Header Ads

Ideas sin hombres y hombres sin ideas


Este descontento fue transmitiéndose a las capas populares y, como primera protesta pública, aparecieron pasquines en las iglesias donde podía leerse:
«Tú, tierra de Castilla, muy desgraciada y maldita eres al sufrir que un tan noble reino como eres, sea gobernado por quienes no te tienen amor» Guerra de los Comuneros de Castilla
Ajusticiamiento de los capitanes comuneros en Villalar WILKIPEDIA

Pierre Vilar, en su Breve Historia de España presenta dos ideas muy interesantes cuya aplicación práctica nos solucionaría muchos de los problemas actuales: son ideas atrevidas; hay que reconocerlo, pero sólo un pueblo valiente puede alcanzar un destino digno.
En primer lugar, Vilar menciona las dificultades por las que tuvieron que pasar nuestros antepasados a principios del s IXX durante la Guerra Napoleónica, o de Independencia, al darse la desdichada circunstancias de que en Cádiz se hallara en esos momentos concentrada la flor y nata de la intelectualidad española, verdadera defensora de las ideas progresistas de la revolución del Nuevo Régimen que tanto había impresionado a Europa. En España, no llegaría nunca a asentarse del todo; aunque casi se alcanzó al coronarse la Constitución de Cádiz de 1812, tan abyectamente abolida por el Rey Felón Fernando VII. Por otro lado, la España atrasada, la España profunda luchaba a cuchillo para expulsar a un ejercito invasor paradójicamente capaz de traernos esas ideas nuevas. Esta circunstancia la expresó Vilar mediante una frase lapidaria y totalmente acertada que sintetiza aquella época: “por un lado, ideas sin hombres; y por otro lado, hombres sin ideas”. Desde Cádiz se luchaba contra Napoleón para imponer las ideas de la revolución que el mismo ejército invasor traía en la mochila, y por el otro lado se luchaba contra esas ideas progresistas para seguir en el mismo estado del orden medieval en que nos encontrábamos en España. Fue el bajo clero quien más impulso esa lucha desde las iglesias y promovió el odio hacia el nuevo régimen. Ese odio caló desde los púlpitos en una población absolutamente atrasada e ignorante. Por eso, "la Virgen del Pilar no quería ser Francesa": epitomaba el rechazo total al Nuevo Orden. Ese rechazo fue el predecesor de las desdichas que nos azotarían en las futuras Guerras Carlistas hasta llegar al presente.



Esta dualidad entre los que saben y no pueden y los que pueden y no saben está volviendo a ocurrir. Sirvan como ejemplo el movimiento 15M compuesto por personas cuya intención puedo presuponer honesta y de buena fe y donde otras deben formar el inevitable núcleo con una fuerte ideología de izquierda. Otros, menos honestos deben estar a las órdenes de la voz de su amo; sean quien sean esos amos que les pagan por hacer lo que hacen, intentando ser buenas correas de trasmisión... y así funciona ese grupo heterogéneo sin saber cómo y a dónde va. De lo que sí carecen todos ellos, sean el 15M u otros es de un líder que sepa lo que hace y tenga visión de Estado a largo plazo: es decir, carecen de un verdadero estadista que reconduzca toda esa energía potencial desperdiciada en energía cinética y productiva. Por eso, esa masificación inicial del 15M donde se unieron tantas personas de origen tan heterogéneo y que pudo cristalizar no ha quedado en nada. Tienen cierto poder de convocatoria y se mantienen en los medios, pero no tienen ninguna capacidad de influir en la política de España. Es más, inconscientemente cumplen el papel de que no surja un grupo verdaderamente organizado y pacífico con el objetivo de cambiar la Ley Electoral, o recomendar la abstención, que es algo que sí aterraría a las oligarquías políticas. Lo que hacen todos esos grupos, escraches (asco de palabra) incluidos, no sirve para nada de lo que pretenden; o más bien sirven para aumentar nuestros impuestos cuando nos vemos obligados a pagar los destrozos de los inevitables corpúsculos  violentos, o hemos de asumir el coste de un despliegue forzoso de las fuerzas de seguridad.

Por otra parte, tenemos verdaderos estadistas inteligentes que expresan sus opiniones ofreciendo soluciones sin que éstas sean divulgadas por los medios verdaderamente influyentes. Es decir, atesoramos hombres con ideas prácticas y geniales: pero estas ideas no llegan a los hombres sin ideas. 

Puede que estos últimos no las entiendan porque al ser expresadas por intelectuales no sepan utilizar un registro suficientemente claro y fácilmente entendible. Lo cierto es que ambos grupos no confluyen: son como el Nitrógeno y la Glicerina. Por separado totalmente inofensivos, pero de unirse ambos elementos se produciría la gran explosión. Y así estamos donde empezábamos con Pierre Vilar: las ideas sin hombres no llegan a conectar con los hombres sin ideas y volvemos a cometer los mismos errores de nuestros antepasados... la historia se repite.

Ahora deberemos desplazarnos más lejos en el tiempo y situarnos en el s XVI durante las Guerras de los Comuneros: Padilla, Bravo y Maldonado tuvieron en jaque mate al emperador Carlos I de España y V de Alemania (aceptemos la ironía), pero cometieron un error fatal: Aún habiendo vencido en algunas ocasiones al emperador, no se imaginaron un mundo sin monarquía. Se puede decir que teniendo la victoria en la mano varias veces al final siempre se la entregaron al emperador; y esta falta de perspectiva debida al periodo histórico en el que estaban encorsetados lo pagaron con sus vidas y sus cabezas acabaron insertadas en picas.

Si admitimos la posibilidad o evidencia de que el problema son las autonomías y los partidos políticos, hemos de concluir que hoy nos ocurre un fenómeno parecido al de los Comuneros de Castilla, ya que no somos capaces de admitir un mundo sin partidos políticos, cuando en realidad no son esenciales en una democracia.

En mi último artículo narro una maravillosa historia ubicada en un futuro imaginario donde un diputado pisa el Congreso por primera vez después de haber alcanzado el primer Estado Democrático en la historia de nuestra querida España. Además, se describen los pasos que se siguieron para conseguirlo (lo que los cursis llamarían hoja de ruta); grosso modo, claro. Se detalla qué hicimos y cómo lo hicimos: solo falta el cuándo para que nos diesen el sello de calidad. Así, el grupo que se reunió en la narración para confeccionar un programa electoral y defender los tomates de su tierra podría constituirse en partido político autofinanciándose; y sólo por motivos organizativos, pero no por motivos de ser órganos esenciales del sistema democrático. El método o reglas del juego estaba claro: división absoluta de los poderes legislativo y ejecutivo y representación real de los electores mediante el diputado de distrito: uno cada cien mil habitantes; y lo principal para empezar: La unidad política, no es el individuo, ni la familia, ni el ayuntamiento ni el partido político: nada de eso; como muy bien indica el filósofo y estadista A.García Trevijano. Éste es uno de sus grandes descubrimientos: la unidad políticas es el colegio electoral. Y desde el momento en que tenemos definida y bien localizada las unidad, ya podemos empezar a desarrollar el campo de la política desde una perspectiva científica.
Si tenemos en cuenta lo que puede llegar a ser y no es, de nuevo estamos repitiendo errores históricos: de igual forma que los Comuneros no percibieron ni en el último rincón de su imaginación la posibilidad de un mundo sin monarca, nosotros persistimos en no concebir la posibilidad de un mundo sin partidos políticos. Peor aún, muchos españoles creen estar viviendo en una democracia.




Vicente Jiménez


6 comentarios:

  1. Como de costumbre, no me dejan hacer nada en el famoso "meneame".

    Menuda panda de .............

    Ese tipo de webs, en donde unos cuantos amigotes se hacen con el control y son los que deciden que sube y que no deberían cerrarse.

    Un buen "hackeo" no les vendría nada mal.

    Mi blog lo tienen baneado, nadie puede publicar ningún post mio pues se lo rechazan.

    Claro que se las cuelo dobladas enmascarandolo dentro de post de otros sitios donde estoy, como por ejemplo "Punto Hispano".

    YO creo que deberiamos juntarnos unos cuantos un día señalado a una hora también señalada y entrarles a saco.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Puesto que lo que interesa es la difusión de ideas que parten de este humilde blog junto a las de mis compañeros de Ciudadanos Comprometidos, agradezco pública y profundamente a cualquiera que me ayude a difundir estas ideas; porque estoy en el convencimiento de que son buenas para España. Los que escribimos en la #RED no es por ansia de poder, es por ansia de una sociedad más justa y donde imperen las normas de una democracia real. Somos patriotas que lo dicen alto y claro.
      Un abrazo

      Eliminar
  2. Genial artículo. Suscribo plenamente lo que expones y me quedo con la última frase.
    El hecho de que muchos españoles crean estar viviendo en una democracia es preocupante y difícil de entender teniendo en cuenta la ausencia total de división de poderes (si Montesquieu levantara la cabeza se quedaría de piedra), la corrupción atroz que corroe el estado o la abyecta Ley de Régimen Electoral General.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. Gracias José Luís por tu aportación al post. Hemos pasado de jugar en el mundo de las opiniones a centrarnos en el de los criterios. El paso de la opinión al criterio implica estudio, esfuerzo personal y originalidad al relacionar ideas ya pensadas y expuestas por grandes estadistas (de las que parto) con la situación real en la que nos encontramos ahora, Tus palabras son muy importantes para mí; no porque suscribas mi artículo, sino porque te lo hayas planteado, reflexionado y ello fructifique en conclusiones. Si encima ambos llegamos a las mismas conclusiones, miel sobre hojuelas. Gracias por tu tiempo y esfuerzo.

    ResponderEliminar
  4. Vicente,
    Te superas con cada articulo, si acaso esto fuera posible.
    Eres lectura muy recomendada a algunos de mis pupilos con inquietud de conocer su gentilicio, vista la inexistencia de un orgullo patriota - formalmente hablando - como el que desarrollaron los pueblos que han conquistado su soberanía y aman su país porque les ha costado sangre, sudor y lagrimas; en España no existe ese amor patrio porque es una sociedad de lacayos y reyes, de burgos y feudos, de arriba en la torre y abajo al sol con el arado, de perdices en la cocina o patatas en la leña; a diferencia de los franceses que el 14 de Julio de 1789 le dieron calabazas a tutti cuanti, izando la bandera de su amada república, los españoles han pasado de manos de reyes - algunos infames - a las de dictadores en un paternalismo condescendiente castrador de voluntades.
    Esta crisis moral que vivimos es el momento perfecto para reflexionar en como llego España a este punto, y como debe seguir; la conciencia colectiva grita que asi no debe seguir, que la impunidad de los criminales no esta bien, que los salarios son de indigentes, que no llega nadie a fin de mes, que, si hay 2 billones de euros (o mas) en paraísos fiscales, entonces si se ha producido suficiente dinero que debería ser administrado con lealtad para el bienestar de la sociedad, para alimentar un sistema sanitario ejemplar y un sistema educativo que estimule la inteligencia del alumnado - ahora adormecida - según los últimos reportes.
    Se impone un cambio de vida económica y emocional, de la modernización del país mediante métodos de punta, de participación ciudadana, de transparencia, de oportunidades, de responsabilidad social empresarial, de normas gananciales blindadas, de justicia rigurosa aplicable a todos - sea del rango que sea - de cambio de la constitución, de mucha consulta ciudadana, de aprender de responsabilidad ciudadana que conlleva la participación civil en la toma de decisiones de toda índole. Yo sigo con la divulgación de esta información histórica, social, circunstancial y expresión de lo positivo que puede deparar un futuro inmediato tan pronto todos tomemos conciencia de que cada uno de los ciudadanos cuenta y es indispensable para las decisiones del conjunto, no por consenso, sino por representación.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En primer lugar, no sabes cuánto agradezco tu comentario, con el que creo muchos estamos de acuerdo. Las bombas pueden destruir a un pueblo, pero si le erosionan sus valores y su historia la aniquilación es total. Es lo que hicieron los normandos con los sajones cuando en 1056 invadieron Inglaterra. Quid prodest... Quién se beneficia. Si supiésemos esa respuesta localizaríamos al enemigo y eso nos uniría, porque nada une más a un pueblo que tener un enemigo común. Mientras, la socialdemocracia sigue minando nuestra sociedad con valores huecos y falsos recopilados en el buenismo de la corrección política. Esa es la ideología enemiga, pero ¿quien mueve los hilos de esa ideología? That is the question.
      Un cordial saludo

      Eliminar