Mostrando entradas con la etiqueta reglamento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reglamento. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de febrero de 2015

Papel del gobierno, de los funcionarios y los legisladores.


 
Fuente http://www.diariorc.com/

¿Os imagináis un partido de fútbol donde el reglamento no estuviese claro? Imaginad las infinitas tensiones si el árbitro o el delantero mezclaran sus funciones con las del portero en una final. Eso es lo que ocurre en la política.

Alfonso Guerra dijo con todo el cinismo que Montesquieu había muerto cuando en realidad jamás vivió entre nosotros, por lo tanto jamás tuvo la oportunidad de morir en España cuando ni siquiera había pasado por aquí. Pero nos robaron la ocasión de haberle invitado a morar entre nosotros durante la transición, que habría sido el momento apropiado. Quien tuvo la genialidad de inventar la separación de poderes para que el poder ejecutivo controlase al legislativo casi en un sistema mecánico de pesos y contrapesos en el uso del poder puso coto a la corrupción al evitar el abuso del poderosos. Su obra El Espíritu de la Leyes ofrece el marco de referencia casi de mecánica newtoniana de cómo separar los poderes.

Cada poder tiene su función. Si no hay separación de poderes no hay separación de funciones y cuando unas funciones se mezclan con las otras entonces surge un sistema preparado por la corrupción para perpetuar la corrupción. Eso es lo que nos ocurrió durante la transición: que nos la colaron doblada.

Cabría preguntarse si es que fuimos tontos ¡Qué va! Eramos un país narcotizado sin cultura política que intentaba salir de un régimen dictatorial donde estábamos acostumbrados a decir amen a todo y la población tenía la misma cultura política que ahora: es decir, ninguna. Recordemos el eslogan Franco 25 años de Paz donde todos los españoles votaron SÍ a Franco, puede que eso no lo sepáis. Así que en la transición dijimos que sí a lo que nos pusieron por delante, como siempre habíamos hecho. Lo de la resistencia a Franco de la población es un mito que se han inventado para tapar la continuidad de un sistema de oligarcas, pero esta vez con el añadido de una inmensa corrupción financiera. Me río de todos esos que dicen haber luchado contra Franco: con tanta gente en contra lo habrían derrocado de ser cierto.

Quienes inventaron nuestro presente estado de partidos, que no democracia, sí sabían lo que hacían y se sacaron y repartieron autonomías de la manga para regalar cargos y funciones a tutiplen, tantos como quisieran y colocar a los suyos: la mediocridad y falta de valores al poder. Lo que surgió funciona gracias a la corrupción y ningún partido nuevo o viejo todavía quiere ser consciente del alcance del drama que origina el sistema que aceptan ciegamente por ignorancia los bienintencionados y por corruptos los que se aprovechan. Aquellos políticos cuyas intenciones son buenas confunden la política con la democracia: es decir, el juego con el reglamento que debe tener todo juego. Si el motor del coche no funciona no vas a ninguna parte por muy buenas intenciones que tengas. Sin reglamento no hay fútbol. Sin una constitución que sirva exclusivamente para reglamentar la separación de poderes no hay democracia.

Es imperativo que los españoles ( y casi toda Europa) sean conscientes de ciertas realidades desconocidas para la gran mayoría a causa de la gran desinformación a la que la masa es sometida por parte de los medios de comunicación también por ignorancia o conveniencia:

Primero que el Estado lo forman los funcionarios y el gobierno. El gobierno está para salvar al pueblo de las crisis y de cualquier peligro inesperado que surja: de lo imprevisto. El gobierno tiene que saber tomar decisiones difíciles sobre la marcha según sea el peligro que nos amenaza. En cambio, los funcionarios están para hacer funcionar todo aquello que ya está previsto y reglamentado: desde que te detenga la policía si eres un delincuente hasta que sigas el circuito previsto de análisis de sangre y un tac hasta llegar al médico o el colegio al que le toca ir a tu hijo. Unos para lo imprevisto, otros para lo que ya está previsto. Pero lo que hay que exigir es que gobierno y funcionarios cumplan nada más que sus funciones. Por lo tanto, si seguimos las pautas o reglamento de separación de poderes lo que no puede hacer nunca el gobierno o un funcionario es legislar.

El reglamento (democracia) de la separación de poderes exige que el presidente del gobierno y los ministros debieran tener prohibida la entrada al Congreso ya que al no poder legislar allí no pintan nada. La presencia de un miembro del gobierno o del presidente en el Congreso de Diputados es un anacronismo. Es como si apareciese para legislar en ese lugar un domador de leones, un payaso o un árbitro de fútbol sin haber sido elegidos.

La Nación si debe legislar pero nunca gobernar porque también estaríamos mezclando funciones y tampoco sería democracia. Ese disparate que dicen algunos de gobernar mediante asambleas es una  necedad y una gran mentira porque ese sistema no sirve para un gran Estado moderno ¿Cuarenta y dos millones de persona poniéndose de acuerdo a la vez para tomar una determinación rápida sobre un problema urgente que ha salido? Pura charlatanería como Cantinflas, pero sin la enorme inteligencia del gran actor humorista.

Con la representación surgida del distrito electoral el ciudadano sí tiene el control de la legislación. Pero incluso así, no se le puede dar a todos esos representantes de distrito (uno por distrito electoral) el inmenso poder de promulgar leyes y darles carácter coercitivo. El representante de distrito (Cámara de Representantes) propone las leyes según ordenes de sus electores (de ahí el mandato imperativo) y otra cámara surgida de la primera  votados sus componentes y escogidos entre los que mayor conocimientos jurídicos, etc, tengan: pasan al Consejo de Legislación. El Consejo de Legislación recibe las propuestas y se produce el milagro cuando todo está bien atado: la transmutación de agua en vino donde una propuesta de un grupo de ciudadanos recogida por parte del representante de un distrito pasa por un circuito democrático y se convierte en Ley. Esa ley se publica en el boletín oficial de la Nación, ya que el Consejo de Legislación representa a la Nación mientras que La Cámara de Representantes representa a los ciudadanos. La sabiduría popular lo resume en cada mochuelo a su olivo: cada uno a su casa, o en nuestro caso, cada función a quien le toca realizarla y no mezclemos funciones ni poderes.

Vicente Jiménez



miércoles, 18 de diciembre de 2013

Tres confusiones típicas sobre la democracia


El concepto actual de democracia formal no surgió por generación espontánea, sino fue el fruto de un elaborado y trabajoso proceso intelectual que duró siglos. Y es un tema sobre el que, hasta ahora,  incluso estando casi resuelto (siempre hay detalles mejorables) existe una gran confusión.

El error más generalizado viene por parte de los ciudadanos ante el convencimiento de que por el simple hecho de ir a votar periódicamente ya tienen garantizada la democracia; pero sin que sus representantes surjan directamente desde la sociedad civil la democracia formal no existe. En esta situación de engaño o desconocimiento los votantes no son conscientes de que carecen de representación (nadie les representa); los falsos representantes tampoco tienen representatividad hacia nadie a menos que consideremos que sí representan a su jefe de partido, que los ha incluído en las listas (da igual el infantilismo de abiertas que cerradas); y mucho menos los votantes percibirán que tampoco es posible el siguiente eslabón garante de democracia: la separación de poderes. Si los representantes no parten directamente de la sociedad civil es imposible después la separación entre legislativo y ejecutivo, porque diputados y partidos son fagocitados por el Estado al depender todos los diputados de disciplinas de votos hacia sus jefes de partido y no hacia los ciudadanos.


El segundo error generalizado es la profunda confusión existente entre los conceptos de democracia y política. Esta confusión no solo se refleja en los programas de los partidos sino en todos los medios. Pues bien, con la serie de normas que estructuran representatividad y separación de poderes nos referimos a la democracia: la democracia son normas para embridar al poder y éstas deben reflejarse en la constitución de los países.

Por ejemplo: “Habrá 1 diputado uninominal (nada de listas) con mandato imperativo y revocable; uno cada cien mil habitantes, pagados directamente por los representados (ciudadanos) a través de los colegios electorales” pertenecería a un hipotético artículo de la normativa básica para separar los poderes, ya que gracias al mismo sería el ciudadano quien elige de forma directa a su representante en la cámara. A este representante no lo propondría un partido en unas listas (da igual abiertas que cerradas). El mandato imperativo significa que si los ciudadanos de ese distrito electoral deciden, digamos, no importar naranjas de otro país; o no hubiesen querido entrar en el Euro, ese sería el programa a defender por su representante para la Cámara, independientemente de la postura del partido o del jefe de partido. Y el adjetivo revocable implicaría que si el representante no cumpliese con los mandatos podría perder su cargo y ser sustituido por otro si los ciudadanos así lo decidiesen en cualquier momento; no al final de la legislatura. Finalmente, podemos también argumentar que el artículo separaría los poderes legislativos y ejecutivos al depender dicho representante directamente de los ciudadanos, y no del poder ejecutivo (gobierno).
En cambio, la hipotética propuesta sobre la importación de naranjas, o la de entrar o no en el Euro pertenecerían al juego de la política. Pero ese juego debería basarse en la norma que obliga a elegir al diputado de distrito de una determinada manera. Pues bien, he leído programas muy bien intencionados de partidos donde se confunden concretamente ambos conceptos: democracia (normas) y política (decisiones). Y lo que es peor: no hay peores ciegos que los que no quieren ver sea por corrupción o tozudez.


El tercer gran error generalizado de muchos ciudadanos proviene de pretender que la democracia directa debería sustituir a la representativa. Son las proposiciones más populistas las que se aferran a este supuesto. Basan su creencia en las asambleas o consultas mediante votación directa para resolverlo todo. Pero, en cambio, los métodos participativos directos si pueden funcionar en momentos puntuales, pero no para resolver asuntos complejos de Estado que además requieren de conocimientos especializados o una auténtica visión de Estado. La e-democracia es defendida por algunos como forma participativa democrática desde cualquier lugar a través de un ordenador personal, un tablet, etc; pero esta forma no está exenta de peligros de manipulaciones en el programa (software), y tampoco ofrecería garantías contra posibles pucherazos, ya que el voto es secreto y no se le puede realizar el mismo seguimiento que en una operación bancaria. En cambio, utilizar ordenadores o terminales en los colegios electorales como sustitución a las urnas es algo que ya se ha experimentado con éxito. Eso sí, con las mismas garantías que ofrece la presencia de interventores y demás actores presentes en las mesas electorales.


Para resolver la dicotomía entre democracia directa y representativa se recorrió un largo camino; no llegó por generación espontánea. Fue el fruto del arduo trabajo intelectual llevado a cabo por grandes pensadores y filósofos a lo largo de varios siglos; primero inventando el concepto de Estado moderno y segundo planteándose cómo debían manejarse dichos nuevos Estados hasta llegar a la democracia que mejor ha cumplido con las normas de una república constitucional: EEUU.
Machiavelly por Santidi Tito

El primer filósofo que rompió con la concepción aristotélica que prevaleció durante toda la Edad Media fue Nicolás Maquiavelo separando la moral de la política. A partir de Maquiavelo las cuestiones políticas quedaron separadas de las cuestiones morales. Eso significaba que los futuros pensadores de la incipiente ciencia política deberían pensar en un sistema que no dependiese de la buena fe de los gobernantes sino de que la estructura del sistema de gobierno fuese buena. La cuestión que se iba a plantear en el futuro es para quién debía ser buena; no cabe duda, en la actualidad esa estructura es buena para los partidos políticos y la casta política. Continuando con el autor de "El Principe", Maquiavelo vivió en Florencia la turbulenta época de los poderosos Medici, y de artistas como Leonardo, Miguel Ángel y los grandes genios del Renacimiento. Aunque el Príncipe, su tratado de cómo se debía gobernar una república más bien estaba dedicado al poderoso Lorenzo de Medici, éste nunca lo leyó. Un siglo después un pensador inglés,ThomasHobbes, retomó la idea de el Príncipe y la reconvirtió en un nuevo concepto: el de soberanía, personificándola en la figura de un soberano absoluto; pero sin referirse a una persona en particular sino a las cualidades que esa persona debía poseer para gobernar. Esa genial idea sería la base del concepto de la futura representación moderna: una representación que tan mal se ha entendido en Europa y que en España, tanto partidos veteranos como nuevos, se niegan a reconocer: unos por desconocimiento y otros no se quieren enterar o albergan intereses más perversos. 

Lo que sí es cierto es que estas ideas geniales nacidas de grandes estadistas (aquí no estamos inventando la pólvora) no interesan a las cúpulas de ningún partido, pero sí a las bases emprendedoras de algún partido incipiente; pero éstas son sistemáticamente desoídas por sus jefes. 

Hobbes tuvo el acierto de crear un cargo cuyo cometido fuese asegurar la paz, el orden y la justicia. Esto empieza a sonar, ¿ verdad ? Es decir, Hobbes domesticó las teorías de Maquiavelo, pero a su vez surgió otro genio que domesticó el poder que Hobbes le había dejado a cargo de un rey absoluto. Estamos hablando de John Locke, cuya obra más famosa es el Segundo Tratado sobre el Gobierno en el que sostiene que la soberanía reside en el pueblo y explica la naturaleza del gobierno legítimo en términos de los derechos naturales y el contrato social. También es famoso por haber pedido la separación de la Iglesia y el Estado en su Carta sobre la tolerancia. Gran parte de la obra de Locke se caracteriza por la oposición al autoritarismo.



Declaración de Independencia
Fue después Thomas Jefferson quien quedó fascinado por los trabajos de Locke, y así los tomó al pie de la letra cuando conocido por su estilo de escritura elocuente se convirtió en el principal autor en la redacción del borrador de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.


Desde aquellos antiguos griegos que votaban todos, como quieren hacer ahora algunos en asambleas,  para gobernar un país al sistema de representación de una república constitucional hay un abismo. Solo la ignorancia sobre el ABC de la filosofía política  puede ser causa de semejante despropósito. Los motivos por los que la población sigue desconociendo la ciencia o filosofía política pueden deberse o a una enorme perversión por parte de algunos, o simplemente porque muy pocas persona la explican a nivel divulgativo. Es evidente que hay que romper primero ese círculo vicioso antes de alcanzar la libertad colectiva que viene de un democracia formal.


Es indispensable que la ciencia política forme parte del currículo escolar si queremos una España con ciudadanos libres; pero también hay que romper una lanza a favor de otras disciplinas como economía, cocina y puede que otras materias indispensables para el hombre del S XXI deben formar también parte del plan de estudios. La escuela debe adaptarse a los tiempos para que políticos, profesores y ciudadanos sepan estas verdades.
Vicente Jiménez

jueves, 12 de diciembre de 2013

¿Estados federados en España? No saben de lo que hablan


No hace falta mucha revisión, sino constatar primero cómo se desarrolló y después acabó todo para afirmar que los nostálgicos republicanos deberían cambiarse el nombre. No son republicanos: son comunistas, bolcheviques, neofascistas o neo lo que sea: cualquier cosa menos republicanos. En primer lugar, por el hecho de no querer tener a un rey nadie puede hacerse llamar republicano. Ser republicano es desconfiar sistemáticamente del poder, y eso es lo que menos les preocupa. Quizá podríamos llamarlos antimonárquicos o algo así: ¡vamos!, que no quieren tener rey; pero después serían incapaces de ponerse de acuerdo, como ya les pasó una vez y liaron la que liaron. Desde luego, muchos de ellos sueñan con un estado totalitario a la vieja usanza de la URSS como modelo; de aquellos estados totalitarios bien puestos como el de Lennin o puede que como el de los Cameres Rojos o el de Mao. Nadie lo sabe...; todo lo contrario que un republicano de verdad, que ante todo lleva en su ADN la desconfianza hacia el poder: eso significa ser republicano. Un republicano podría hasta aceptar a un rey, pero lo que jamás soportaría y siempre abominaría es de un estado totalitario, aunque estuviese disfrazado de democracia republicana. A.G. Trevijano con muy buen entender acuñó el término de repúblico, para distinguirlos de los republicanos: simples reaccionarios que anhelan volver a fracasar como ya hicieron en una ocasión.

La diferencia entre republicano y repúblico es un ejemplo del problema no resuelto del lenguaje político: desde el s XVII se han volcado en nuestras realidades de organización social tantos conceptos y situaciones que ni siquiera tenemos nombre para cada uno de ellos. Si el tema es ya complejo per se, imaginad cómo se distorsiona la situación si carecemos de nombres para designar toda esa maraña de nuevas realidades sociales. Es la babelización (1) del lenguaje político lo que hace tan difícil ponerse de acuerdo; más teniendo en cuenta que se traducen en pasiones y codicia. Podemos considerar que desde que Maquiavelo escribió el Príncipe, pasando por su discípulo Hobbes (aunque no fueron coetáneos); que es quien acuñó el lenguaje político utilizado hasta ahora, pocos vocablos se han añadido y sí mucho han evolucionado los conceptos desde el S XVIII. En efecto, desde Hobbes ha llovido y mucho en el desarrollo y en el cómo las sociedades se han organizado.

Cuando escucho a esos señores tertulianos y políticos televisivos, que en mi opinión tanto daño están haciendo a causa de su ignorancia en ciencia política, se me ponen los pelos como escarpias: no solo desconocen de qué están hablando, sino que como en la torre de Babel tampoco se ponen de acuerdo en los nombres con los que deberían designar a las cosas en sus acaloradas discusiones: no saben de lo que hablan ni se ponen de acuerdo en los vocablos; eso que para Hobbes era tan importante: dar un nombre apropiado a cada cosa... Como para entenderse entre ellos, y sacar agua clara.

Y aquel espectador o escuchante que no tenga idea de ciencia política porque sea médico o fontanero y está obligado a saber ciencia política creerá en lo que dicen porque afirman sus disparates con el mismo dogmatismo, certeza y seguridad que un obispo sobre el púlpito. Y seamos serios señores..., el obispo nos está hablando de asuntos trascendentes de moral o fe; sabe de lo que habla, pero los tertulianos dedicados a hablar de política deberían estudiar un poco de ciencia política por lo menos y eso implica también conocer el propio idioma: el español (no el castellano).

No solo desconocen el idioma y los conocimientos básicos y elementales de filosofía política sino que todavía no se han enterado de que moral y política fueron separadas desde los tiempos de Maquiavelo, y al carecer de argumentos solidos optan por el dogmatismo como defensa. Al ir saltando de dogma en dogma y de descalificación en calificación, tales como eres un fascista (aunque no sepan qué significa), etc; atender al espectáculo grotesco de tanta ignorancia resulta una ejercicio de desinformación concentrada. Y estos tertulianos y políticos se atreven a contarnos unas tonterías con una seguridad que espanta: que si hace falta una reforma de la constitución para ir con listas abiertas y conseguir más democracia, que si en la reforma hay que obligar a los partidos a tener democracia interna, que si una España federal asimétrica... el desvarío más impresionante y variopinto señores:



No solo se demuestra matemáticamente que las listas abiertas son un fiasco, sino que con un mínimo de sentido común cualquiera puede ver que el verdadero poder consiste en confeccionar la lista... Ya no hacen falta ni matemáticas: common sense nada más. Y otra en la frente, ¿qué quiere decir "más democrático"? Si se refiriesen a más separación de poderes, aún; pero esto ni se lo plantean...

Ignoran que la democracia no es juego político sino normas: una normativa para relacionar y separar poderes dando representación al ciudadano desde el origen: que vendría a resultar como cuando damos poderes a alguien ante notario para estar presente por nosotros en un acto civil (herencia, etc...)

Se lían con lo más elemental: confunde el partido de fútbol con el reglamento del juego. La democracia se refiere al reglamento y la política al partido de fútbol, al juego. 

En cuanto a que un partido político sea democrático o no por dentro es algo que a los ciudadanos nos da igual... Lo que interesante es la democracia fuera del partido; y que ese partido no pertenezca al Estado sino a la sociedad civil: que esté presente en la Cámara por nosotros, los ciudadanos; y no simplemente obedeciendo a su jefe de partido.

Pero ya, lo que suena a chunga  total es cuando algún iluminado dice que hay que montar un estado federal asimétrico en España; y se queda tan campante el muy ignorante.

¿Cómo se puede desconocer el ABC más elemental  cuando se supone que eres un experto en política? Las federaciones se montan cuando unos estados están separados y entonces acuerdan juntarse por motivos que suelen ser económicos y de defensa. 

¿Que quieren hacer con España estos locos inconscientes? ¿Puede que separar primero todas las Comunidades Autónomas o las regiones en estados totalmente independientes como Francia, Inglaterra, etc., y después juntarlos en una federación? ¿Quien asegura que la recomposición de naciones independientes formasen una España como antes y que dos regiones se junten por un lado y otras cuantas por otro? Y lo de asimétrico ya es un dislate tal, que no creo que ni ellos sepan por qué le han puesto ese nombre.

Otro problema de babelización ¿Es que no se dan cuenta que federar España sería como romper un jarrón estrellándolo contra el suelo para ponerse después juntar las piezas con pegamento Imedio: si España es una nación mucho antes que Francia, Italia y muchas otras de abolengo, la quieren romper en trozos para después juntarlas, o qué; ¿en manos de que clase de "expertos insensatos" estamos?

Yo creo que como muchos se perdían las clases preparando y haciendo huelgas contra Franco, no estudiaron nada, se metieron en política por carecer de oficio ni beneficio y así nos va. Increíble cómo aguantó Franco, sin tan siquiera enterarse, de que tenía a tanta gente luchando a brazo partido en contra suya...

PD 
Queda también la posibilidad de que sí sepan de qué va el rollo y que su objetivo sea mucho más siniestro: blindar la canallada de las Comunidades Autónomas para poder corromperse con el engendro ya a tutiplen enrocados en sus reinos completamente blindados. Pero, ¿tan sinvergüenzas son? ¿Y nosotros? ¿Tan tontos...?
Vicente Jiménez

(1) De acuerdo con la Biblia, después del diluvio los hombres tenían un idioma común y con su orgullo quisieron construir una torre (la torre de Babel) que llegase hasta el cielo para ser como Dios; y Dios, para evitar el éxito de la edificación los castigó e hizo que los constructores comenzasen a hablar diferentes idiomas. Algo parecido a la burbuja  inmoviliaria: los hombres se vieron obligados a dejar la obra, no pudieron entenderse, se pelearon; y al final se dispersaron por toda la Tierra. De ahí en lingüística se utiliza el término babelización.

jueves, 8 de agosto de 2013

Así de simple es la democracia formal




  1. Cualquier Español residente en España y mayor de edad puede presentarse a diputado o presidente del gobierno de la nación española, o a diputado.

  2. Si no se consiguiera mayoría absoluta en la primera vuelta los cargos de diputado o presidente del gobierno serán elegidos a doble vuelta,  directamente por la sociedad civil, en convocatorias distintas solo desde los colegios electorales. Se necesitarán mil avales de los vecinos para poder presentarse a la elección de diputado y una mayoría de distritos para el de presidente.

    Esos cargos (diputados y presidente) nunca tendrán nada que ver el uno con el otro: ni en consultas, aprobaciones, etc.
  3. Nadie sobrepasará más de dos periodos legislativos de 4 años, volviendo después a la sociedad civil con los mismos derechos que los que partió. Ni uno más, ni uno menos. Quedan derogados todos los privilegios del sistema partidocrático anterior, aplicándose las mismas leyes, deberes y derechos que a cualquier ciudadano.
  4. Los partidos, sindicatos, patronal y cualquier asociación civil deben pertenecer a la sociedad civil, y ser sufragados, voluntariamente, sólo por sus simpatizantes o miembros. Nadie puede ser obligado a sostener ninguno de ellos.
  5. Ningún partido, sindicato o patronal podrá aceptar ninguna financiación anónima, de lobbies o grupos de presión financieros o del tipo que sean. La transparencia y control debe ser absolutos por lo que Pay Pal y formas paralelas de recaudación deben estar prohibidas.
  6. Habrá 1 diputado por cada distrito, con mandato imperativo y revocable, cada cien mil habitantes, pagados directamente por los representados a través de los colegios electorales.
  7. Los diputados, formando parte del poder legislativo, propondrán las leyes en función de los dictados de la sociedad civil de cada uno de sus distritos, pero sin imprimir carácter coercitivo.
  8. Las leyes propuestas por los diputados deben ser aprobadas en una Cámara Legislativa intermedia entre  el Estado y el Congreso de Diputados; y aparecer en el Boletín Oficial de la Nación para tener carácter coercitivo. El Estado no tendrá boletín excepto para asuntos internos de organización funcionarial. En caso de incompatibilidad prevalece el Boletín Oficial de la Nación. (La nación es la que legisla, no el Estado)
  9. La sociedad civil elegirá a un Presidente del Gobierno, y éste formará su gobierno libremente. Los ministros serán los únicos cargos públicos nombrados a dedo.
  10. El Estado se limitará a ejecutar en función de los dictados del poder legislativo sirviéndose de toda sus estructuras de poder y de funcionarios, y jamás legislará ni realizará consulta alguna al poder legislativo. El gobierno, por lo tanto, tendrá prohibida la entrada al Congreso para legislar.
  11. Todos los funcionarios, excepto los cargos electos y de gobierno, solo podrán tener acceso a las plazas mediante  oposiciones garantizadas, libres y transparentes; válidas para cualquier parte de España y siendo las mismas en todo el territorio. Los tribunales se elegirán la azar y nunca repetirán en el mismo lugar ni jamás pertenecerán a su misma Comunidad.
  12. El poder judicial es "presque nulle" casi nulo desde el putno de vista político, y debe surgir directa y únicamente mediante una consulta directa realizada a todos los jueces, procuradores, abogados, fiscales, etc que intervienen en el ejercicio de la justicia. Su función es la de vigilar y controlar al poder ejecutivo y legislativo e incluso al judicial. Además, un juez de paz tendrá el poder de declarar cualquier ley como inconstitucional si así lo justifica.
     
  13. Para evitar la corrupción de las financiaciones de campaña, quid pro quo. Ya que los medios de comunicación vivirán durante 4 años, en gran parte, de las noticias generadas por los políticos, todos los aspirantes sin excepción, deberán tener el mismo espacio regulado gratuito a cargo de los los medios de comunicación. Se organizará un sistema transparente, justo y equitativo. El periodo de elecciones no sobrepasará los 15 días y no se podrá realizar otro tipo de campaña que no sea la gratuita. Cualquier pago realizado o recibido invalidaría para siempre al aspirante para ningún cargo público de ningún tipo, y al partido durante dos convocatorias; si el aspirante perteneciese a alguno.
  14. La única financiación posible de partidos, sindicatos, asociaciones, patronal, etc será por medio de las cuotas periódicas y reguladas de sus miembros o socios. El incumplimiento institucionalizado invalida al grupo.
  15. Se realizarán consultas directas y plebiscitos a la sociedad civil empleando la e-democracia solo en aquellas partes del proceso que no impliquen peligro alguno de manipulación del programa. Si está el representado no existe el representante. La tendencia será la participación y deliberación ciudadana para incrementar las cotas de participación en asuntos puntuales de proposición de ley.
  16. Cualquiera de los poderes puede dimitir o ser obligado a presentar la dimisión por los otros dos poderes o la sociedad civil. Ello implicaría automáticamente convocatoria de nuevas elecciones.

    Una vez instaurada la democracia formal se realizará un plebiscito sobre la Ordenación Territorial de España - Autonomías si/no y una consulta, cinco años después,  sobre monarquía o república.

     La futura Constitución debe reflejar estos puntos y estar sujeta a enmiendas de forma regulada cuando la sociedad civil o cualesquiera de los poderes así lo considere necesario.

domingo, 28 de julio de 2013

Sobre partidocracia y trevijanismo

A estas alturas y después de algo más de un año escribiendo en el blog consideré que debía darme a mí mismo y a mis lectores algo más que opiniones. Esto me hizo indagar en temas actuales y bucear por mi cuenta dejándome llevar en completa libertad, o bien relatar ampliando aquello que había ya leído y en lo que quería ordenar mis ideas. No existe mejor forma de categorizar ideas que escribiendo y  enfocando la atención sobre algo: ello te obliga a indagar, realizar lecturas, estructurar pensamientos y aprender sobre la marcha. Uno de mis más felices hallazgos fue A.G.Trevijano, al que considero un verdadero genio de la ciencia política por la racionalidad de su discurso y las fuentes en las que basa todos sus argumentos. Además, acuña nuevos conceptos que sintetiza de toda la información y cultura que implica el ser un sabio de siglo XXI. De no ser el nuestro un sistema de y para mediocres, Trevijano sería materia de estudio ya en los colegios y no digamos en nuestras universidades.

Para el trevijanismo, la pregunta: "¿eso es más democrático, o menos?" implica que quien se plantea algo así no sabe qué es la democracia. La democracia, tal como Trevijano la plantea  es un reglamento como el del ajedrez: Cualquiera se dará cuenta que preguntarse si algo es más o menos "reglamento de ajedrez", lo que sugiere es un absurdo; tanto como plantearse si algo es más o menos democrático. Si partimos de este principio tan sencillo y elemental: la democracia se refiere a la norma: con qué reglas vamos a jugar; entonces cuestiones como si las listas abiertas serían más democráticas o la de que si no nos dejan hacer una consulta soberanista el Gobierno Central no es democrático chocan contra toda lógica. Y si gran parte del lenguaje político que están en estos momentos manejando tanto los medios como los políticos cae por reducción al absurdo, me temo que los conceptos que manejan o no los tienen muy claros o bien no han encontrado el vocabulario adecuado para expresar dichos conceptos. 

Así como Trevijano ofrece referencias de por qué afirma lo dice, en qué fuentes se basa y el contexto histórico de los conceptos políticos desde la Revolución Americana y los hechos de la Revolución Francesa origen de los regímenes políticos modernos hasta nuestros días pasando por el Marxismo, no he encontrado ninguna referencia respecto a un sistema como el nuestro, dentro de esas normas democráticas formales, donde el jefe de partido confecciona la lista de nombres candidatos en las elecciones, los primeros de esos nombres entran en la cámara nombrados como diputados en función de la posición que ocupan en esa lista,  y luego esos diputado nombran presidente a quien antes los nombró a a ellos diputados.  Semejante cambalache parece más bien una broma de mal gusto por no decir una tomadura de pelo. Lo que nadie en sus cabales admitirá nunca es que esos diputados representen a nadie más que a sus jefes de partido (de ahí la lógica sumisión que llaman eufemísticamente disciplina de voto). Se nombran entre ellos y defenderán, como es lógico, sus propios intereses. El papel ridículo del votante queda limitado al de ser por un día un funcionario más que decide a quien le toca la alternancia de poder esta vez. Es decir, qué partido se va a poner las botas. Los que van a quedar descalzos serán, evidentemente, esos funcionarios por un día que depositaron inocentemente su voto. Se aplican entre los aspirantes la dedocracia más descarada. No es de extrañar que todos los altos y altamente remunerados cargos del estado continúe con el mismo sistema: a dedo. Y todo ello nos conduce, de nuevo, cuando entramos en lo público en la más apabullante mediocridad. Es un devastador efecto dominó que parte de la misma raíz de donde se nombraron los cargos por primera vez.

Pero los dislates no acaba ahí: para quienes defienden la Ley D'Hont, no dudo que la entiendan matemáticamente (les doy el beneficio de la duda), pero lo que no llegan a comprender es lo nefasta que resulta: "La representación proporcional está tan estrechamente vinculada a la partidocracia, que la sola idea de sustituirla por la representación mayoritaria de distrito contiene la potencia de una revolución". A.G.Trevijano, Teoría Pura de la República. Lo que está pasando ahora, no en España sino en toda Europa, es en gran parte cortesía del reparto proporcional.

Bueno. Por estas y otras muchas cosas quitemos a los políticos, ya nos gobernamos nosotros mismos: Los griegos jamás utilizaron la representación ni se les pasó por la cabeza, ya que no la necesitaban; excepto cuando en situaciones de extrema gravedad y para salvar a la ciudad nombraban a un tirano. El tirano concentraba durante la emergencia las decisiones, pero si era honrado al acabar el peligro debía devolver el poder a los ciudadanos. Ahora bien, la forma de democracia directa, por la complejidad de los asuntos a tratar en los estados modernos no es factible;  excepto en ciertas ocasiones. Lorenzo Abadia en su libro Mando a Distancia la defiende para ciertas y contadas circunstancias proponiendo un tipo de e-democracia, pero marcando muy bien el hecho de que este tipo de democracia no valdría para todas las situaciones.

Además, lo cierto es que el voto directo desde casa y por internet no se puede realizar todavía con garantías porque no existe tecnología para hacerlo: no es lo mismo utilizar el e-dni para hacer la declaración de hacienda o realizar una operación bancaria donde quedan registrados todos los datos, y en caso de fraude se puede llevar a cabo un seguimiento a través de esos datos, que usarlo para votar desde casa, ya que las garantías de los interventores presentes en los colegios electorales no existirían y nada podría garantizar que el software no se programase para un pucherazo. Los datos que van de una urna hasta traducirse en diputado, con el sistema actual está garantizado; con un sistema electrónico desde casa, no. Otra cosa es que dicho sistema electrónico esté ubicado en el colegio electoral y la operación se realice con garantías. Se han hecho pruebas en ese sentido.

Vicente Jiménez

miércoles, 10 de julio de 2013

Europa está gobernada mediante partidocracias


I La conciencia de siervo, como la del dolor físico, se hace menos soportable cuando comienza a sentirse la posibilidad de liberarse. La perspectiva de libertad política acentúa o despierta el sufrimiento por su carencia en pueblos tan serviles que ni siquiera saben lo que eso significa o implica. A.G.Trevijano Teoría Pura de la república.
 II Creo que desde una perspectiva legal hay razones muy solidas para juzgar (Impeaching) cada Presidente de los EEUU desde la Segunda Guerra Mundial. O han sido directamente criminales de guerra o han estado involucrados en crímenes de guerra. What Uncle Sam really wants, Noam Chomsky

Partamos de este supuesto médico y psicológico: una persona padeciendo un dolor extremo muy intenso e inaguantable se entera de que existe un remedio para calmarlo. Inmediatamente, sabiendo ya que hay una forma de aliviarlo, al paciente le invade un ansia insoportable de quitarse el dolor de encima. Desde ese momento, el enfermo hará lo imposible por hacerse con la medicina y no podrá convivir con el dolor hasta conseguir el remedio.

Tomamos el modelo del paciente para aplicarlo al sufrimiento causado por la partidocracia y la posible existencia de un remedio.
En Europa, y especialmente en todo el arco Mediterráneo gobernado por partidocracias con nula o muy escasa intermediación real entre el estado y la sociedad civil, la crisis ha golpeado de forma más virulenta en las familias de clase media. Es un proceso general que ha incidido en toda Europa y los españoles, con nuestro respectivo estado de partidos en la mochila y por ende sufridores de corrupciones sistémicas, participamos en el festín: paro, falta de perspectivas profesionales, fuga de cerebros, pobreza, indigencia, comedores sociales o las dramáticas e interminables colas en las oficinas de empleo... y aunque ninguno de esos males haya golpeado directamente sobre un ciudadano en concreto, la empatía  provoca que se sume al colectivo social un sentimiento de tragedia. Tomemos que el paro, por ejemplo, no hubiese incidido  sobre un sujeto en particular: pero aún así, sí que se darían muchas probabilidades de que lo hubiese hecho sobre un familiar cercano, un vecino o en quien no conoce pero se encuentra comentándolo en el bar o la cola de una tienda. No creo que, en estos momentos, exista ninguna familia de clase media ajena a esta lacra de una forma más o menos directa. Personalmente, no conozco a ninguna. 

El sufrimiento se suma a gestiones descabelladas.

La indefensión de las personas dependientes, los recortes en servicios básicos como educación y sanidad suman dramatismo a la tragedia, especialmente cuando se ven incrementadas por la canallada y capricho de los dispendios nacionalistas. Y el dolor se ha convertido en una obsesión y un factor constante diario en los medios de comunicación; ya no sé si porque vende o porque dichos medios pretenden denunciarlo. Las relaciones entre corrupción, bankster y políticos bajo la benigna mirada de la impunidad se hace patente salvo en honrosas excepciones gracias al heroísmo individual de personas buenas como la juez Alaya, o un grupo de jueces que han imputado ya a 300 políticos: pero esto hace más patente todavía la dicotomía entre el sistema corrupto en el que vivimos y las acciones personales de jueces que han de luchar por impartir justicia y contra el inmenso poder del sistema. La pregunta que surge es ¿cómo sobrevivimos a este sistema origen de tanto dolor?
Cómo se defiende la sociedad civil
Las familias tienden a unirse donde antes se separaron de forma natural: vuelven los hijos y nietos, cuando lo han perdido todo, con los abuelos  bajo el paraguas de unas pensiones reconvertidas en sustento de varias generaciones. Es la forma más elemental de supervivencia: la vuelta al clan. Seguramente también se se ven obligados a recurrir a los comedores sociales, y hay quien ya hundido en la más absoluta indigencia rebusca entre los restos que deshecha la ciudad. Y uno se pregunta ¿cómo es posible que aguanten esta situación sin pedir explicaciones a sus políticos?
Los ciudadanos aguantan el dolor estoicamente porque creen que no hay remedio a su mal. Cuando alguien pierde toda esperanza de poder aliviar el dolor, lo aguanta hasta que la única salida que ve es el suicidio o esperar la siguiente vuelta de tuerca. Las soluciones a largo plazo se sustituyen por las de corto plazo: ¿qué voy a comer hoy?


Bien, ya hemos sobrevivido a la primera andanada. ¿Y ahora qué?


../..
¿ Qué pasaría si los españoles fuesen conscientes de que SI existe un remedio ?
Al igual que el enfermo que hemos utilizado como modelo, si los españoles fuesen conscientes de que existe un remedio lucharían por conseguirlo hasta la caída del régimen oligárquico de partidos y ya no sería capaz de convivir ni un minuto más con la carencia de libertad política:  

Nadie soporta la esclavitud cuando sabe que existe la libertad y una forma de llegar a ella. El hecho de saber que sí existe una solución envestiría a los ciudadanos de una coraza impenetrable hacia la manipulación, la demagogia y la perversidad del sistema oligárquico de partidos: nadie podría manipular a los españoles (ni europeos) con nacionalismos, derechas, izquierdas ni ideologías de ningún tipo porque habrían tomado conciencia de que lo importante para su supervivencia sería constituir ante nada un sistema, un reglamento perfecto y desnudo completamente de ideologías, cuyo único fin fuese establecer las relaciones entre el poder y la sociedad civil. Ese remedio se llama democracia constitucional y ya está inventada: solo hay que aplicarlo, pero antes la sociedad civil debe saber de su existencia y tenerla completamente asimilada.
¿ Por qué no se da la democracia en España ni en Europa ? (Excepto 3 países que sí gozan casi de una democracia: Suiza, Francia, Reino Unido)
Según Trevijano, el poder y sus alidados, los medios de comunicación, las fundaciones, o incluso las cátedras universitarias no dicen nada de lo que estamos contemplando. La mayoría de españoles (y europeos) creen estar viviendo en una democracia: es lo que han oído, escuchado y leído durante toda su vida y se les ha presentado como un principio incuestionable. En nuestro caso y para empeorar la situación, o no conocemos otra cosa o venimos de otros 40 años más de dictadura. Nuestras peticiones colectivas se atienden, en ocasiones, bajo la presión de las protestas y manifestaciones callejeras, que suelen estar convenientemente dirigidas y canalizadas por los sindicatos, que también forman parte del Estado:  una democracia debería ofrecer a sus ciudadanos canales civiles de intermediación,  partiendo de sus respectivos colegios electorales, para resolver un problema colectivo, exigir el cumplimiento de una promesa electoral o hacer dimitir a un político incompetente o corrupto. Pero los ciudadanos no llegan a relacionar la realidad (lo que ven y experimentan) con lo que les predican los políticos, los tertulianos y los medios de comunicación cuyas acciones proyectan una enorme carencia de formación política o estar al servicio del poder. Los ciudadanos, en consecuencia, son víctimas del empleo perverso de la ingeniería social mediante una manipulación masiva y llegan a creer lo que les dicen los unos, o los otros (partidos de derechas, izquierdas o independientes) y no lo que ven con sus ojos en el mundo real. Un gran número vota (que tampoco) impulsados por los sentimientos hacia sus partidos, a los que siguen con la misma pasión y fe que a su equipo de fútbol. No hay racionalidad en ello, y sí mucha incultura política.
¿ Por qué Europa está gobernada por partidocracias ?
Europa está gobernada mediante partidocracias porque no supo resolver sus problemas internos y jamás lo ha sabido desde la Revolución Francesa. 

Han confluido tres circunstancias que han impedido la instauración de democracias en Europa:
  1. La II Guerra Mundial acabó con un ejercito vencedor extranjero invadiendo Europa, y el entonces Gobierno de EEUU fue el que, como es natural, implementó sus condiciones en la Europa llamada Libre bajo su control. Durante la Guerra de los Balcanes también EEUU tuvo que acudir en nuestro auxilio. Europa nunca ha sabido resolver sus problemas internos y ha necesitado de la ayuda militar de Estados Unidos.
    Al acabar la II Guerra Mundial y en plena Guerra Fría los EEUU impusieron partidocracias para luchar contra el comunismo y colocar unos gobiernos de contención fácilmente manejables que no se dejaran penetrar por el comunismo,  como hubiese podido ocurrir al abrigo de unas democracias libres. Los vencedores sabían muy bien que daba igual que fuese un solo partido o varios los partidos políticos que gobernasen un país, si estos formaban parte del estado y no de la sociedad civil. En eso consiste la partidocracia: en quitar la intermediación, la representación entre el estado y la sociedad civil y embutir a los partidos dentro del mismo estado. En realidad son dictaduras u oligarquías disfrazadas de democracia aunque se vote cada cuatro años y se obtengan libertades individuales, pero no libertades colectivas o políticas (da igual el nombre). El ciudadano carece de muy escaso o más bien nulo poder de decisión política al no tener intermediarios que le representen. Así quedaban salvadas las distancias con el comunismo. Es evidente que en España estando Franco ya tenían ese trabajo hecho.
  2. La amenaza de la democracia: 
    Noam Chomsky nos ofrece una visión muy cruda extraída de documentos desclasificados del gobierno de EEUU al acabar la II Gran Guerra:
    Una manzana podrida pudre el barril entero y la respuesta final puede parecer desagradable, pero es mejor tener a un régimen fuerte en el poder que a uno liberal que pueda ser penetrado directamente por los Comunistas, ya que los Comunistas son en esencia traidores. Por lo tanto, nos oponemos a la democracia si los resultados no pueden se controlados”... “el problema es que las democracias caigan también en la herejía de que sus gobiernos respondan a las necesidades de su propia población, en vez de a las necesidades de las grandes fortunas e inversores de EEUU … nuestro verdadero interés se centra en las inversiones de capital EEUU. Cuando los derechos de los inversores están amenazados, la democracia debe cesar y los asesinos y torturadores deben cumplir su función” … “lo que EEUU quiere es estabilidad en aras de salvaguardar la seguridad de sus clases superiores”.
    3. La Revolución Francesa partió de una traición e intentó mantener al principio a un rey en el poder. A lo que aspiraba Luis XVI era a acabar con el Ancien Regime, pero no fue él quien lo hizo sino el cúmulo de una serie de circunstancias que al final recibieron el nombre de Revolución Francesa. Pero los pasos  en falso de esa revolución y su fracaso final lo hemos estado sufriendo hasta ahora en Europa. De ahí, en parte, los problemas que llevaron a las dos grandes guerras y que no supimos resolver sin la ayuda de EE UU.


    ¿Cómo llego la partidocracia a España tras morir Franco?

    Las transiciones políticas de las dictaduras a los Estados de Partidos recomponen elementos esenciales de aquellas por medio del consenso. Una idea tan primitiva que no sólo niega la libertad política, sino la posibilidad misma de la política. A.G.Trevijano

    El poder del dictador quedó igual cuando a su muerte se repartieron ese poder entre varios: los que ya lo tenían y algunos advenedizos. Es lo que suele ocurrir cuando un dictador muere sin herederos. La única diferencia estribó en que de manos de uno solo (Franco) el poder pasó a manos de varios, constituyéndose entonces las actuales oligarquías hereditarias: los altos cargos se heredarían como ocurrió con los aristócratas en las cortes de los monarcas absolutos del S.XVIII. La siguiente cuestión que surge ante este hecho histórico es por qué la transición degeneró en una partidocracia oligárquica de partidos en vez de en una democracia real.
Os he dejado una información traducida y las fuentes de donde la he extraído. Es evidente que no toda, pero la que he considerado más clarificadora. 

El puzzle de nuestra historia reciente cuadra

Estudiando nuestra historia reciente, y a la luz de esta información, se entiende cuan fácilmente Kissinger ordenó a Willy Brandt lo que debía impulsar en España a la muerte del Caudillo, el papel del Rey, la entrada de un comunismo y socialismo al servicio del capital, y el reparto de poder del Dictador entre las distintas facciones seguidoras o enemigas de Franco hasta que vieron la alfombra roja, el oportunismo personal de los nacionalistas catalanes y la traición de la que habla A.G.Trevijano por parte de Felipe González y de Carrillo que sucumbieron rápidamente a la alfombra roja  y a las mieles del poder: 2 horas les costó dejarse seducir por el poder en el despacho de Suárez, según Trevijano; la ascensión meteórica al poder de Felipe González con capital alemán e incluso carteles propagandísticos a favor de Felipe impresos en Alemania, el socialismo descafeinado que lo primero que hizo fue impulsar un SI rotundo a la OTAN, y se entienden tantas otras cosas. Ahora yo pregunto a los que dicen que los españoles elegimos libremente la Constitución del 78 ¿De verdad tuvimos esa libertad de elección? 

Bueno, pues ya lo sabemos. Ahora toca espabilar... o aguantarnos con lo que nos quieran hacer. La elección es nuestra.
Vicente Jiménez
Bibliografía
Teoría Pura de la República, A.G. Trevijano,  Ediciones MCRC, 201?
Noam Chomsky, How the Word Works, Soft Skull Press, 2011

Distintas escuchas y apuntes de RLC  http://www.diariorc.com/




domingo, 21 de abril de 2013

El día que logramos la Democracia


Un futurible de como debería ser la democracia. Esto nada tiene que ver con ninguna ideología. Es la forma purista de separar el poder legislativo del ejecutivo y garantizar la representatividad del ciudadano. Así lo consideraron grandes pensadores como Locke y Montesquieu y así lo aplicó Jeffersson en la Constitución de los Estados Unidos. Solo se ha variado la forma de financiar y realizar las campañas electorales para barrar la corrupción por la experiencia que nos da 200 años de democracia en el mundo. Añadido 23 sept 2013

Que lo disfruten...
El cosquilleo de Mario tenía una buena justificación. Iba a ser testigo y actor de un hecho histórico sin precedentes en España. Aquella cámara había forjado nuestras leyes, había sido actor de la historia de España a lo largo de los dos últimos siglos desde 1810, estando de regente María Cristina, hasta que Isabel II tuviese la mayoría de edad. Y así ha continuado funcionando hasta este momento.

Lo que nunca había acontecido durante toda su historia era que tanto Mario  como los demás diputados habían sido elegidos directamente por sus conciudadanos a doble vuelta (para garantizar la representación: sin mayoría absoluta no hay representación) y toda la estructura en la nueva Constitución estaba dedicada solo a separar el poder legislativo del ejecutivo. El elemento primordial del gran cambio, que no regeneración, se basaba en la sustitución de los antes indispensables partidos políticos como unidad democrática (junto a toda la costosa parafernalia) por el sencillo y humilde colegio electoral de su circunscripción. Un diputado cada cien mil habitantes.

Atrás habían quedado las masivas manifestaciones, en las Mario también participó para derrumbar el corrupto sistema anterior de estado de partidos. Atrás quedo la abstención masiva que no derrumbo pero sí debilitó el corrupto sistema anterior. El miedo y la miseria hizo que se produjese el milagro. Tocando fondo la sociedad civil tomo conciencia de si misma y de cómo no estaban representados. La gente hablaba de su situación insostenible en cualquier cola: la del autobús, la panadería... y una idea salvadora corrió como la pólvora. Se dieron cuenta de que eso de votar a partidos que se alternaban en el poder no les representaba para nada. Así que los vecinos, las reuniones de las engañadas bases de los sindicatos, controlados por políticos y sindicalistas apoltronados, los indignados que coincidían en las protestas y asambleas, los "afortunados" mileuristas con la fortuna de trabajar por sueldos miseros, los pensionistas: todos pasaron esa idea unos a otros.

Decidieron, todos a una, exigir y luchar activamente por el cambio de la ley electoral y por lograr un periodo LIBRE constituyente. Y lo que querían estaba muy muy claro: tener a alguien en el congreso que estuviera por ellos: por la gente; y no por y para los partidos políticos. Si tú no puedes estar en persona, que el que esté, esté por ti; y Mario estaba presente por los cien mil ciudadanos que lo habían elegido para representar los intereses particulares de su circunscripción. Era el representante de todos: los que le habían votado y los que no.
Mario había tenido su parcela de propaganda gratuita en los medios, como todos los otros que quisieron presentarse: cada uno con su programa electoral: la diferencia es que antes los programas electorales se presentaban para no cumplirlos; y ahora si Mario no cumplía, sus mismos votantes podrían sustituirlo en cualquier momento: para sustituirlo había quedado otro aspirante, de reserva, en el colegio electoral. Nada de unas elecciones costosas. Cero euros tuvieron que pagar los contribuyentes por las elecciones. En eso hasta habíamos conseguido superar a EEUU, donde las elecciones dependen de costosas financiaciones como las de las corporaciones y los poderosos lobbies. La historia había demostrado que ahí se podía producir la corrupción y nosotros íbamos a superar el sistema democrático de los EEUU. En España, ahora las antes costosas campañas electorales, y cuya financiación engendró tanta corrupción dieron paso a los espacios gratuitos de unos medios de comunicación que iban a vivir los siguiente cuatro años de lo que hicieran aquellos políticos no profesionales. Así que vaya lo uno por lo otro: bien podían dar ese apoyo a la democracia.
Para lograr esas nuevas normas de juego se recogieron millones de firmas, que se presentaron al gobierno. Tuvieron que dar su brazo a torcer por la enorme presión social insostenible ejercida: pero las que más influyeron en ese cambio fueron las peticiones a EE.UU y Bruselas. Los millones de firmas. Las manifestaciones pacíficas y el pueblo arrebató el poder a la corrupta partidocracia. Habían intentado engañarlos con el timo de las listas abiertas: nada de eso. Los españoles ya habían adquirido la suficiente cultura política para saber que la representación solo puede venir cuando tú eliges al diputado de tu circunscripción a doble vuelta, y no al diputado que te propone un partido político.

A Mario lo eligieron en la segunda vuelta porque era un experto en naranjas. Se había presentado con más de los mil avales que necesitaba como mínimo.  Soñaba naranjas, vivía naranjas y lo sabía todo sobre ellas. Conocía el campo y sus problemas. No tenía estudios superiores pero no lo eligieron para construir puentes ni maquinaria. A Mario lo eligieron para que defendiese las naranjas de su tierra, y sobre eso no le podía dar nadie ninguna lección. Confeccionó un programa sensato, austero y eficaz que de llevarse a cabo y poder ejecutarse solucionaría muchos de los problemas de los agricultores de su demarcación.

Seguro que otros agricultores en España tendrían problemas semejantes. Y si ellos funcionaban funcionarían también las industrias relacionadas, los comercios y los bancos empezarían a trabajar para lo que fueron creados.Detrás quedaba el incansable trabajo de un grupo que le ayudó. Se hicieron visitas de puerta a puerta, se informó en locales y se realizaron mítines. Antes, a esos grupos los llamaban partidos políticos; pero bien mirado, tampoco hacían tanta falta porque su programa venció al los viejos partidos oficiales, que también se habían presentado. Mario iba a lo que iba, pensando y conociendo muy bien los problemas de la gente del campo como él; y los votantes captaron esa honestidad y sentido común. ¡Lógico! No estaban acostumbrados.

Recordó cómo un grupo de personas decidieron reunirse de ocho a diez en un local dos veces por semana y pensar un plan de soluciones para los problemas reales que tenían, y cómo desarrollarlo. Allí había también gente que sabía de otras cosas, eran de otras profesiones; y se pudo confeccionar una lista muy concreta de propuestas. En aquellas reuniones, la gente sabía de lo que hablaba: los de las tiendas, el representante de Centro Comercial, otros de una asociación de vecinos, agricultores, una médico, unas profesoras y hasta dos directores de banca y escuela.

Todo pasó muy rápido a partir de las elecciones. Los nervios a flor de piel. Segunda vuelta entre los dos finalistas y ganó Mario. Cuando entró en el Congreso por primera vez como diputado era consciente de que lo que se iba a debatir en aquella cámara inauguraría una era histórica: ser la primera vez que se aplicarían las normas de juego de la democracia en España. Y de toda esa pluralidad de intereses, desacuerdos y acuerdos con los otros 399 diputados, cada cual con su programa en al mochila, saldrían las proposiciones de ley. También habían acabado las poltronas y prebendas de la partidocracia. Después de dos periodos legislativos nadie podría repetir, y tendrían que volver a ser ciudadanos de a pie.

Antes se legislaba en aquella sala, pero ese disparate no iba a ocurrir nunca más. Juntar poderes "nunca mais". En el Congreso de los Diputados se propondrían las leyes de España. Después, esas propuestas pasarían a la cámara legislativa y ésta les imprimiría su carácter de leyes. Y éstas leyes que habían sido gestadas en el Congreso sin carácter coercitivo adquirirían ese carácter de obligado cumplimiento en otro lugar: la cámara legislativa. A partir de ahí las leyes saldrían publicadas en el BOLETÍN OFICIAL DE LA NACIÓN. No el el Boletín Oficial del Estado. El Estado era el poder ejecutivo y se tenía que llevar muy mal con el legislativo. Y cuanto peor se llevaran y más se vigilaran el uno al otro mejor para los ciudadanos. Nunca más el legislativo y ejecutivo andarían juntos de la mano como en la etapa partidocrática anterior.
¿Y dónde quedaban los jueces? Pues se eligió a uno para que dirigiera la vigilancia de todos los demás jueces. Y lo eligieron entre todos los profesionales de justicia: jueces, procuradores, fiscales, abogados... todo bien atado y vigilado. Ese era el poder Judicial: Totalmente independiente y sin ni siquiera conocer a los diputados, de mal que se llevaban: ¡bueno! eso es broma. Los conocerían por los periódicos y las noticias, pero nada más, ellos a aplicar la ley.

Los cuatrocientos diputados propondrían las leyes, la cámara legislativa intermedia con el Estado ejercería el poder coercitivo. La elección del Presidente de la Nación sería el ejecutivo, para poner un contrapeso a la Cámara de los Diputados, y los jueces a lo suyo; juzgando malhechores, corruptos y banqueros tramposos, que es lo suyo. Y recuperando nuestro dinero, si pueden.

Todos los poderes sospechando de todos y limitando el poder de los otros dos. Montesquieu había resucitado, señores. Pero no lo hizo solo: la movilización y presión social lo había conseguido.
Esta idea no es mía, la he traducido en esta narración tomada de un gran Estadista cuyo nombre mantendré, de momento, en secreto. De esa forma la atención del lector se centrará en la idea y no en el autor. Que los prejuicios no enturbien la verdad porque este estadista nos marca el camino. Ataca a la enfermedad y no a los síntomas. Así la idea no estará contaminada con el dopaje de derechas ni de izquierdas, porque de lo que se habla aquí es de unas reglas de juego. Eso es la democracia: unas reglas de juego; y cuanto más sencillas mejor. Así doy el agua destilada sin nada disuelto para que nos centremos en el agua. Y ese reglamento se llama una nueva constitución. Nueva, no regenerada. Se regenera lo bueno y la actual no cumple con el reglamento de la democracia.

Pensemos en la democracia como en el reglamento del fútbol. Las jugadas en el campo de fútbol equivaldrían a la política. Aquí se ha hablado solo del reglamento: las jugadas las harán nuestros representantes, nuestro presidente y nuestros jueces. ¿Corrupción? Claro que pueden haber jugadores tramposos que intenten colarla: pero si el árbitro se da cuenta ¿a que le sacaría tarjeta? Nada que ver con lo que tenemos. Ahora estamos jugando con un reglamento distinto al de la democracia: nos han dicho que lo es, pero el reglamento democrático es otro. Incluso hay políticos que se ha dado cuenta de que esto no lo pueden mantener y nos quieren colar otros cuarenta años de más de lo mismo con el nombre de federalismo. Un horror señores.


Vicente Jiménez