EL DIESTRO diario de la sociedad civil

El primer eslabón de la democracia y de partitocracia

Tocqueville
 Si el hombre tuviera la necesidad de probarse a sí mismo todas las verdades de que se sirve diariamente es indudable que no acabaría nunca; se entretendría en demostraciones previas, sin adelantar un paso. Como no tiene tiempo, dada la brevedad de la vida, ni facultades, a causa de los límites de su inteligencia, para obrar de este modo se ve obligado a considerar como ciertos mil hechos y opiniones que no ha tenido ni el tiempo ni el poder de examinar por sí mismo, pero que otros más capacitados hallaron o han adoptado la multitud. Sobre esta primera base levanta el hombre el edificio de sus ideas propias. Pero no es llevado por su voluntad a obrar así, sino por la inflexible ley de su condición. Tocqueville, La Democracia en America II, Alianza Editorial, 
Nuestro conocimiento es algo mucho más complejo que una serie de eslabones que van uniéndose en un cadena, ya que cada nuevo eslabón puede cambiar la estructura de todos los anteriores, o puede que de una parte de esa cadena. Así ocurre con la idea de democracia. La cadena que nos han presentado como democracia es falsa. Y lo podemos afirmar porque ya falla no un eslabón intermedio: falla desde el primer eslabón de la cadena. Este hecho resulta tan grave que iremos demostrando uno a uno de ellos. Para que se dé una verdadera democracia es necesario que el primer eslabón de la cadena sea la representación. Representar significa estar presente por alguien en algún acto y tomar las decisiones o ejecutar las acciones que la persona representada nos haya encargado. Cuando, por ejemplo, damos unos poderes ante notario a un hermano, o a un amigo de confianza para recoger, digamos, una herencia porque nosotros estamos, por ejemplo, en EE. UU. y no podemos estar presentes en el acto de la lectura del testamento en España, el notario se encarga muy mucho de describir en el documento los poderes que tiene el representante. Eso quiere decir que el representante puede o no aceptar la herencia en nuestro nombre según nuestros deseos. Pero lo que no puede hacer ese representante es comprarse una casa con nuestros poderes porque no le hemos facultado para ello. O peor todavía, que cogiera la herencia y se la diese a una ONG mafiosa dedicada al tráfico de personas, o a cualquiera que pasase por la calle.

Los políticos: "Consejos vendo que para mi no tengo", por @jsobrevive

Artículo de colaboración de @jsobrevive

Lo de los listados de morosos en la España en la que vivimos es una auténtica espada de Damócles para cualquier consumidor decente. Puede ser una compañía de comunicaciones, energéticas o de seguros que en cuanto te la intentan colar con una factura injusta ya incluyen la famosa pulla para que te entre el miedo en el cuerpo: "Y si no paga incluiremos sus datos en el registro de morosos tal..." ¿Y quá hacemos la mayoría de nosotros? Pues pagar, pagar aunque se trate de una injusticia manifiesta, pagar aunque la Telefónica de turno esté incumpliendo incluso la propia publicidad por la que tú contrataste los servicios, pagar porque la legislación española ayuda a estas mafias que son estas grandes empresas extorsionadoras. Es curioso que en este país si apareces en los famosos listados no puedes contratar ni el seguro de coche OBLIGATORIO.

Que vengan estas amenazas de los mafiosos tiene la misma guasa a que vengan del gobierno, del cual me da igual el color que tengan, porque son unos auténticos ladrones. Es curioso, el gobierno legisla para que una empresa pague a un proveedor en un máximo de 60 días y ellos pagan cuando les da la gana. Pues bien he leído una curiosa noticia de la Secretaria de Estado de Presupuestos y Gastos, Marta Fernández Currás, "los morosos pueden salir de las listas pagando sus deudas". Y ahí lo deja la campeona.

No digo yo que en esos listados no haya morosos profesionales, indeseables que compran cosas sabiendo que no las van a pagar, que los hay, aunque los menos. Pero con los terribles años de crisis económica que llevamos, ¿no serán mayoría los que estén ahí porque no puedan pagar? ¿No serán mayoría los que estén en esos listados de una forma involuntaria a los que estén de forma voluntaria?
Esta gentuza de políticos que dirige nuestras vidas nos está reeducando de tal forma que la sociedad considera mucho más grave defraudar a Hacienda que matar a una persona. Busquen declaraciones de personajes tipo Pablo Iglesias sobre esto, de qué manera intenta justificar un asesinato de ETA y de qué manera habla de los defraudadores. El señor Iglesias sabe también que de la extorsión impositiva que vivimos en España es de lo que va a vivir él y los suyos y, no sólo está completamente de acuerdo, si no que incluso subiría esos impuestos. Claro, es que   continuar lectura>>>

Hutington original essay The Clash of civilizations

On the fault line: will the battles of the crusades be echoed in the future between civilisations such as Confucian, Japanese, Islamic, Hindu and Latin American?

World politics is entering a new phase, and intellectuals have not hesitated to proliferate visions of what it will be - the end of history, the return of traditional rivalries between nation states, and the decline of the nation state from the conflicting pulls of tribalism and globalism, among others. Each of these visions catches aspects of the emerging reality. Yet they all miss a central aspect of what global politics is likely to be in the coming years.

It is my hypothesis that the fundamental source of conflict in this new world will not be primarily ideological nor primarily economic. The great divisions among humankind and the dominating source of conflict will be cultural. Nation states will remain the most powerful actors in world affairs, but the principal conflicts of global politics will occur between nations and groups of different civilisations. The fault lines between civilisations will be the battle lines of the future.

Conflict between civilisations will be the latest phase in the evolution of conflict in the modern world. For a century and a half after the emergence of the modern international system with the Peace of Westphalia in 1648, the conflicts of the western world were largely among princes-emperors, absolute monarchs and constitutional monarchs attempting to expand their bureaucracies, their armies, their mercantilist economic strength and, most important, the territory they ruled. In the process they created nation states, and beginning with the French revolution the principal lines of conflict were between nations rather than princes. In 1793, as R. R. Palmer put it, "The wars of kings were over; the wars of peoples had begun."

This 19th-century pattern lasted until the end of the first world war. Then, as a result of the Russian revolution and the reaction against it, the conflict of nations yielded to the conflict of ideologies, first among communism, fascism-Nazism and liberal democracy, and then between communism and liberal democracy. During the Cold War, this latter conflict became embodied in the struggle between the two superpowers, neither of which was a nation state in the classical European sense and each of which defined its identity in terms of its ideology.

These conflicts between princes, nation states and ideologies were primarily conflicts within western civilisation. "Western civil wars," as William Lind has labeled them. This was as true of the cold war as it was of the world wars and the earlier wars of the 17th, 18th and 19th centuries. With the end of the cold war, international politics moves out of its western phase and its centrepiece becomes the interaction between the West and non-western civilisations and among non-western civilisations. In the politics of civilisations, the peoples and governments of non-western civilisations no longer remain the objects of history as targets of western colonialism but join the West as movers and shapers of history.

During the cold war the world was divided into the First, Second and Third Worlds. Those divisions are no longer relevant. It is far more meaningful now to group countries not in terms of their political or economic systems or in terms of their level of economic development but rather in terms of their culture and civilisation.

What do we mean when we talk of a civilisation? A civilisation is a cultural entity. Villages, regions, ethnic groups, nationalities, religious groups, all have distinct cultures at different levels of cultural heterogeneity. The culture of a village in southern Italy may be different from that of a village in northern Italy, but both will share in a common Italian culture that distinguishes them from German villages. European communities, in turn, will share cultural features that distinguish them from Arab or Chinese communities. Arabs, Chinese and westerners, however, are not part of any broader cultural entity. They constitute civilisations.

A civilisation is thus the highest cultural grouping of people and the broadest level of cultural identity people have short of that which distinguishes humans from other species. It is defined both by common objective elements, such as language, history, religion, customs, institutions, and by the subjective self-identification of people. People have levels of identity: a resident of Rome may define himself with varying degrees of intensity as a Roman, an Italian, a Catholic, a Christian, a European, a westerner. The civilisation to which he belongs is the broadest level of identification with which he intensely identifies. People can and do redefine their identities and, as a result, the composition and boundaries of civilisations change.

Civilisations may involve a large number of people, as with China ("a civilization pretending to be a state," as Lucian Pye put it) , or a small number of people, such as the Anglophone Caribbean. A civilisation may include several nation states, as is the case with western, Latin American and Arab civilisations, or only one, as is the case with Japanese civilisation. Follow reading >>>

Radiografía de los Podemita, por @Lagartijasoy diario El Diestro

Artículo de colaboración vía @Lagartijasoy El Diestro


Ignoro si Podemos surgió del 15 M, si es un grupo creado por dictaduras varias para introducirse en nuestro sistema, si ha salido de las mentes perversas de los Bilderberg, o es un engendro creado en un laboratorio especializado en reptilianos. Ignoro todo de su origen y sólo puedo juzgar a sus dirigentes por las locas ideas que emiten sus lenguaraces bocas y los extraños actos que exhiben, en público o privado. Su desarrollo intelectual, que en ocasiones puede parecer adelantado, sin embargo no lo es y lo demuestra el hecho de que adoptan ideologías políticas decimonónicas.

Por su repertorio de conductas, la dificultad para adaptarse al medio, sus escasas habilidades sociales y la ausencia de los códigos morales compartidos por la mayoría de miembros de su cultura, bien podría decirse que se trata de un grupo humano que al fragor de la tribu y en la intimidad de sus cavernas, se retroalimenta con los mantras y letanías que recitan en sus rituales. "No al capitalismo, no a la propiedad privada, no a la libertad, ommm, no al capitalismo..."

Quizás entre psicólogos, sociólogos, zoólogos y antropólogos, logren entender a este extraño grupo humano. Cómo surgieron, dónde habitaban, cómo se desarrollaron, cómo se reproducen y se relacionan y hacia dónde les dirige su proceso evolutivo. Preguntas a las que aún somos incapaces de dar respuesta.

Mención aparte merecen sus seguidores, ciudadanos que en un momento determinado, y por dispares circunstancias, abandonaron la senda normalizada del sistema para prestar su apoyo a un grupo tan inquietante como desconocido. A un grupo que bordea y evita los usos, costumbres y normas que durante siglos nuestra civilización se ha ido otorgando a si misma para poder sobrevivir y evolucionar lo más confortablemente posible.

De los seguidores y simpatizantes, empero, sí se pueden conocer al detalle tanto la causa como el origen, los motivos y las justificaciones. O las excusas. De este modo, se puede establecer la siguiente taxonomía:

1) El Okupa. Personas (por llamarles de alguna manera), acostumbradas a vivir al filo del sistema, al que se oponen por ídem. Ocupan la propiedad privada ajena, no porque ellos carezcan de ella, sino porque les sale de cierto lugar de su anatomía. Y por molestar, mayormente.

2) El Perroflauta. Es probablemente el primer prototipo que se conoce de este grupo humano. Aplaudido en los inicios, con el tiempo se ha convertido en una rémora y una vez logrados los primeros objetivos políticos, se observa que donde hubo rastas ahora hay medias melenas y las flautas han sido sustituidas por Ipads en los que seguir los últimos casos de corrupción pepera difundidos por las sectas audiovisuales afines.

3) El Carente. Ciudadano que nada tiene y por ello nada tiene que perder. Vota a este grupo porque puede salir beneficiado de algún modo.

4) El Despojado. Ciudadano desesperado, con el que la crisis se ha cebado de un modo especialmente virulento. Vota a los contrarios de quienes él cree que han sido responsables de sus pérdidas. Como el anterior, nada tiene que perder y su voto es un acto de rebeldía, un ladrillo morado tirado a la cabeza del poder.

5) El Tonto-listo. Persona de escaso nivel cultural con tendencia a sentar cátedra. Se mueve en círculos en los que todos son tan tontos o más que él, y en sus monólogos (o soliloquios) se explaya sobre lo divino y lo humano. Es posible que él tenga respuesta a todas las dudas con las que he iniciado este artículo.

6) El Listo-tonto. Se trata de una persona culta e inteligente pero que, por razones que los neurólogos aún buscan en entre las circunvoluciones cerebrales de los ratones de laboratorio, muestran grandes dificultades para gestionar sus recursos cognitivos. Capaces intelectualmente, se muestran sin embargo incompetentes a la hora de analizar hechos y sucesos, motivo por el cual son fácilmente manipulables, sobre todo si se trata de cantos de sirena. Y es que todo el mundo sabe que es difícil resistirse a los cantos y encantos de estos seres mitológicos.

7) El Buenérrimo. Ciudadano de buenos sentimientos y gran corazón, tanto, que asimila la imagen del líder a la del hijo del Santísimo, y toma sus palabras como prédicas a los apóstoles. Confunde el igualitarismo con la igualdad, la venganza con la justicia y la expropiación con el reparto de los peces y el pan. Cree que nacionalizar es un acto bondadoso para dar de comer a los pobres, y que la redistribución de la riqueza tiene un sentido robinhoodiano. Ve una camisa blanca y una coleta y se arrodilla, en el convencimiento de que se trata de una aparición divina, como si el color de la camisa se correspondiera con el del corazón. El buenérrimo es una persona buena hasta el extremo, lo malo es que los extremos se tocan y a veces es difícil distinguir al muy bueno del muy malo.

8) El Progre-Guay. Se trata de personas "normales" pero con un apego patológico a la pana, la música de los 70, la barba y las axilas sin depilar.

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DIARIO DE UN SUPERVIVIENTE ARRUINADO: Los pijomunistas

Artículo de colaboración

Cuando aparecen nuevas realidades sociales gente inteligente acuña nuevos términos para definirlas. Si esos términos reciben cobertura mediática llegan a formar parte del colectivo hablante en poco tiempo. Nuevas palabras que en el Siglo de Oro pudieron tardar mucho en formar parte del idioma y ser reconocidas por la Real Academia ahora probablemente necesiten mucho menos tiempo para adquirir esa categoría, o simplemente desaparecer con la misma facilidad que llegaron porque si el mundo es cambiante ahora es hipercambiante. La palabra "Pijomunista" puede haber llegado para quedarse porque el sistema oligárquico es el más estable de los sistemas políticos; más que las monarquías, las democracias, las dictaduras o cualquier otro. Ha nacido una nueva casta: la pijomunista

El bloguero Javier Villacorta es un auténtico pintor con la palabra, y ha acuñado el término pijomunista en su excelente blog DIARIO DE UN SUPERVIVIENTE ARRUINADO, invitándonos a un paseo por aquello que no dicen los medios, pero muchos piensan en casa. La gente no es tonta, no tanto como creen los políticos.

Vicente Jiménez






DIARIO DE UN SUPERVIVIENTE ARRUINADO: Los pijomunistas







No, aunque lo parezca por el título no lo es. Esto no es el argumento de una película de Pajares y Esteso (dos genios), tipo: "Los liantes", "Los bingueros", "El currante" o la gran "Yo hice a Roque III". Esto no es ninguna película, los pijomunistas son una nueva clase social española, la chachi, la bienqueda, la que pita y, sobre todo, la que reparte ética y moral allá por donde va. Un pijomunista es, normalmente, un treintañero, hijo de papá, papá y mamá de profesión liberal bien remunerada o del alto escalafón del funcionariado público. Niños a los que nunca les ha faltado de nada y que han sido educados en el "progresismo izquierdista" de unos padres fieles a los conciertos de Aute, Serrat o Victor Manuel y Ana Belén. enlace al resto del ariculo


3000 años de historia pueden desaparecer


La globalización, la recesión, las altas finanzas carentes de moral, el empleo precario carente de moral, las políticas y movimientos de inmigración masiva carentes de moral, etc., todo ello ocurre obedeciendo a motivos de los que no tenemos ni tendremos jamás información fiable (gracias a los medios), pero cuyos efectos sí experimentamos nos expliquen lo que nos quieran explicar los medios. Por ejemplo, antes, un mileurista era considerado como un paria y ahora los canales de tv se encargan sutilmente de presentarlo como a un privilegiado vencedor. Guai, que se las arregla con los mil Euros y encima comparte fiambrera de buen rollo con los "compis" del trabajo. Y hay miles de ejemplos más, pero creo que la idea se ha captado ya. En realidad, esta gran mentira de la igualdad está acercando el Primer Mundo al Tercero y no el Tercer Mundo al nivel del Primero. Esa es la forma de control a la que en realidad aspiran los populistas junto a los sistemas teocráticos; y ellos lo saben, aunque prediquen lo contrario. Si la partidocracia (no vivimos en democracia) casi ha destruido a la clase media que heredó del franquismo, los populistas la barrerían por completo del mapa. De culminarse sus pasiones, las sociedades estarían compuestas por una masa de pobres muy pobres y unos pocos ricos muy ricos, controlando la producción y distribución pero no de la riqueza, sino de la pobreza bajo un sistema absolutamente fascista que ellos llamarían democracia.

Si vemos unas pisadas sobre la nieve podemos deducir que alguien ha pasado por allí, y también esas mismas pisadas evidencian hacia dónde se dirigen las huellas.

Debido al papel de universidades y medios de comunicación, pisadas en la nieve son las únicas pistas que tenemos ante todos los cambios vertiginosos que están ocurriendo en poco tiempo, y apuntan todas ellas a un mismo punto cuya interpretación depende de nuestra formación e inteligencia. Todas las evidencias convergen en la destrucción de la cultura occidental y de la clase media, es decir, la destrucción no solo de una civilización con más de 3000 años de historia sino de los logros que se consiguieron tras el paso de una cultura greco-romana, una Edad Media, un Renacimiento, una Revolución Americana, las Revoluciones Europeas, nuestro arte; nuestra forma de vida, en definitiva. Quieren destruir nuestra forma de vida y nuestra cultura. Y hasta aquí puedo leer. Como pista: en este momento, dos filosofías políticas tienen ese objetivo y además tienen los medios económicos y mediáticos para conseguirlo. Esos dos sistemas políticos además no se cortan en manifestarlo.

Pero todavía estamos a tiempo: si somos capaces de detectar el problema estamos dando un paso muy importante; el primero hacia la solución.Si ellos odian la democracia hay que contestar con más democracia, pero con de la de verdad.

V. J.

¿Serviría cambiar de casta?


Se congregaban en una plaza y alguien se lo ha regalado. Ya han conseguido cambiar el duro asiento del suelo en la plaza del Sol por el de las mullidos sillones en Bruselas, Ayuntamientos y el Congreso. De llamar rabiosamente “casta” a la clase política han pasado a borrar esa palabra del diccionario; no sea que alguien se lo llame a ellos también. Se emocionan extasiados en las mieles del compadreo con la gran banca y empresarios ya que lo primero que hicieron fue contactar con ellos. Si se fijan, a la izquierda emergente con pretendidos tintes marxista no se les ha escuchado, en realidad, jamás criticar a ningún banquero; y lo primero que hizo su líder fue salir por todas las tv, y en especial la Sexta, encantado de conocerse a sí mismo junto a la flor y nata de los empresarios. Este servidor lo vio televisado con sus propios ojos y este servidor sí que mantiene memoria histórica de lo que le ha tocado vivir. Debo señalar que la tv la veo, pero no la escucho. La falsedad no me interesa y prefiero interpretar solo las imágenes, aunque sean sesgadas. Si Edipo solo alcanzó la sabiduría cuando, al final, estaba ciego; puede que la mejor manera de acercarse a la verdad con la tv sea siendo sordo.

Permítanme una pequeña historia sobre nuevos arribistas. Cuentan que tras una dura derrota, un general estaba recorriendo el campo de batalla y vio entre montones de cadáveres a un soldado de su ejército agonizando y cubierto de una masa informe de moscas, tábanos y sangre. El general se acercó conmovido a ayudar al moribundo para espantarle las moscas; pero el herido le imploró con un hilo de voz apagada que no lo hiciese. Sorprendido, el general le preguntó por el motivo: “Al espantar las moscas — respondió el herido—, mi sufrimiento se hará insoportable, pues ahuyentados estos parásitos hartos de sangre, que ya casi no me molestan, vendrán otros hambrientos y mi agonía se multiplicará. Déjeme morir en paz mi general”.

A la clase media, que lo poco que tenenos nos lo hemos ganado a sangre y fuego tras una vida entera de lucha y duro trabajo, más nos vale mantener las moscas que ya sufrimos que no confiar en otras nuevas por mucho que prometan que no nos picarán. No nos hace falta que vengan nuevas castas parasitarias a chuparnos la poca sangre que nos quede. Quienes ya tenemos experiencia sabemos a dónde nos quieren llevar quienes están hambrientos de poder y de culminar su avaricia. Nunca hemos gozado de libertad colectiva, pero por lo menos la libertad personal todavía la mantenemos; como derecho a la propiedad, a contratar o a ser contratado, por ejemplo. La nueva casta parasitaria nos quitaría hasta esos derechos.

La perspectiva de tener a un gorila rojo de presidente perpetuamente instalado en el poder absoluto diciendo “exprópiese”, como ocurrió en Venezuela; o dispuesto a abrir las fronteras, con la inevitable invasión masiva de inmigrantes tendría un coste social y económicamente suicida. Y ya sabemos a quiénes les robarían lo poco que tienen para mantenerlo. Desde luego, a la gran banca y empresarios con quienes televisivamente escenificaron las palmaditas en la espalda no.

Pero hay otra maravillosa posibilidad que se oculta a los españoles y cuya verdad jamás veremos divulgar a ninguno de los partidos, ni a los serviles medios de comunicación, catedráticos, artistas, intelectuales, etc. Esa opción es la que ofrece la confrontación entre los poderes ejecutivo y legislativo, tal como Montesquieu magistralmente descubrió en su Espíritu de Las Leyes. Señores lectores: sin separación de poderes enfrentados entre sí sometidos a perpetua tensión la corrupción está asegurada. El político que os cuente que luchará contra la corrupción mediante leyes y normativas desde un sistema partidocrático como el nuestro o es un necio, un ignorante, o peor; todo junto y además es un corrupto. El sistema contra la corrupción ya se inventó gracias a grandes pensadores y filósofos que señalaron un camino que el poder prefiere obviar. No los vamos a mencionar aquí pero se explican en el blog.

Vicente Jiménez