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La democracia clara y el chocolate espeso


Voy a contaros una pequeña historia: en cierta ocasión fui testigo de cómo una pregunta conveniente y hábilmente planteada consiguió que barbudos y progres melenudos - uniforme oficial de la progresía de aquella época- eternamente armados con pancartas de “Yankees go home” y “fuera bases americanas”, junto a toda la izquierda más rancia en pleno, votase un sí rotundo a la OTAN cuando Alfonso Guerra, vicepresidente del entonces gobierno socialista, hizo campaña a favor y tuvo la genialidad de redactar la pregunta de forma que le votasen que sí. Pese a este hecho puntual, hoy nadie puede demostrar quién será el próximo presidente de España, como no sea echando las cartas o por artes adivinatorias. Quien crea en ellas, crea también que las ciencias políticas existen.

Podemos tomar como ejemplo de teoría bien establecida la evolución biológica, ya que generaciones de biólogos la han probado y ha pasado por el tamiz de innumerables observaciones. Las teorías beben de observaciones directas. No obstante, ninguna teoría puede ser considerada como una verdad absoluta o la última verdad, ya que pueden darse nuevas observaciones que deshagan esa teoría en favor de otra nueva o simplemente la pulverice. Una sola observación que contradiga la teoría ya es más que suficiente para derrumbarla.


Veamos qué pasa si extraemos con valentía observaciones directas del método de elección de los presidentes de gobierno de nuestra nación para establecer si la hipótesis que nos han dado durante cuarenta años de que vivimos en democracia, casi ya un principio de tanto repetirlo, pasa un análisis serio e inteligente. No olvidemos que la diferencia entre una teoría y un principio es que las teorías pueden cambiar, pero una vez establecido un principio es tan solido que no cambiará nunca.


Unos diputados son los que escogen al presidente de la nación española; de tal suerte, que el reparto proporcional dan una potencia de voto a unos partidos bisagra representantes de minorías y cuyo objetivo final es nuestra destrucción como nación: si descuartizan España ésta desaparece como nación. Y es a partir de la deslealtad del aspirante a presidente, que es nombrado como tal gracias al pacto con los secesionistas, la forma en que se nombra en ciertas ocasiones al presidente de la nación española.


Bien, ya tenemos un motivo que contradice la hipótesis de que los españoles vivimos en democracia porque, desde luego, a la totalidad de la ciudadanía española no nos preguntan nada de eso del "derecho a decidir". Desde el punto de vista científico, la hipótesis que nos han vendido por la cual vivimos en democracia ha volado dinamitada por los aires: aquí las prebendas y derechos son para las minorías mimadas. Y los trozos de cualquier estructura democrática siguen volando con el impulso dado por la Ley d'Hont antes de llegar al punto máximo de altura, pararse en el aire en un punto infinitesimal y volver cayendo atraídos por la ley de gravedad ejercida por consensos: ojalá cayeran por la gravedad de la Ley.


Para empeorar las cosas, esos diputados no los nombra el pueblo, no. Esos diputados los nombra el mismo futuro presidente sometido a los secesionistas porque lo importante es el poder: sea al precio que sea. Es él quien confecciona las listas y el orden en el cual aparecen los aspirantes a diputados. Así, si estás en los primeros puestos de la lista tus opciones de sumarte a las prebendas de la casta política son mayores desde el momento en que entras en la ruleta de la suerte. Si estás de los últimos de la lista... ya sabes: hay que hacer la pelota un poco más... digo: méritos una temporada más. Si alguien duda sobre la obediencia ciega al jefe, salga o no elegido como presidente, que siga viviendo en la felicidad de su ignorancia: “Mira que te quito o te muevo de la lista... o simplemente te hago desaparecer de la lista”. He ahí la cuestión.


A todo esto, los ciudadanos un día cada cuatro años se convierten en funcionarios y te pueden elegir. Es indiscutible que los ciudadanos somos funcionarios el día de las elecciones, ya sea el que sea el partido al que votes éste estará incrustado en el Estado, será pagado por el estado y puede que llegue a legislar: ¡Viva la separación de poderes!


Un observador extranjero que entienda bien el idioma español y lea nuestros periódicos debe quedar estupefacto ante otros hechos incluso más evidentes todavía: el gobierno, por ejemplo, debería tener totalmente prohibida la entrada en el Congreso de los Diputados. Puedo imaginar a nuestro patidifuso observador extranjero preguntándose: -¿Qué hace una bancada de gobierno tras otra, sea del color que sea, legislando?-
La bancadas de colores son ya una traición a las normas de la separación de poderes de la democracia. Los colores para los caramelos. Las bancadas de colores son la prueba palpable de que los partidos forman parte del Estado.

Menos mal que tenemos algún jefe o jefa de partido por ahí que dice que cambiará el sistema de listas cerradas:

- Amigo – dice - la solución está en las listas abiertas. Yo cambiaré el sistema electoral. Votadme y la democracia está servida. -

Pobres ilusos quienes crean que las listas abiertas significan algún cambio sobre el sistema de listas cerradas. ¿Es que no estarás votando a alguien dentro de un partido perteneciente a una bancada que legisla y sigue formando parte del Estado? Seguiremos votando al partido y no a la persona:

- Yo a ti te voto porque te presentas por el PP, o porque eres del PSOE o de CiU o del PC o de IU, o del que sea. Sin el partido y lo que mande tu jefe no vales nada. Te debes al partido y a su disciplina de voto - eufemismo de dictadura. ¿Es que no lo veis? Casi estamos insultando a ese pobre hombre.

El nombre elegible en listas abiertas tiene el mismo compromiso con el partido que el que aparece en las listas cerradas. Otra cosa sería que eligieses a una persona de tu distrito electoral con mandato imperativo. Es decir, obligado a hacer lo que tú le mandas, no le que le manda un partido.


Y lo triste, lo verdaderamente deplorable es que en las redes sociales han introducido voces defendiendo el gran logro que representarían las listas abiertas y mucha gente de buena fe se lo cree. Las listas abiertas que empiezan a asomar tímidamente en los medios de comunicación, como el invento del siglo, como la gran reforma en nuestra constitución para alcanzar más cotas de democracia garantizarán un siglo más de dictadura. Llevamos 40+40 años donde el gobierno propone las leyes y le imprime carácter coercitivo cuando las publica en el Boletín Oficial del Estado. Me parece bien como dictadura mediante oligarquías de partido, pero no como democracia. En democracia ningún  gobierno puede legislar: así de simple. Cuando queramos democracia el gobierno no podrá ni entrar en el Congreso para nada, o solo lo hará excepcionalmente como invitado. Cuando queramos democracia el gobierno no podrá legislar. Cuando queramos democracia el gobierno no podrá imprimir ningún boletín de leyes. Ese día los poderes legislativos y ejecutivos estarán completamente separados tal como nos indicó Montesquieu.


Con las razones expuestas, no es que hayamos dinamitado la idea de que en España haya democracia: es que le hemos aplicado una carga termonuclear. Una sola... una sola razón es suficiente para destruir una hipótesis y desecharla para siempre. Calculen Vds.

Vicente Jiménez






9 comentarios:

  1. Vaya... entonces yo soy uno de esos ignorantes que creía en las listas abiertas... por supuesto, no creía que solo cambiando las listas abiertas iban a mejorar las cosas, tenían que cambiar muchas cosas más.
    Sigo siendo un ignorante en estos temas, pero me voy enterando poco a poco... de momento lo siento si digo alguna idiotez!
    No entiendo muy bien lo que dices que no debería haber partidos... porque quien va a votar a alguien que no pertenezca a un partido? porque no se podría dar a conocer...
    Yo creía que votando con listas abiertas, el candidato no le debe pleitesía a su partido, pero es verdad q al final uno votaría a la persona por pertenecer a tal o cual partido lo que al final no cambiaría gran cosa.
    Y otra cosa, lo de no poder entrar en el congreso de los diputados... no es allí donde se decide casi todo? Si no fuera así, quién cambiaría las leyes?

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    1. Estimado amigo
      Claro que puede haber partidos y es sano que los haya. El problema es que todos los partidos están incrustados en el Estado. Los partidos deben ser nuestros, de la sociedad civil: nunca del Estado; y ahora son órganos del Estado. Ello contradice la división y separación de poderes.

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  2. las listas abiertas solo sirven para saber a kien se vota, yo soy una ignorante en estos temas, solo se ke este sistema no me gusta, y creo ke los partidos una vez ke llegan al poder se corrompe como tambien creo ke el poder debe ser de la ciudadania

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    1. Ese tema lo resolvió Montesquieu cuando propuso separar los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Como el poder corrompe, la solución era separar los poderes; y siendo cada uno muy poderoso que unos poderoso se vigilaran a los otros. Después, el pueblo ha de tener gente que le represente (esté presente por ti) en uno de esos poderes, que es el legislativo. Si lees otros artículos que he publicado lo entenderás perfectamente: El día que logramos la Democracia http://elparnasillo.blogspot.com/2013/04/el-dia-que-encontramos-la-democracia.html?spref=tw

      Un saludo

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  3. Estimado Vicente: hay partidos que, de buena fe, proponen listas abiertas en las que los candidatos a diputado serian elegidos por las bases en votación secreta.
    La pregunta es: ¿se aproxima esto a la democracia o sigue siendo un fraude al elector y, por tanto, pseudodemocracia?

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    1. Esa es la pregunta del millón, porque los medios nos inundan con la desinformación que los partidos tienen y nos dan.
      Las listas abiertas son tan malas para un sistema democrático de verdad como las cerradas. El motivo es que el VERDADERO PODER no está en el orden de la lista sino en confeccionar la lista: y ese poder seguirá en los partidos a través de sus jefes. En Italia (tiene un sistema muy parecido al nuestro = tiene los mismos problemas) se hizo una prueba con listas abiertas y fue un verdadero fracaso; pero aunque hubiese sido un éxito hubieran seguido sin democracia.


      ¿Quieres democracia? : diputado de distrito uninominal (nada de listas) con carácter imperativo (propone en el Congreso las leyes que sus electores le han mandado, no otras) y revocable (si lo hace mal, hay mecanismos para sustituirlo rápidamente por otro representante. Recuerda: un representante es quien "está presente por ti" y no por un partido.

      Así es como se garantiza la representación: no a través de los partidos. El partido se tiene que adaptar a esto y no todos adaptarnos a los partidos. Eso implica que la unidad democrática no son los partidos: es el Colegio Electoral. Ese debería ser el verdadero intermediario.

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  4. - Lo primero que hay que comprender es que el sistema parlamentario se carga la división de poderes.
    - Lo segundo es que una constitución realmente democrática solamente puede ser modificada por la mayoría absoluta (la mitad más uno) del censo electoral, y que ese mismo cuerpo electoral debe tener la capacidad de proponer enmiendas constitucionales por su propia iniciativa (a través, por ejemplo, de la recolección de firmas de un porcentaje, digamos del 5%) del cuerpo electoral.
    - Lo tercero es que el poder judicial esté completamente separado del poder ejecutivo, con un presupuesto propio sugerido por él mismo.
    - Lo cuarto imprescindible es que el sistema electoral sea integralmente proporcional, para que todas las corrientes de ideas estén presentes en el parlamento (esto indica que la circunscripción uninominal no permite este básico democrático).
    - Y quinto y único imprescindible es que el presidente del gobierno sea elegido directamente por el cuerpo electoral, preferentemente a doble vuelta.

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    1. Creo que nos podemos poner de acuerdo casi en el 90%- Cierto en lo primero respecto al sistema parlamentario; sistema que veo lógico para GB por su evolución desde la Gloriosa. Suiza es caso aparte y Francia, desde luego, respeta la doble vuelta. Montesquie decía que el poder legislativo era "casi nulo" desde el punto de vista político. Así que totalmente de acuerdo con lo que Vd dice que hay que darle de comer aparte. Lo importante es que una constitución recoja cómo enfrentar al legislativo y ejecutivo. Respecto al diputado de distrito uninominal es ese 10% en lo que no estamos de acuerdo. Según mi criterio es precisamente el reparto proporcional la causa de la no democracia. Por ello el concepto de distrito electoral con un representante aspirante al cuerpo del Congreso.

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  5. - Ciertamente, nos diferenciamos en ese 10%.
    - Mi visión, más clara: El parlamento, en mi opinión, debe ser la caja de resonancia de la ciudadanía y el controlador del ejecutivo. Ambos cometidos no pueden ser cumplidos en el sistema de distrito uninominal.
    - En un sistema parlamentarista el problema alcanza, ciertamente, sus mayores niveles. En este caso, no habrá nada que se oponga al ejecutivo, ya que efectivamente ambos se retroalimentan hasta alcanzar la mayor eficacia avasalladora.
    - En un sistema presidencialista el problema puede disminuir, ya que al ser elegido en forma separada y directa por el cuerpo electoral, puede haber diferencia de opiniones e intereses entre ejecutivo y legislativo, pero también puede resultar avasallador con una corriente de opinión ciudadana que sea incluso ligeramente mayoritaria.
    - La diferencia, creo, está en el concepto de democracia. Los que creen que ella se produce con el dominio de la mayoría sobre las minorías, otros creemos que la democracia es plena con la presencia de la concepción más liberal de todas, es decir, del respeto a las diferencias y los derechos de la minoría, especialmente los de las minorías más importantes: cada individuo en sí.
    - En ese sentido, estoy muy de acuerdo con los principios de los Padres Fundadores de los EUA, especialmente el concepto fundamental de Madison: "poder contra poder, ambición contra ambición". Ese principio solamente puede fundamentarse cuando ejecutivo y parlamento responden a intereses distintos claramente expresados, y eso se logra con el sistema proporcional integral.
    -Encantado de debatir con usted.

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