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"Eso os ha pasado por haber vivido por encima de vuestras posibilidades"


El rey Lear durante la tormenta. Fuente Wilkipedia
REGAN
What need one?
LEAR
O, reason not the need! Our basest beggars
Are in the poorest thing superfluous.
Allow not nature more than nature needs,
Man’s life’s as cheap as beast’s. Act 2, Scene 4 King Lear, Shakespeare
Traducción ...
REGAN
¿Para qué necesitas ni siquiera uno?
LEAR
¡No me preguntes por qué me hacen falta!
Incluso los pordioseros más miserables
se permiten algún capricho que no necesitan
Si a las personas solo les dejas lo justo para vivir
su existencia se acercarían más a la de las bestias. Acto 2, Escena 4 Rey Lear, Shakespeare
Si Lear en el acto primero comete el error fatal de no retorno al repartir su reino como herencia en vida entre dos de sus hijas - dejando sin nada a la tercera, por decir la verdad -, en el acto segundo ya le vemos sufriendo las consecuencias de su imperdonable irresponsabilidad. Las obligaciones para vosotras y la buena vida para mí, pensó el viejo rey. Pero los planes, como es de prever,  no le salen como había previsto cuando en esta introducción lo encontramos regateando con su segunda hija para que le deje permanecer en su castillo - como autoinvitado - en compañía de sus compañeros de juerga – un pequeño ejercito de guerreros caballeros - su bufón y sus criados. Regan -la hija - le sugiere, no muy amablemente, que él se quede, pero que no necesita nada ni a nadie más. La respuesta del viejo rey es tan certera entonces como lo sería ahora. Para diferenciarnos de los animales nos tenemos que permitir el lujo de poseer algo más de lo puramente indispensable para subsistir. Y ese es el corazón auténtico de la la trama. Nos han dicho que los problemas económicos de los españoles vienen porque estábamos gastando más de lo que necesitábamos para vivir. Puede que algunos sí; siempre hay de todo en la viña del Señor.  Pero como norma general, miren Vds. No me lo creo. Las amas de casa son mucho más sensatas que todo eso y los españoles también. Llevan una familia mucho mejor de lo que vosotros habéis llevado España. Ellas no les roban a sus hijos para lucrarse - No nos desvíen la atención -. ¿Acaso no dice la constitución que todos los españoles debemos tener un techo para vivir? Vale, vale. En estos tiempos, decir esto aunque esté en la constitución, suena a chusco – lo admito – Pero no olvidemos que el techo era un derecho que ya teníamos todos los españoles ganado previo a la época constitucional – aunque los “sofistas garrulos” como los denomina Ortega y Gasset o “progres de salón y caviar” como los llamamos ahora coloquialmente nos quieran convencer de lo contrario. Bien, pues admitamos que nos hemos pasado con eso de querer un techo y que, quien sea, nos tenía mal acostumbrados. Pero ¿y el coche?. ¿Es mucho un coche para ir a trabajar?, teniendo en cuenta que para muchos es cuestión de supervivencia por la falta de medios de transporte público a su disposición. No todos viven en grandes ciudades, por fortuna para ellos. En la España preconstitucional el transporte al trabajo era también un bien privado y pagado por la misma empresa. Sí, sí. No miento ...  La jornada laboral empezaba al subir a ese autocar y te llevaban a un trabajo que tenías asegurado. ¿Os imagináis lo que nos han hecho perder? Esa situación también era preconstitucional y anterior incluso a ese periodo. Pero lo peor de todo, el momento de no retorno lo alcanzamos cuando nos dejamos engañar y aprobamos dividir el reino como hizo el Rey Lear. Y no en dos, no. Lo que hicimos fue dividirlo nada menos que en diecisiete. Diecisiete Regans dispuestas a desposeerte de todo lo tuyo, dispuestas a depredar como lobas las Cajas - entes y templos sagrados donde los trabajadores tenían depositados con total confianza la seguridad económica provenientes de su esfuerzo, su sangre, su sudor y sus lágrimas; y que les garantizaba su supervivencia en aquella España preconstitucinal, logrados ya en los últimos tiempos anterior a ésta. Regans dispuestas a ser peores que Regan, ya que ella por lo menos ofrecía lo mínimo para sobrevivir a su incauto padre. Estos depredadores no han tenido ni esa deferencia - no han dejando nada - y encima nos dicen que la culpa es nuestra, como hacía Goebels. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos. Qué gran oportunidad perdida con todo lo que teníamos ganado. Qué grandes hubiéramos llegado a ser de haber conservado para mejorarlas, las estructuras que funcionaban bien y cambiar aquellas que no, aplicando el toque de una democracia real. Pero una de verdad, con división de poderes, jueces y fiscales libres con la estupenda policía que tenemos. Los corruptos que hubieran movido un dedo estarían pagando la pena impuesta, no habríamos importado tanto delincuente y exportado a nuestros mejores cerebros. Y para acabar de empeorar las cosas, al igual que el Rey Lear cometió el error fatal de "no retorno" al dividir su reino en dos, nosotros hicimos lo mismo con España y las diecisiete autonomías. Señores políticos. Estas desgracias no vienen por vivir por encima de nuestra posibilidad. Si contamos lo que teníamos, más bien diría que hemos vivido por debajo. El error es de estructura del estado y o acaban con él o acaban con esa clase media de la que partieron. También está la cuestión si los españoles vamos a dejarnos masacrar tan mansamente. Piénsenlo

4 comentarios:

  1. Abres una interesante cuestión: ¿Qué es lo imprescindible?

    El ser humano tiene la mala (o buena) costumbre de acostumrarse fácilemnte a cualquier mejora. Y a considerar que su ritmo de vida (sea cual fuere) es el normal, el natural, que tiene lo imprescindible, y que necesitaría mucho más para ser feliz.

    Y eso es una constante. Así piensa el refugiado de Gaza, el cartero de Gante, el taxista de Sevilla, y el director de banco de Zurich.

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  2. Gracias por tu inestimable aportación Manuel. Es cierto lo que dices y seguro que habrán otras interpretaciones a cual más interesante si se hacen. El viejo William nos da pie a ello. He ahí su genialidad.

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  3. Muy interesante razonamiento.

    El político debería fijarse como meta la prosperidad de su pueblo. Sin embargo priman los intereses de partido y personales.Eso impide que el edificio se construya sobre la base más que aprovechable de gobiernos o incluso de régimenes anteriores, pero el mal político pretende negar lo anterior y construir de nuevo. Así nos va.

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  4. Gracias por tu aportación. Es verdad. Nuestros representantes deben "estar presentes por nosotros" y defender nuestros intereses, Es decir son tan empleados nuestros como un abogado o un mecánico. ¿Qué pasa cuando no funciona tu mecánico? Pues que cambias de taller. Esa libertad de poder cambiar a quien no te sirve la tenemos solo cada cuatros años, pero el resto del tiempo no controlamos nada; como tampoco podemos escoger mecánico. Tienes que tragarte el que te dan en la lista. Eso no es democracia.

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