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Fuera de juego democrático


Resulta peculiar observar cómo tras repetir una misma mentira muchas veces ésta parece terminar convirtiéndose en verdad, especialmente para aquellos cuya credulidad infantil raya en esperar la visita de los reyes magos. Puede que los mismos que urdieron las fabulaciones acaben también por creerse sus propias mentiras. La zarabanda nacionalista orquestada no solo por los interesados sino también por los medios martillean a unos atónitos españoles con la zanahoria de que España está cada vez más en una situación de jaque mate y que Cataluña se separará de nosotros como un trozo de iceberg a la deriva. Pero la cruda realidad es que nadie está jugado al ajedrez democrático, porque el ajedrez tiene unas normas concretas que no pueden cambiarse. Si las cambiáramos estaríamos jugando a otra cosa, pero no al ajedrez; y esta es la situación en la que nos vemos. Ni el gobierno español ni el catalán están jugando con las normas de la democracia a las que tanto apelan. Para unos el alfil en esta partida es la ley. Pero un alfil se mueve en el tablero del ajedrez en diagonal y no puede saltarse ninguna ficha. Como los que pretenden basarse en la ley de la Constitución no pueden hacerlo porque para que el alfil de la constitución exista debe reflejar cómo va a ser representado el ciudadano y cómo deben establecerse la separación de poderes según el Art.16 de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Busquen Vds. en nuestra constitución esos poderes que no solo deben estar separados sino enfrentados y vigilantes en perpetua tensión los unos contra los otros a ver si están contemplados en algún lado. En cambio, escuché acertadamente en una conferencia a A.G.Trevijano denominar a nuestra constitución como una ley fundamental de partidos pertenecientes al estado. Según las normas de la democracia formal los españoles carecemos de representantes, de separación de poderes y por el art. 16 de los derechos del hombre, de constitución.

Para los nacionalistas el panorama para poder apelar a la democracia es todavía peor: aquí alfil se mueve ya como un caballo desbocado. Así el nacionalismo no tiene reglas democráticas, las poca que pretende tener se las inventan y luego ni siquiera cumple con esas mismas reglas. La democracia a la que tanto apelan y eso de que son "la veu del poble" es una de esas fábulas reiterativas, que para ellos acaba por convertirse en verdad.

En primer lugar, parten con la misma mochila no democrática que todos los gobiernos de esta llamada democracia. El voto de un ciudadano de uno de esos pueblos de la Cataluña profunda donde la manipulación de los nacionalistas ha incidido más virulentamente vale muchas veces más que el voto de otro votante de l'Hospitalet o de Badalona o Sant Feliu, contrarios a la secesión. 

Total, que en la no democracia de los repartos proporcionales los separatistas ganan por goleada; pero si se aplicase democracia de verdad se contarían los votos a favor y en contra como en cualquier plebiscito democrático que se precie. Entonces, el supuesto argumento de que están obedeciendo la voz del pueblo no dejaría de ser una mentira más porque el NO a la secesión gana por goleada. Aquí el alfil negro no se mueve ya como un caballo desbocado sino como le da la gana. Como las movería un niño de tres años; incluso fuera del tablero.

Y a todo esto, el pueblo se halla completamente desinformado creyéndose mentira tras mentira.Y peor: creyendo que por votar hay democracia.

Y ¿cómo se explica este fenómeno de manipulación masiva? Es evidente que somos seres manipulables. Simplemente se trata de una de las formas en que nos trabaja el cerebro cuando recibimos información. Podemos observar la facilidad con la que un niño es capaz de manipular a sus padres y sabemos cómo un médico o un psicólogo nos pueden inducir hacia la cura, o interpretar un problema mediante una serie de preguntas, redirigiéndonos hacia otro punto de vista beneficioso para nosotros. La policía también utilizan las mismas técnicas para descubrir la verdad sobre un delito. Y cómo no, los políticos eficientemente asesorados por hábiles ingenieros sociales enmarcan sus mensajes de forma que tengan un alto impacto en la población y puedan dirigirla en función de sus objetivos; a veces para bien y otra para mal del pueblo; como en este caso que nos ocupa. Los manipuladores son los únicos con acceso al tablero y manejan la información, que por algo llamamos "información privilegiada". Ajenos al tablero estamos nosotros, que recibimos esa información, si es que lo hacemos, tratada, filtrada y sesgada. Se trata de ver cómo nos podemos asomar nosotros, aunque sea sólo para echar un rápido e incompleto vistazo en esta peculiar partida con más probabilidades de acertar.

¿Cómo nos podemos defender contra la manipulación cuando ésta tiene como objetivo llevarnos a donde de buen grado no hubiéramos caminado jamas? En castizo “llevarnos al huerto”…

Está claro que mediante una educación e instrucción libre alejada de adoctrinamientos. Si existen una bala de plata contra la bestia, la manipulación o ingeniería social, cuando ésta tienen como objetivo perjudicarnos, es la educación, la información veraz y el contrastante de ideas mediante el debate.

¿Cómo consiguen convencernos para llevarnos a donde jamás hubiésemos ido por voluntad propia? Unas veces, por ejemplo, creando un estado de pánico y ansiedad donde aparece una figura salvadora. Otras, creando un clima de confianza y otras esperando a que la víctima baje la guardia. Este tipo de actuaciones reciben el nombre de vectores.

Para Cristopher Hadnagy, una víctima propiciatoria está siempre sujeta a la influencia dada por la siguiente ecuación: pretexto + manipulación + ambición, codicia, premio … =Ingeniería social

Un ejemplo muy fácil de entender, donde se darían todos estos elementos es en el “timo de la estampita”, o en cualquier otro. La víctima siempre se pone una venda de forma inducida, y pica ...

Nuestro gran error es creer que estamos a salvo, que somos demasiado inteligentes para que nos manipulen, o en este caso nos timen. Hadnagy, junto a otros dos expertos, conducían un delicioso y didáctico programa tipo “reality show” en la BBC, donde se ejecutaban toda clase de timos reales a personas normales y corrientes; y se recogía todo el proceso mediante cámaras ocultas. Es increíble lo bien planificado y cómo manipulan a la víctima para que les diese, digamos, el pin de su tarjeta o un maletín de diamantes:

"Dame a alguien que se crea a salvo de la ingeniería social y será una víctima fácil y segura …" - solía decir Hadnagy.

Al final, explicaban dónde estaban nuestras debilidades, cómo actuaban sobre ellas los timadores (qué vectores utilizaban) y cómo defendernos ante estos ataques; y todo acababa bien para las víctimas, que habían aprendido una buena lección. Seguro que ya estaban vacunados contra ese timo, para siempre, y sólo les había costado un buen susto.

Si esto lo pasamos al ámbito de la política, podremos comprender cómo este tipo de formación llega sólo a los expertos, y lo importante que es tener una idea, por lo menos, de los vectores que se utilizan.

El peligro en una asamblea o en la misma democracia está en la manipulación. En mi opinión, nos iría bien categorizar esas ideas sueltas que tenemos, esas intuiciones... La verdad está ahí afuera para el que se atreva a enfrentarse a ella y el monstruo puede ser derrotado.
 

Mientras, en el oasis catalán para Manel, Pepe y Ricard el único problema y la única conversación es lo de la autonomía; y por supuesto no hay recortes, ni familia Pujol, ni paro, ni 3% (que más quisiéramos que hubiese sido solo el 3%) y jamás hemos tenido gobernantes mejores donde todo vaya mejor. Asín es.

  Vicente Jiménez 


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