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O nos espabilamos o la casta nos fríe.



Las primeras páginas de los periódicos están sudando últimamente tinta azul con el tema de la corrupción del PP. Pero para mí, la corrupción forma parte del sistema y ha dejado de preocuparme. Lo que sí mi preocupa es que quienes votamos PP lo hicimos para que pusiesen este país patas arriba; nuestro gozo en un pozo. Es curioso que, en cambio, no rezumaran tinta roja con la putrefacción y el derroche del gobierno anterior, de cuyos favores estamos disfrutando de desahucios, indigencia, paro, trabajos mal pagado y todas las demás cortesías. Respecto a la corrupción, al formar parte del sistema, me temo que si ambos hubiesen tenido el doble, hubiesen robado y derrochado el doble: unos se lo habrían gastado en droga, putas y vicio. Otros se lo habrían llevado ricamente a paraísos fiscales cuyos nombres, he de confesar mi ignorancia, no sabía ni que existían: ¡Bravo!

Sin embargo, no me cabe duda de que muchos políticos nada tienen que ver con ese expolio y mediocridad: son los políticos de vocación; como también hay maestros de vocación, jueces y médicos, enfermeras, etc.

El atolladero sobreviene de que ningún profesional puede cumplir bien con su función si la estructura no le ayuda. Para que un experto pueda cumplir con satisfacción, eficacia y éxito el desempeño de sus funciones ha de estar respaldado por una estructura, cuyo único y principal objetivo sea apoyarlo: es decir, toda la estructura está para que el político pueda servir a sus votantes y no para que tanto el político como el ciudadano estén para servir a la estructura, en este caso al partido político.

Recuerdo una película de Gary Cooper: siendo, él, un capitán del ejército colonial inglés, comandando un fortín ubicado en uno de esos países Africanos, sobreviene una demoledora epidemia donde todos los nativos empiezan a morir. El héroe supermédico, junto con la superenfermera, junta a todos los enfermos en un barracón y trabajando cuarenta y ocho horas diarias y a punto de la extenuación descubren el origen de la enfermedad y salvan a los negritos. Todo acaba con un apasionado beso entre los protagonistas ...

Precisamente, este es el ejemplo de cómo nunca debe tener que trabajar un médico: necesita toda la estructura de un hospital apoyando su labor. El hospital con todos sus recursos ha de trabajar para el médico y no el médico para el hospital. Necesitamos buenos hospitales y no supermédicos tipo Gary Cooper. Es como si a un mecánico no le dan el taller, ni las herramientas, ni las piezas adecuadas para arreglar un vehículo, ni los clientes; también necesita de una estructura de apoyo... como sea que tenga que estar organizado un buen taller.
Eso lo estamos sufriendo en nuestro sistema político. Conozco a un político que es un fenómeno y al que una vez metido en el sistema del partido al que se afilió no le dejaron desarrollar y aportar su creatividad, formación e inteligencia. Tuvo que tirar la toalla y salirse asqueado. Da igual el carné: le hubiese ocurrido lo mismo en cualquier partido. Conozco también a varios sindicalistas muy dignos y honrados que no se han llevado más que disgustos y han tenido que pelearse con la empresa, los trabajadores comprados, y el sindicato. He perdido su paradero...

Si buscamos un factor común en ambos casos encontraremos fácilmente la ecuación que se siempre se cumple: Muchas veces no fallan las personas, sino el sistema.

¿Y en que falla el sistema? Pues evidente respuesta: deja puertas abiertas de par en par a los mediocres y corruptos; y esos corruptos son los que precisamente nos causan las grietas por donde se nos escapa el dinero a chorros y se suma el clientelismo. Y el sistema se retroalimenta y la bola se hace más grande.

Si de una cisterna se sale agua; o tapamos los escapes, o la cambiamos. Nuestra cisterna está fabricada de tres materiales que son los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Cuando tenemos muchos escapes, y si la masilla resulta incapaz para tapar las grietas, hay que cambiarla por otra nueva. Con uno solo de esos tres poderes que no funcione y no cumpla con la garantía de calidad tendremos un escape de agua, utilizando el símil...

En estos momentos seguimos sufriendo una fuga imparable que el gobierno ha querido tapar con nuestras manos, a base de recortes, y por muchas manos que pongamos no se va a taponar. El balance entre lo que entra y en caja y lo que sale seguirá siendo negativo.

O convencemos al gobierno para que nos cambie la cisterna, o el dinero se nos va a seguir escapando por las grietas de la corrupción, las autonomías insostenibles y la imposibilidad de poder cerrar esas puertas que han dado vía libre a toda clase de desmanes con nuestro dinero, que un jeta tuvo la desfachatez de decir que: “No era de nadie”, cuando el dinero público es sagrado, porque es de todos.
Para empeorar todavía más las cosas hemos de sumar la complicidad de los medios, que lo único que saben es ponerse las manos a la cabeza diciendo: “Mirad cuántas grietas, esto es horrible”; “Mirad cuánta agua hay por el suelo”... y otros salen a la calle a protestar porque tienen una piscina de agua en el piso. Y la policía se ve obligada a intervenir y esto es una locura.

Señores, un poco de sentido común. Da igual la manipulación de los medios de comunicación. Da igual lo que nos digan los sindicatos. Tenemos la opción de ser poco prácticos y extraer los datos de nustra propia observación directa de la realidad: de lo que le pasa a tu marido, a tu hijo, a tu mujer, a tu vecino … No os fiéis de mí, pero de los medios y de lo que os digan lo políticos menos; no os fiéis de nadie. 

Confiad en vuestra experiencia personal y fijaos en que tenemos fugas y un tsunami de agua porque la cisterna no funciona; se sale por todos lados. Esto equivale a decir que el sistema partitocrático y de autonomías que tenemos ni nos sirve ni lo podemos mantener. Mientras lo hagamos, estaremos promocionando la corrupción: y lo que es peor: aunque pudiésemos secar el suelo la próxima ola nos arrastraría a varias generaciones: presentes y por venir, sin remisión. Nosotros marcaremos nuestro futuro por necios, no los políticos, si lo permitimos.

¿Queréis una cisterna cuasi estanca? Exigid una democracia de verdad: Diputado de distrito uninominal con mandato imperativo, división radical de poderes y participación activa de los ciudadanos en la democracia. Podrían utilizarse fácilmente las nuevas tecnologías de la comunicación para que los ciudadanos pudiesen hacer propuestas y para consultas rápidas y muy fiables por parte del gobierno. Es evidente que entre la chusmocracia que pretenden algunos, donde todo resultase asambleario, y una democracia participativa hay mucha diferencia...

Conclusión: no nos fijemos en el agua derramada (como quieren ellos) y centrémonos en la cisterna (como nos conviene a vosotros...) No enfoquemos toda nuestra atención sólo en la crisis, la prima de riesgo, el paro, etc, hacia donde nos "conducen" los medios; porque esos son acompañantes de un sistema que no funciona. No existen soluciones mágicas. Dediquémonos a sobrevivir como podamos aunque ciertos corruptos (banqueros, políticos, etc) vivan un tiempo como millonarios y centremos todas las fuerzas que nos queden en acciones cívicas para obtener una democracia real. Será la forma de quitárnoslos de encima y puede que recuperar algo de lo robado. Igual que cuando se cura una enfermedad desparecen los síntoma, así ocurrirá si nos curamos de esta partitocracia corrupta y de estas nefastas autonomías.
Vicente Jiménez




4 comentarios:

  1. IMPRESIONANTE!!! amigo.... la casta podrida..... está tranquila mientras no NOS enfrentemos a su sistema podrido de listas..... libertad de elección para elegir sin listas al diputado de distrito... NO HAY OTRA!!!

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  2. Gracias amigo. Y no olvides lo más importante: el verdadero poder está en confeccionar las listas, no sólo en que estén abiertas. Así que los ciudadanos debemos poder contribuir en ambas cosas.
    Un abrazo

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  3. Yo pienso que es hora de cambiar la cisterna, el inodoro, el lavabo, los azulejos y demás, sin olvidarse de hacer una buena limpieza en la salida de ventilación, porque el baño actual que tenemos huele muy, muy mal. Necesita un cambio urgente.

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    Respuestas
    1. Es cierto y has de perdonarme no haberte contestado en su momento: siempre lo hago y en tu caso entono el mea culpa...

      Siguiendo con el símil de la cisterna tienes toda la razón: hay que cambiar el lavabo entero y a ello me refiero con las normas de juego. Las que hay sirven a los partido y los legisladores los equipos de asesores jurídicos que tienen los grandes lobbbies y sistemas financieros: ellos dictan las normas que aprueban representantes que ha puesto un jefe de partido para representar a su partido (no a nosotros). A su vez, ese jefe de partido es elegido en una obra de teatro como presidente del gobierno por los representantes que ese jefe puso. Puro clientelismo: en eso se basa la oligarquía de partidos (tal como lo definió el Alto Tribunal de Bonn)

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