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La perversión del lenguaje en una sociedad confundida


Han vuelto a las andadas; y siendo época de elecciones no han tardado en reaparecer con sus trasnochados mantras, sus insostenibles falsedades y sus tribunales inquisitoriales que depuran cualquier pensamiento libre que se salga de lo dogmáticamente correcto. La corrección política, a la que se aferran desde sus flamantes púlpitos mediáticos los nuevos sacerdotes de la demagogia vuelven a intentar vendernos su charlatanería de vendedor de crecepelos. Y de tanto repetir sus soflamas éstas parecen conventirse en verdades universales. Ya lo decía el ministro de propaganda nazi: "si una mentira se repite muchas veces acaba por convertirse en verdad".

Sin el menor rubor estos trileros de la verdad son capaces de defender lo mismo y lo contrario a la vez , y el pueblo llega a apadrinar ideas que salen de una caja que empezó siendo cuadrada y ha acabado por ser tan plana como simplonas son sus ideas. La televisión ha sustituido lo que en otrora fueron los púlpitos en las catedrales por una caja plana de y por y para ideas planas. Tampoco nadie se atreve a contradecirles para no ser tachado de "facha" o cualquier otra lindeza que solo demuestra su pobre talante intelectual.

Ello nos ha conducido a una falsa moral que utiliza perversamente el lenguaje permutando, significantes por significados; confundiendo, por ejemplo invasión masiva por refugiado, chacha por técnica ayudante del hogar o traición "con matices" y secesión por "desconexión".


Ese lenguaje que es capaz de afirmar algo y lo contrario a la vez según convenga lo utilizan esos próceres de las tertulias y lo políticos sin ruborizarse. Ese lenguaje que dice luchar, digamos, por la igualdad de la mujer y que la ley debe ser igual para todos; pero que, en cambio, es capaz de distinguir entre delitos genero ¿En qué quedamos?  ¿La ley es igual para todos, o no lo es? Ese, amigos, es el relativismo; y ante el relativismo no podemos estar seguros de nada. El relativismo es tan vacío como las ideas que afirma defender porque es lo más acientífico que existe.

Para muestra de ese vacío un botón - Por un lado unas facciones de mujeres afirman luchar por la igualdad de la mujer, pero lo hacen exhibiendo en público las tetas, que no deja de ser una notable diferencia física con los hombres; pero nunca se les ha ocurrido manifestarse por ptoblemas profundos de verdad y prácticos como es el hecho de que la mujer de un esposo fallecido siga cobrando la pensión íntegra; una pensión por la que el marido trabajó toda una vida ¿De qué han servido las flamantes ministras socialistas de igualdad a la hora de la verdad? Para pagar más impuestos, sin duda.

El relativismo no soporta el más mínimo análisis serio. Es un verdadero disparate y cualquiera que tenga dos dedos de frente no podrá dejar de percibir  la gran mentira que mediante las potentes correas transmisoras de los grandes medios de comunicación intentan vendernos. Nada mejor que pervertir el lenguaje para que una mesa deje de ser una mesa, el pan pan y el vino vino.

Vicente Jiménez

6 comentarios:

  1. ¿Cómo se puede ser políticamente correcto sin recurrir al eufemismo?

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  2. Imposible. La corrección política pervierte el lenguaje mediante eufemismos; o a veces mintiendo descaradamente llamando a lo blanco negro

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  3. Respuestas
    1. Uno no puede menos que compartir la preocupación por la manipulación verbal o de cualquier otra índole pero, Vicente, tampoco es científico generalizar y la problemática de los géneros es más cultural que política. Después de enojarte conmigo acepta, por favor, el abrazo fraternal de una mujer argentina.

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    2. Amiga, gracias por el comentario. Si me enfadase por las críticas mejor no escribir en un blog. Al contrario me ha gustado la observación. Para no alargar el artículo intento sintetizar, y no mencioné nada sobre el género gramatical, que cuando dice el hombre consiguió descubrir... no distingue entre sexos: tanto puede referirse a los hombre o a las mujeres. Por lo tanto si dices "miembros del jurado" no se refiere solo a los hombres que hay en el jurado sino a los hombres y mujeres que hay en el jurado. Por lo tanto inventarse lo de miembros y miembras por la cuestión de igualar a hombres y mujeres es lo que intento criticar, ya que suelo escribir para que se lea mucho más de lo que pone. Por lo menos, esa era mi intención. Un abrazo de vuelta

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