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Qué podemos esperar de Podemos


Últimamente parece haber surgido una nueva moda desde los informativos de radio y televisión, o las tertulias televisivas de periodistas con los eternos políticos invitados, y también en los periódicos de gran tirada consistente en ir martilleando tautológicamente el tema de la corrupción como si  de un fenómeno reciente se tratase.

Pero lo más curioso son unos personajes que han aparecido a todas horas y como por generación espontánea se han convertido en endémicos. Se trata de convidados que parecen tener todas las respuestas para salvar España denunciando mesiánicamente a los políticos activos y al sistema donde se permiten y desarrollan tales desmanes y corruptelas: dichos salvadores de patrias etiquetan al gremio de políticos con el nombre casta. De esta forma exceptuando, creo, a TVE mediáticamente se les ha potenciado contrastándolos a ellos con el aluvión de corruptelas. Los líderes del partido Podemos se autopresentan como adalides de la anticasta. Y voluntaria o involuntariamente los medios han contribuido a orquestarle a Podemos una impecable e impresionante campaña de publicidad. Y ellos, claro está, añaden el sello del triunfalismo rampante: compren nuestro producto, vienen a decirnos; cual anuncio de lotería de Navidad. Somos los de Podemos. Jamás se dio semejante trato de favor mediático a ningún partido, más y cuando tampoco aportan nada nuevo, como ellos afirman.

Ahora bien, presentarse como limpios y puros de corazón cuando no se ha tenido todavía ninguna oportunidad de corromperse suena a tomadura de pelo. Si jamás han tenido responsabilidades de gobierno tampoco han tenido la oportunidad de corromperse en política: por lo menos en España. Pero ellos se han autocalificado con el sello de la honradez dentro de su ADN. 


No vamos a analizar ni el programa (si lo tuviese) ni la ideología del nuevo partido Podemos porque cualquier ideología conduce a la irrealidad de las utopía y los cuentos cuentos son. Lo que vamos es a analizar verdades irrefutables del estado de la situación bajo los parámetros de la ciencia política.
 

Para aquellos cuyo interés sea anteponer la libertad a la igualdad las propuestas de cualquier sistema de partidos como en los que viven las potencias perdedoras de la segunda guerra mundial, junto a España, las tendríamos que enmarcar fuera del conjunto de libertades colectivas. Ya el tribunal de Bon  definió el sistema que surgió tras la Gran Guerra como Estados de partidos: es decir, los partidos formarían todos parte del Estado y daría igualo que fuese un solo partido o muchos.

Como de ese detalle Podemos no dice nada, pues no se le aprecia ninguna diferencia con cualquier otro de los partidos existentes. Pero si encima quieren resucitar viejas teorías leninistas que ya han demostrado su fracaso pues apaga y vámonos. Si quisiese vivir como lo hacen en Cuba o Venezuela ya me habría marchado a uno de esos países. No estaría mal que los líderes de Podemos se planteasen esa idea. 

La diferencia que nos enmarca a los amantes de la libertad colectiva fuera de las utopías es que el sistema de libertades democráticas sí triunfó históricamente en las trece colonias inglesas que se independizaron de Inglaterra. Así que en EE UU se logró históricamente el triunfo de la democracia mientras que el de las utopías igualitarias marxistas han fracasado estrepitosamente y sin excepción.

El sistema de libertades empieza a tomar sentido en la representación del ciudadano donde los diputados deben actuar para legislar como simples apoderados nuestros en el Congreso: es decir, como nuestros representantes. Representar o ser apoderado de alguien marca muy bien los límites en los que ese alguien puede actuar por nosotros: representar significa estar presentes por, pero no para todo y de cualquier manera: deben estar para cumplir con lo que les hemos mandado nosotros; de ahí el mandato imperativo. Ahora bien, ese mandato imperativo ha de surgir desde el origen: desde la sociedad civil y no desde los jefes de partido. Por cierto, nuestra constitución ¿no prohibe el mandato imperativo refiriéndose a los Jefes de partido? Ejem...

Ante la actitud reaccionaria de Podemos con sus sistemas asamblearios que la Ley de Hierro de los partidos desmonta de un plumazo hay que anteponer la representación. Quien ideó la representación fue Marsiglio de Pádua, y si antes nos hemos referido a los grandes filósofos que pensaron teóricamente en los principios que podían conducir a la participación ciudadana en la política también hemos comentado como el experimento useño demostró la certeza de esas teorías en la práctica. Sería Tocqueville quien analizaría más tarde el resultado del experimento useño corroborando el resultado.
 

Dicho sistema de libertades colectivas también se apoya en otro fulcro: el de la separación más escrupulosa entre el poder legislativo y el poder ejecutivo. No puede haber libertad sin Montesquieu

De la representación ha de surgir también un Presidente de Gobierno honrado, valiente e inteligente que hubiésemos escogido para que tomase las decisiones en todas aquellas situaciones no previstas: lo que es un verdadero hombre de Estado.


Tendríamos entonces a nuestro servicio al gobierno para tomar decisiones para salvar al pueblo durante las emergencias o lo imprevisto y a los funcionarios para solventar la papeleta ante lo previsible: por eso los funcionarios no toman ni una sola decisión fuera de sus normativas: porque todo lo tienen previsto. Así cualquier ciudadano podría pensar: "en mis apoderados los legisladores, en el hombre de estado presidente junto al gobierno, en los funcionarios y en mi propia industria para sacar mi casa adelante es en quienes confiaré la tranquilidad de mi sueño y no el insomnio de mi desconcierto actual".

Podemos no ofrece nada nuevo al permanecer en el sistema de partidos. Presumen de demócratas cuando desconocen lo que significa la democracia creyéndose que están en la Atenas de Pericles.


Incluso si les funcionasen las asambleas, a los ciudadanos no nos afecta para nada la democracia que puedan tener dentro de su partido porque ese detalle de democracia interna en los partidos, en caso de existir (veremos que no) les afectaría solo a ellos: lo que de verdad nos importa a los electores es la democracia existente fuera de los partidos; esa de la representación y separación absoluta de poderes.

Es más, los líderes de Podemos ignoran la Ley de Hierro de Robert Michels, quien llegó a la conclusión al estudiar la estructura de los grandes partidos de masas europeos, especialmente la del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), que el poder de los partidos de masas desemboca inevitablemente concentrado en un grupo más o menos reducido. Es decir, el poder se lo queda uno y de ahí a escoger a un secretario general no ha pasado mucho. Si eso es cierto mucho menos cierto será afirmar que una nación como España puede gobernarse mediante bulés asamblearias de gobierno; concepto absolutamente reaccionario que nos devuelve a los principios de la democracia griega y obvia el antiguo y probado descubrimiento de Marsiglio de Padua.

En conclusión: ni puede haber democracia interna dentro de ningún partido de masas ni una nación se puede gobernar mediante asambleas. Esas ideas no dejan de despertar cierta sonrisa por lo pueriles que resultan si prescindimos de la ignorancia, pero hay muchos desesperados y convencidos de buena fe dispuestos a creerlas.

Tampoco deja de ser anecdótico que Podemos haya copiado de Obama el Yes We Can y del periodista Enrique de Diego el concepto de casta, idea que desarrolló el periodista y escritor en su Manifiesto de las Clases Medias.

Pero todo lo perdonaría yo si viese en el programa de Podemos o de cualquier otro partido la propuesta del cambio de la Ley Electoral: el lodo que ha traído estos barros y nos ha metido en una ciénaga. Ningún partido propone al diputado de distrito, que tal como indica el pensador y jurista A.G.Trevijano ha de partir de distritos pequeños de unos cien mil habitantes; pagado por esos habitantes, representando a ese distrito electoral con cargo revocable y que debe ser escogido por mayoría absoluta: a doble vuelta si fuese necesario. Ese sí sería un primer paso hacia la democracia. Es evidente que un cambio de ley electoral pero para meternos en un sistema totalitario del tipo que sea sería entonces algo contra lo que habría que luchar con uñas y dientes.


Pero bajo esa falsa apariencia innovadora Podemos sí puede aportarnos algo positivo y es el enorme terror que los oligarcas puedan sentir a perder sus hasta ahora inamovibles poltronas. Seguramente, en ese miedo Podemos será un acicate para que quienes mandan hagan mejor las cosas y pierdan esa sensación de impunidad con la que han actuado hasta ahora. Claro, que eso ocurrirá mientras que Podemos no sea fagocitado por los consensos y el sistema actual. El primer paso ya lo han dado bajo los vítores de sus fieles elegiendo Secretario General y la cúpula. La ley de hierro es un principio universal.

Vicente Jiménez

5 comentarios:

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  2. Amigo Vicente comparto al 100% tu artículo y la confianza que te ofrece Podemos, hay muchas lagunas en los líderes de podemos y hay fundadas sospechas de que terminen siendo casta antes de gobernar. Lo que ocurre es que así (con este miserable bipartidismo chantajeado por nacionalistas, dónde los unos y los otros sólo practican la partitocracia) no podemos continuar, y con el sistema electoral que tenemos y el analfabetismo político esto no hay quien lo cambie. Ante esta situación una buena parte de la sociedad ha decidido que hay que acabar con esta porquería de bipartidismo incluso arriesgándose a que los que vienen también nos tomen el pelo.

    Yo también creo que no es una solución definitiva, ni mucho menos, pero tengo muy claro que en este país gobernado por la partitocracia y la monarquía con corruptos en todas las instituciones del estado, no saldremos de la miseria en la que nos han metido. Estos miserables acaban con el estado, la democracia y con la ciudadanía. Ya lo han demostrado, los hechos están probados.

    Estoy totalmente de acuerdo contigo en que lo primero que hay que exigirle a Podemos, cuando antes, es que meta en su programa el cambio de la ley electoral, por una ley representativa y con separación de poderes.

    Me gusta que hagas referencia a A. G. Trevijano, porque yo también estoy convencido que sólo aplicando su idea de República con su ley electoral representativa conseguiríamos hoy salir del estercolero en el que nos metido toda esta gentuza corrupta que hay en las Instituciones del Estado.

    Lo que pensamos muchos ciudadanos hoy día, es que llevamos 30 años que nos está arruinando este miserable bipartidismo, y que el resto de partidos también están podridos. No vemos salida ni a alguien en el horizonte que tome las riendas del republicano Antonio García Trevijado que es lo que necesitamos. Es posible que necesitemos una breve etapa con Podemos para lograrlo, el riesgo no es mayor del que ya tenemos y deberíamos de ser los ciudadanos los que impidiéramos que Podemos se fagocitado por los consensos traicioneros. Ya hemos visto a dónde nos han llevado los consensos de la Transición.

    Si me puedes aportar alguna luz, como persona culta y reflexiva que eres, yo te lo agradezco. Creo que no lograremos nada sin destruir, y digo destruir, el bipartidismo.

    Saludos Vicente

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    1. Amigo Isidro:
      Bueno, en la reflexión no toco para nada el sustrato de marxismo-leninismo de Podemos. Personalmente, antepongo y antepondré siempre la libertad a la igualdad. Dicho de otra forma: nada que devenga de Rousseau me merece ninguna confianza aunque reconozco su genialidad.

      Personalmente, también estoy convencido de que los que declaran marxistas-leninistas jamás han leído ni a Lenin ni a Marx en profundidad, o simplemente no lo han leído jamás. Así no entiendo cómo se pueden declarar marxistas algunos partidos nacionalistas, cuando resulta que Lenin se declaró enemigo feroz de los nacionalismos. Si algo odiaba era a los nacionalistas. Eso te demuestra por las pistas de hielo en las que patinamos con estos ideólogos postizos. No prometo cuatro artículos al mes como antes, pero sí pienso seguir colgando algún articulo de vez en cuando. Alguno será en inglés, también, porque curiosamente donde más me leen es en EE UU; que es donde menos les hace falta. Así que les dedicaré algún artículo en su idioma a mis amigos useños que bien se lo merecen por su fidelidad a mi blog.

      Un cordial saludo y un abrazo

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  3. Gracias Vicente por tu respuesta.

    Creo que tienes toda la razón, cuando apuntas que se desconoce la obra de Marx y Lenin , Los políticos descendientes del franquismo y los formados en la Transición, ni ha leído detenidamente la obra de Marx ni la entenderían en caso de leerla. La gran mayoría tienen un cerebro con encefalograma plano que sólo se activa ante la posibilidad de robar. Con este nivel de inteligencia no sirven para dirigir el país ni los de derechas, ni los de izquierdas, ni los de centro, todos son iguales, unos miserables ladrones al servició del poder financiero y, demás, unos oportunistas sin escrúpulos carentes de ideología. Ya sé que alguien me dirá que no todos son iguales, pues claro que no todos son iguales, pero sólo si nos referimos a la altura, la anchura y el tamaño del cerebro, pero todos participan en el desaguisado, unos estafan y los otros les ayuda a cambio de preventas y privilegios. La ideología se ha desechado en pro de la cleptocracia. Muy pocos son los que aún conservan una ideología basada en el pensamiento y la reflexión como es el caso de Julio Anguita y Antonio García Trevijano, pero nadie les presta atención. Esto conduce inexorablemente a pensar que el pueblo español es analfabeto políticamente, y se ha dejado llevar por sentimientos primarios durante toda la mal llamada Transición democrática, convencido de que la Democracia te la regalan y no hay que ganársela a diario dejando los sentimientos a un lado y utilizando el razonamiento lógico individual de cada ciudadano.

    Lo que me sorprende de Podemos es que le haga guiños a los nacionalistas separatistas y esto es muy peligroso, porque está cayendo en la misma cloaca que han caído PP y PSOE. Una de la virtudes de Podemos, de cara a la galería, es que sus pilares fundamentales lo sostienen individuos bien formados con nivel universitario, dónde no debería de haber duda de que conozcan lo que significa el Marxismo–Leninismo. ¿Lo desconocen o no han sabido hasta el momento expresarlo?, pues yo tengo grandes dudas al respecto. De momento prefiero pensar que sus dirigentes, especialmente Iglesias y Monedero, nunca habían soñado en crear un partido político y no se han preparado para ello, así que todo esto les ha cogido de sorpresa y cuando, ante la situación política que tenemos, han visto las posibilidades que tienen, lo han creado después de haber lanzado muchos mensajes populistas sin sólidos fundamentos y ahora se arrepienten y tienen que corregir, porque de lo contrario sus propios votantes los catalogarán de “casta” a muy corto plazo. Es un arma de dos filos que puede acabar con ellos si no son suficientemente inteligentes como para aplicar lo mejor del marxismo sin adulterarlo, renunciar a las enseñanzas de Marx como hizo Felipe González o imponer una nueva dictadura a lo que somos muy dados los españoles.

    Yo también pienso que la libertad engrandece al ser humano más que la igualdad. La libertad es intrínseca al ser humano, pero la igualdad no: libres SIEMPRE, iguales NO SIEMPRE. Nunca podemos meter en el mismo saco a un ilustre investigador que dedicó su vida a la ciencia en pro de la humanidad y a un chorizo que estafa y humilla al pueblo que confió en él para que velara por sus intereses. Pero la igualdad de oportunidades para el desarrollo personal de cada individuo, la igualdad ante la Justicia, la igualdad ante el derecho a la educación, la igualdad ante la sanidad, por ejemplo, creo que son inalienables.

    Finalmente, y para no alargarme más, la renuncia al marxismo en Suresnes por nuestro actual experto en puertas giratorias, Felipe González, entonces llamado Isidoro en la clandestinidad, pero protegido por el franquismo, los acuerdos traidores consensuados para la Transición política y el montaje de la partitocracia con una ley electoral que aseguraba el bipartidismo para una etapa tan larga como la del franquismo y la imposición de una monarquía, es el resultado de la destrucción actual de España, de la miseria y la desolación.

    Saludos Vicente.

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    1. Qué puedo decir: solo que has apostillado el artículo de forma excelente :)

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