Capitalismo vs. Socialismo.

Vicente Jiménez


i Aunque empezaron los calvinistas, quienes adaptaron muy bien las teorías de Locke sobre la propiedad, el comercio, la banca, la ingeniería, y la ciencia fueron un tipo especial de protestantes: los cuáqueros. Aun cuando Burke expone magistralmente

jueves, 27 de junio de 2013

Democracia Constitucional VS Partidocracia


Este artículo desarrolla y complementa otro que se publico en abril en el mismo blog y cuyo título es "El día que logramos la democracia". Es aconsejable leer ambos, ya que el anterior describe una simulación narrativa de de un sistema democrático.

Simplemente y por cuestión de nomenclatura, denominaremos democracia constitucional al conjunto de doce puntos que a continuación se exponen, en contraposición al sistema que tenemos ahora. En estos momentos, nuestras peticiones (y las de todos los ciudadanos) dependen de la "buena voluntad" de los políticos, o de si ellos "se sienten presionados" por las protestas civiles presentadas en la calle o algunos medios. Eso implica que los resultados no dependan de la forma en las que están estructuradas y relacionadas las formas de poder con respecto al ciudadano. Lo que a continuación se expone, para su estudio, nos daría la mejor herramienta que jamás se ha inventado, hasta ahora, de estructurar las relaciones de poder entre el estado y la sociedad civil; en una democracia constitucional tendríais en el congreso a un diputado elegido con un mandato imperativo en el bolsillo; es decir, lo mandaríais al congreso para que se pelearse por aquello por lo que lo habéis votado. Estos puntos garantizan dos sencillas normas: para que haya democracia es necesaria la división de poderes y la representación del cidadano.

Estas normas se muestran desnudas completamente de ninguna ideología, ya que sólo enmarcan el reglamento básico que debe cumplir la democracia.

Una vez se tiene en marcha el sistema democrático tras un periodo libre constituyente y después de acordar este reglamento se puede hablar de ideologías y hacer política - no antes.

Contraponemos, así, el actual sistema de estado de partidos, o partidocracia con la democracia, por ser la primera y única causa común de corrupción. La prueba la tenemos en los países del arco Mediterráneo, incluyendo a Portugal, sufriendo todos ellos problemas muy similares a los nuestros y gobernados bajo partidocracias. El sistema actual español es el de la partidocracia, ya que:

a) los partidos forman parte del Estado

b) no existe una frontera tajante entre el poder ejecutivo y legislativo

c) el reparto proporcional marcado por la Ley d'Hont es contrario a cualquier democracia siendo responsable de que minorías nacionalistas hayan podido gobernar en toda España en más de una ocasión.
  1. Es cuestión de supervivencia de la clase media, motor de la economía, un Periodo Libre Constituyente

    El periodo libre constituyente debe servir para poder elegir entre las distintas formas de gobierno. La sociedad civil debe ser lo suficientemente inteligente durante ese periodo constituyente como para rechazar firmemente cualquier intento de demagogia, imposición o mención de ninguna ideología. El periodo constituyente debe definir el futuro de los españoles y es un momento extremadamente delicado. Debe guiarse mediante un fair play exquisito. Si dejásemos que las ideologías o los oportunistas dopasen con sus miserias y ambiciones personales estas normas garantes de la democracia, sería mejor quedarnos como estamos; entonces nos hallaríamos en peligro de caer en manos de un sistema totalitario. Las normas que a continuación se exponen son esenciales en un sistema democrático constitucional. 

    Para llegar a ese sistema resulta imperativo:

    DEMOCRACIA CONSTITUCIONAL
    Lo que vamos a defender a partir de ahora lo llamaremos democracia constitucional, para distinguirla de la partidocracia actual.
  2. El cambio de la actual ley electoral: las elecciones de diputados y presidente de la nación serán a doble vuelta. Un hombre un voto.
    Evidentemente, ya nos olvidamos para siempre de la nefasta ley d'Hont. La doble vuelta copiaría el excelente sistema Francés y cumpliría con una función esencial: vertebrar España.
  3. Diputado de distrito uninominal con mandato imperativo y revocable cada cierto número de habitantes (Ejemplo: Distritos de 100.000 hab. equivaldrían a unos 400 diputados), pagados directamente por los representados, y no por el Estado. Estos diputados se limitarán a proponer las leyes, no tendrán el poder de legislar.
    Es cuando el diputado con mandato imperativo (no un miembro de partido, con disciplina de voto hacia el partido porque lo ha metido en las listas su jefe, sean abiertas o cerradas) pelea por las propuestas que le han mandado los votantes de su distrito, y éstas siguen su curso hasta ser ejecutadas (por el poder ejecutivo) o convertirse en leyes (en la Cámara Legislativa) cuando estaríamos ya  inmersos en el campo de la política. La disciplina de voto se la debería, en todo caso, el diputado a sus votantes. Al ser su mandato revocable, pues si el diputado que está en el Congreso presente por nosotros (de ahí viene el término representar) lo hace mal, los ciudadanos lo pueden despedir y sustituir por otro que haga de verdad lo que le han mandado. El control del ciudadano se ejerce en todo momento y no solo cada cuatro años. De todas formas, en estos momentos de partidocracia el ciudadano no ejerce control alguno de nada ni cada cuatro años.
  4. Presidente del gobierno de la Nación y cargo revocable: Al enorme poder del legislativo contrapondremos otro poder de igual fuerza; el ejecutivo. La sociedad civil elegirá libre y directamente a un Presidente del gobierno a doble vuelta en caso necesario, y éste formará su gobierno para ejecutar, nunca para legislar. El presidente jamás se mezclará bajo ninguna circunstancia con la sociedad civil ni sus representantes: pertenece al poder ejecutivo.
  5. El colegio electoral será la unidad democrática desde donde se empieza a construir todo el edificio de la representación, de la separación de poderes y por ende de toda la estructura democrática. La unidad democrática debe partir del colegio electoral y no la familia, la asociación de vecinos, el ayuntamiento, la diputación, el partido político y mucho menos del Estado. El colegio electoral y quienes del mismo deriven estarán directamente sufragados por la sociedad civil. Nunca por el Estado.
    Con ello se sigue, además, un principio básico y simple: quien paga manda; y negocia el precio y qué espera obtener por ese servicio. La sociedad civil deja de ser un objeto pasivo para convertirse en activo. Todo lo que deriva de esas estructura de poder se civiliza; partidos, sociedad civil, diputados, jueces, gobierno, funcionarios... Ya cuidarán todos los cargos electos y los ciudadanos de que todo funcione y lo podrá realizar por cauces legales, no a base de demostraciones, escraches, etc. 
  6. Cualquier Español residente en España y mayor de edad podrá presentarse a Diputado o Presidente del gobierno la Nación Española, siendo siempre elegido a doble vuelta directamente desde la sociedad civil. De salir elegido, ejercerá durante no más de dos periodos legislativos de 4 años, volviendo después a la sociedad civil de la que partió con los mismos derechos que cualquier otro ciudadano, ni más ni menos.
    Con ello, desaparecerán de España una nefasta casta de políticos profesionales que nos han arruinado por su falta de preparación, mala gestión, ausencia de responsabilidad hacia los ciudadanos, y a veces corrupción, porque una vez que dejan su puesto continúan en "cementerios de elefantes" compañías electricas, comunicaciones, cargos inventados etc, y evitaremos que los cargos se conviertan en hereditarios; incrementando así el número de políticos o cargos a dedo a nuestro cargo. Se acabó que una caterva de inútiles pertenezcan a Consejos de Administración de empresas estratégicas. Abaratemos costes.
    Civilicemos a nuestros representantes y gobierno: civilizar significa que o parten (el gobierno) o pertenecen (el legislativo) a la sociedad civil. Nuestros gobernantes no están civilizados. No pertenecen a la sociedad civil. Pertenecen, todos, a los Estados de Partidos. 
  7. Las leyes propuestas por los diputados deben ser aprobadas en una Cámara Legislativa elegida entre los diputados y aparecer en el Boletín Oficial de la Nación.
    El Boletín oficial del Estado BOE debe desaparecer. Llevamos 40+40 años de Franquismo, que es cuando apareció el Boletín Oficial del Estado: no es función del Estado legislar. El BOE es una aberración desde el punto de vista de cualquier norma que orbite en LOS PARÁMETROS de la democracia.
  8. Financiación - los partidos, sindicatos, patronal y cualquier asociación civil deben pertenecer a la sociedad civil y estar pagados sólo a partir de las cuotas aportadas por sus miembros y socios. Jamás podrán aceptar ninguna financiación por parte del Estado o entidades de poder financiero o lobbies de presion. El legislativo debe estar completamente separado de las garras de los financieros y especuladores: la ley castigará duramente una traición a la nación por corrupción.
    Con ello se pretende evitar la corrupción financiera de financiación de partidos.
  9. La única función del Estado es la de ejecutar, sirviéndose de toda su estructura de poder y de funcionarios. Todos los funcionarios tendrán acceso a las plazas por oposiciones libres y transparentes en toda España, a la vez y en español o el idioma cooficial a elegir por el opositor, jamás se obtendrá cargo alguno a dedo que no sea el de ministro del gobierno. (El Presidente puede elegir su equipo)
    John Locke fuente: Wilkipedia
  10. El poder judicial debe surgir directa y únicamente mediante consulta directa a todos los jueces, procuradores, abogados, fiscales, etc que intervienen en el ejercicio de la justicia y estén en activo. Elegirán a un juez para que forme su equipo, y sea el único órgano regulador de la justicia durante un periodo no superior a ocho años. Entonces se convocará una nueva elección y el Presidente del Poder Judicial no podrá repetir mandato.
    Por lo tanto, el poder judicial es quien se encarga de vigilar de que nadie prevarique, se cumplan las leyes y debe tener su propia policía judicial.
  11. Ya que los medios de comunicación vivirán de la acción política de los diputados, todos los aspirantes, sin excepción, deberán disponer del mismo espacio regulado y gratuito en los mismos. El periodo de elecciones debe ser corto: de 15 días.
    Como los órganos elegidos están en constante prueba durante todo el periodo legislativo, no es necesario mucho tiempo para convencernos de quién defenderá mejor nuestros intereses.
    Es evidente que los futuros candidatos empezarán a hacer campaña antes de las elecciones dándose a conocer: mítines, reuniones de barrio, y algún programa de TV gratuíto, aparecer o escribir en un medio. Eso deberá reglarse para dar las mismas oportunidades a todos.  Por su parte, los medios se encargarán de repartirse entrevistas, apariciones, etc. Como los medios de comunicación vivirán, en parte, de las noticias que generen los políticos cuando estén en activo pues es justo que, a su vez, dediquen unos espacios gratuitos en aras de la democracia; de la que también se beneficiarán.
  12. Tanto los diputados como el presidente pueden convocar nuevas elecciones (son tan baratas) en cualquier momento si así lo creen conveniente. Eso sí, si convocan elecciones todos han de renunciar a sus cargos y el proceso de elección se reitera.
Temas urgentes a tratar una vez instaurada la democracia y todo el aparato en marcha...

Es a partir de ese momento cuando entran en juego la política, los intereses particulares, la pluralidad de intereses y las luchas y el egoísmo (cada uno pelea por lo suyo), verdadero motor de la democracia; no antes. La diferencia es que en la partidocracia somos nosotros los que nos peleamos por los partidos políticos y les votamos con la con la misma devoción y pasión que prestamos a nuestros equipos de fútbol, y no según nuestros intereses; sino los intereses de dichos partidos: derechas, izquierdas, monárquicos, liberales... y todo regulado mediante sentimientos, no la razón; no nuestros intereses personales. Rechacemos ideologías porque en el fondo toda ideología no deja de ser una utopía y una verdad a medias. Estas normas democráticas les pasa la pelota a ellos; a los partidos políticos o representantes: son  nuestros representantes los que se habrán de pelear por nosotros. Cambia la cosa, ¿no?

CONCLUSIÓN
Una democracia debe ser el centro de gravedad en los que orbitan todos los puntos cuando partimos de conseguir dos objetivo irrenunciables: representatividad y separación absoluta entre el poder ejecutivo y legislativo: eso y nada más que eso es lo que debe constar en la Constitución. La Constitución, lógicamente, debe estar abierta a enmiendas y limitarse a ser lo más sencilla posible limitándose a recoger las normas de juego... el reglamento. Lo demás pertenecería ya a la política.

TEMAS URGENTES
Es evidente que hay dos temas urgentes sobre los que los españoles tienen derecho a decidir directamente, una vez instaurada la democracia:
El primero sería realizar un plebiscito sobre la Ordenación Territorial de España - Autonomías si/no, siendo que los ciudadanos tienen un derecho que jamás disfrutaron: elegir libremente armados de una información veraz y objetiva, por delante, si desean seguir costeando las autonomías; cuánto cuestan a cada español, pros y contras; así como el coste de otras opciones más baratas, ventajas y desventajas. 

El futuro de nuestro hijos y nietos no debemos volverlo a dejar en manos de ningún representante. Un principio de la democracia, que por evidente no he expuesto, es que si estoy yo presente, no hacen falta que me represente nadie. Yo decidiré: pero eso ciertas consultas deben ser directas.

El segundo sería decidir sobre la ordenación bancaria y financiera. Una propuesta interesante según la aportación de un miembro de la #RED de Blogs sería separar los bancos especulativos de las cajas de ahorro, o bancos de ahorro: “El sistema financiero debe funcionar para utilizar el ahorro en proyectos e inversión productiva que genere riqueza. Las Casas de Bolsa son tan solo una pirámide legalizada que permite usura y especulación. El ahorro (bancos) debe ser separado de la inversión (casas de Bolsa) y la ley debe impedir que se especule y cree deuda pública innecesaria salvado a especuladores.  Reformas bancarias, para controlar la especulación, lograr  la separación entre la banca depósito y la banca inversión bolsa valores. Eliminar la influencia como indicador macro de un concepto que NO reprresenta la verdadera economía de millones de empresas y autónomos. El valor de un país es el PIB y no puede ni debe ser calificado por especuladores y socios  con un sistema financiero que solo empobrece a las sociedades. mas info aquí: Verdad sin colorRafael Piscoppo

Una tercera aportación de #RED defendía que hay que matizar en la financiación por parte del Estado a instituciones de carácter como Cáritas.

En fin, queridos lectores. Todo ello, forma ya parte de la política. Aquí es donde nuestros representantes deberían pelear por lo que les hemos mandado.

Utilicemos un modelo

La política equivaldría a un partido de fútbol y nuestros representantes equivaldrían a los jugadores sobre el campo. La democracia son las normas que han de cumplir en esa pelea... algo tan sencillo como el reglamento de fútbol. Lo que hay que discutir, que antes he enmarcado en otro color, pertenecería a la política, por poner un ejemplo.

Los ideólogos nos intentan hacer confundir el juego con el reglamento: que seamos incapaces de distinguir la constitución que recoge la democracia con las acciones que se realicen según esas normas; esto es, la política. 

Democracia = normas representación. Política: aplicamos esas normas. No olviden pasar por caja... es broma. No olviden pasar estas ideas, si os han convencido. Del conocimiento de esta verdad... de estos principios dependen nuestro bienestar y el de las futuras generaciones.

Vicente Jiménez

Bibliografía 
Teoría pura de la República,  Antonio Ga-Trevijano, Edidiones MCRC, 
II Tratado de Gobierno Civil, John Locke, Alianza Editorial, Material exclusivo uso didactico en formato pdf
Leviatán, Thomas Hobbes, Biblioteca del político - INEP AC -
The rights of man, Thomas Paine, Web-books.com
El Espiritu de las Leyes, Charles Louis Montesquieu, Ed ???, versión pdf
Mando a Distancia, Abadía Lorenzo, Editorial Manuscritos, Segunda Edición julio 2011




lunes, 15 de abril de 2013

¿República o democracia?



I pledge allegiance to the flag of the United States of America,
and to the
Republic for which it stands, one Nation under God, indivisible, with liberty and justice for all."
"Juro lealtad a mi bandera y la República que representa, una nación bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos". Juramento de Lealtad a la Bandera de EE.UU.
El juramento a la bandera de los EE.UU no se refiere en ningún momento a la democracia, y sí menciona explícitamente la palabra república: la diferencia entre democracia y república que establecieron los grandes estadistas padres fundadores de esa nación no es baladí. En este artículo vamos a realizar el ejercicio intelectual de trabajar con criterios y no con opiniones, para así centrar nuestra atención sobre esta diferencia fundamental.
En primer lugar tenemos que establecer la diferencia entre una opinión y un criterio:
Una opinión se puede discutir y todos tenemos opiniones sobre esto o aquello y  además el derecho natural a poder manifestar libremente nuestra opiniones. No solo eso, resulta un ejercicio sano el respetar las opiniones de los demás, aunque no las compartamos. Sin embargo,  no todos tenemos criterio sobre cualquier tema: el criterio es una verdad universal hasta que se demuestre lo contrario; como en todo, claro.


Según el DRAE … Opinión: “Dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable”. Criterio: “Norma para conocer la verdad”.

Para aclarar la diferencia veamos el siguiente ejemplo. Cualquiera puede tener una opinión respecto a un edificio: le puede parecer bonito, lujoso, agradable, horrible o un engendro. En cambio, solamente un arquitecto profesional tendrá la capacidad intelectual y los conocimientos generales necesario para analizar ese edificio bajo una serie de criterios: y este criterio estará justificado por una verdad técnica o de cualquier otro tipo. Pueden ser criterios basados en las leyes físicas de la resistencia de materiales, distribución de la carga o cualquier otro concepto físico, legal o estético.
Después de este paréntesis, tenemos la bases para realizar el ejercicio intelectual que voy a proponeros. Básicamente, no hay diferencias entre una democracia y una república excepto en un aspecto muy sutil e interesante:

En una república la soberanía está en cada individuo, mientras que en una democracia la soberanía está en el grupo.

Cuando la soberanía está en el grupo implica que hay consenso. Consenso significa, en el fondo, que sacrificamos el pensamiento individual y tenemos forzosamente que aceptar el pensamiento único; pero el pensamiento único, en el fondo, es el de las dictaduras. Un ejemplo patente lo sufrimos en la dictadura de “lo políticamente correcto”. En España, en estos momentos, sabemos que hay ciertas cosas que caen por su propio peso, cosas evidentes, leyes naturales y de criterio económico, social y de sentido común cuya expresión pública está perseguida por la ley bajo la etiqueta de “racismo”. Piensen en la denuncia que le ha caído al alcalde de Badalona por parte de un fiscal por unos panfletos en la última campaña electoral refiriéndose al problema de convivencia que cierta etnia está causando en la zona. Bajo el criterio de las fichas policiales debe resultar que lo que expresaba el panfleto es evidentemente verdadero, pero el alcalde ha sido imputado de todas formas y seguramente de acuerdo a ley. Ello se debe a que quienes legislaron pusieron demasiado celo en la protección de la inmigración siguiendo posiblemente la dictadura de lo políticamente correcto. Una de las rémoras que arrastramos en la socialdemocracia en la que vivimos en toda Europa es perseguir la evidencia. Doblar la verdad mediante ingeniería social.
Esto es lo que se quiere evitar en la Constitución de los EE.UU. Y el ejemplo lo resume perfectamente el juramento a la bandera: Al mencionar la palabra república en el sentido en el que lo hace, el pensamiento único y el respeto al pensamiento individual queda asegurado. Es decir, la libertad del individuo de pensar y poder expresar lo que quiera, aunque se salga del grupo mayoritario es lo primero que le garantizan. Y el concepto más importante: que la ley no puede nunca perseguirle por ello.
En una República, los poderes de la soberanía recaen en el pueblo y se ejerce por el pueblo, ya sea directamente o por conducto de un represente, cuyos poderes están delegados. Representar significa que "están presente por ti" sólo donde tú no puedes estar físicamente. Si puedes estar, no hay representante que valga. Vendría a ser como cuando le firmas poderes a alguien ante notario. En una república, el grupo sólo puede asesorar y el individuo soberano es libre de rechazar el pensamiento de la mayoría del grupo.
En una Democracia, el poder soberano reside y se ejerce por todo el cuerpo de ciudadanos libres directa o indirectamente a través de un sistema de representación. Pero aquí el 49% tiene que someterse al 51%. Por lo tanto, el 49% no tiene derechos porque los ha perdido al perder la votación. Ese 49% han sido relegados a pertenecer al grupo de ciudadanos “sin derechos”. Así que una democracia vendría a ser una dictadura de la mayoría. A Sócrates, por ejemplo, lo ejecutó una democracia porque la sentencia la decidió una mayoría. Lo malo, es que Sócrates no había hecho nada malo ni perjudicado a nadie para merecer el castigo de una ejecución.

 Los cuáqueros que inspiraron la Constitución de los Estados Unidos pensaron que no querían que una mayoría coartara las posibilidades de la minoría recordando la historia de Jesús de Nazaret, que fue condenado injustamente también por una mayoría, a la que despreciaron con el nombre de "mobocracy", es decir, "chusmocracia" (mob = chusma peligrosa,agresiva y descontrolada). O dictadura de la chusma.
Por lo tanto, en la República de EE.UU se preocuparon de los derechos de las minorías individuales bajo la máxima de "libertad y justicia para todos". Eso quiere decir justicia igual para todos ¿os suena? Y donde las personas tienen derechos naturales en lugar de los derechos civiles. Esa protección de las decisiones de la mayoría se halla garantizada mediante una Carta de Derechos.
Interesante... Los fundadores de los Estados Unidos crearon la Autoridad política con tres legitimaciones que ningún otro pueblo ha podido igualar: Legitimación moral de la ruptura con la Corona británica mediante la Declaración de Independencia de 4 de Julio de 1776. Legitimación republicana de la Constitución federal de un poder personalizado y electivo, con la segunda Constitución, redactada por un comité presidido por Washington, tras el insólito hecho, que tanto impresionó a Tocqueville, según confiesa en la Democracia en América, de la auto-suspensión del poder colegiado que estableció la primera Constitución. Legitimación democrática del ejercicio del poder, mediante las Enmiendas constitucionales de 1791, presentadas por Madison como “barreras contra el poder en todas las formas y en todos los comportamientos del gobierno”. Antonio Ga-Trevijano, Teoría Pura de la República, EDICIONES MCRC.
En realidad, en los Estados Unidos se da una mezcla de los dos sistemas de gobierno: republicano y democrático. La gente disfruta de sus derechos  naturales de la República dados por Dios. En una democracia, los ciudadanos gozan de privilegios concedidos por el gobiernotambién conocidos como derechos civiles. De ahí los del Partido Demócrata y Partido Republicano,
Hay que situarse en el momento histórico: cuando los patriotas tuvieron la victoria en sus manos después de la Guerra de Independencia se vieron obligados a enfrentarse a decisiones muy importantes para no repetir las lacras endémicas de la "vieja y corrupta Europa", así que se encontraron ante la gran división política intelectual en qué basar lo que querían hacer con esa libertad conquistada a sangre y fuego. La respuesta se hallaba en dos filósofos políticos: Hobbes y Locke. Hobbes defendía que el poder se inclinase hacia el lado del gobierno y como consecuencia que la soberanía residía en el estado. Locke, por el contrario, estaba del lado de la gente y creía que la fuente de la soberanía era del pueblo por encima del estado.
Tengo la esperanza de que los EE.UU. Con todos sus defectos continúen siempre por el camino de la república porque personalmente valoro la libertad individual. No quiero vivir en una colmena.

Thomas  Jefferson dijo que la libertad y la ignorancia no podían coexistir.
España no ha sabido nunca lo qué es una democracia y no digamos ya una república, en el sentido purista del concepto: es imprescindible una amplia campaña de difusión de criterios que sean verdaderos y no estén vacíos de contenido, como pasa con el populismo porque su única función es abastecer los intereses de la casta parasitaria y no los del ciudadano.

En mi próximo artículo, dibujaré una situación que servirá de ejemplo para traducir de forma práctica lo que deberíamos hacer los españoles, según criterio de importantes estadistas, para empezar a solucionar los problemas que tenemos. Desde luego, sin una república en ese sentido puro de la palabra, resulta totalmente imposible solucionar nada y estaremos dando palos de ciego. Peor todavía: si no tenemos un golpe de suerte dejaremos a nuestros hijos y nietos la peor herencia que los españoles hayamos legado nunca a las futuras generaciones. Nuestra excusa - nuestra luctuosa historia - y nuestra responsabilidad es habernos dejado guiar por una nefasta ingeniería social. Y esto debemos solucionarlo sí o sí.






Vicente Jiménez