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Primero, juegos de espías y después... quién sabe.


A estas alturas de la película, los que tenemos suficiente edad para haber sido testigos presenciales de lo que se ha cocido desde los años 70, ya disponemos de suficiente perspectiva como para estar viéndole las orejas al lobo y a los peligros que comporta la tecnología si no se la embrida de forma muy efectiva. Digamos, que al dragón de siete cabezas le ha crecido una más. El enorme salto tecnológico conseguido en el último segundo, considerando ese segundo bajo la perspectiva histórica de nuestra evolución desde el momento en que descubrimos el fuego, debe hacer sonar nuestras alarmas interiores.

La primera calculadora que tuve en mis manos, a mediados de los 70, me pareció la octava maravilla; y sólo resolvía la cuatro reglas. Al pasar al Spectrum creí que nada lo superaría: se podía programar en Basic cualquier cosa... Ahora los GPS, móviles y tablets de última generación no me sorprenden. He aprendido la lección. Pertenezco a una generación que ha sido testigo de infinidad de cambios vertiginosos... y las jóvenes generaciones presenciarán otros mayores desarrollos tecnológicos, si un meteorito o demasiada tecnología no acaba antes con nosotros.

George Orwell y Aldous Huxley, unos verdaderos arúspices, examinaron las entrañas del binomio poder-tecnología y el impacto directo que podría ejercer en el hombre y la sociedad. Ya nos advirtieron ambos autores por activa y por pasiva que cuanto mayor fuese nuestra desconfianza respecto al uso que pudiesen imprimirle los poderosos a la tecnología... mejor para nosotros. Y al Igual que Julio Verne, nos dibujaron posibles futuros.

Huxley lo enfocó desde el prisma biológico en su “Un Mundo Feliz” y Orwell bajo la perspectiva social en su “Mil novecientos ochenta y cuatro”. En ambos, un dictador puede disfrazar una dictadura peor que la de Lennin bajo el manto de una “democracia perfecta” totalmente controlada por la tecnología. Y la tecnología no es un prisma de una arista, es poliédrica.

En una escena de la película “La noche más oscura” sobre la búsqueda, captura y muerte de Bin Laden, un agente de la CIA intenta arrancar información a un prisionero. Cuando éste se niega a hablar, el agente le contesta sonriente: “No te preocupes... hablarás. Es simplemente una cuestión biológica, ¿sabes?”. En la novela de Orwell, los protagonistas se debaten conjeturando cuánta angustia y límites de tortura puede incluso un santo llegar a soportar, no hasta llegar a ser destruído, sino hasta que llegase a “vaporizarse” en nada.

Uno recuerda que Rubalcaba, en cierta ocasión nos dijo jocosamente “oigo y veo todo lo que hacéis”; y ahora ha salido a la palestra el espinoso asunto de espionaje entre partidos: no bastaba con la corrupción, no. Cree el ladrón que son todos de su condición y si yo tengo algún esqueleto en mi armario mejor que husmee en el tuyo. Con lo cual, el asunto del espionaje da en qué pensar... quien lo contrata ¿tiene algo que ocultar, y de ahí su sospecha?

Es lo que nos faltaba. ¿Quién de nosotros puede estar seguro? Si se empieza a conjeturar si podemos estar o no vigilados tan fácilmente en nuestros mismos hogares, si nuestra intimidad está o no amenazada es muy mala señal. Es confirmarnos que la tecnología está ahí al alcance de cualquier Gran Hermano: no el de Tele5 sino el de Orwell, para implantar una dictadura antes de que nos hayamos percatado. A raíz de los últimos jueguecitos de espías, nos han plantado en algunos medios televisivos ante las narices, muy ordenadamente expuestos sobre una mesa; eso sí, unos aparatitos bastante inquietantes. Si la información es poder, ya hay tecnología para recoger y procesar información en cantidades industriales. Es decir... hay poder.

Así que si en estos momentos tenemos muchas piezas del puzzle de Orwell, es decir, suficiente capacidad tecnológica para perder la intimidad, la tenemos para perder la poca libertad que nos queda.
Miro atrás en la historia con los ojos del romanticismo y creo que, aunque debieron llevar una vida muy dura, jamás existió en ningún lugar en la historia de la humanidad un periodo de libertad como el que debió darse en aquellos inicios de la democracia, nada más terminada la Guerra de Independencia de los Estados Unidos.
Vicente Jiménez




4 comentarios:

  1. Mira por donde y hablando de todo esto de la tecnología e internet, ¿porque tu blog no se puede ver con el Internet Explorer 9?, es rarísimo, cuando me llega la notificación por correo y pincho para llegar al blog solo me sale la portada pero nada mas. Es como si el blog no tuviera mas que eso y claro, me tengo que cambiar a otro navegador.

    Seguramente es algún fallo mio, aunque es con el único blog que me pasa, pero por si acaso ¿sabes tu porque puede ser?.

    Saludos.

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  2. Revisa las páginas a las que das acceso con el antivirus y el firewall. Seguramente mi blog no tiene accesos con Explorer 9 por algún bloqueo de seguridad y debes darle a "permitir la entrada a esta página sólo"

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  3. No hay de qué amigo Orwell. Sabes que te mencionaré de vez en cuando ;-) ;-)

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